Conservación de ¿nuestra? tortuga mora

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Fotografía de Enrique Ruiz

Hoy nos toca hablar de la tortuga mora, también conocida como Testudo graeca. Es la única especie de tortuga terrestre que existe en nuestra península junto a la tortuga mediterránea. Y es que en la actualidad sólo existen 3 poblaciones de tortuga mora en nuestro país; dos en la península ibérica (Doñana y Murcia) y una en Mallorca. Es considerada una especie en peligro de extinción por el Libro Rojo de los anfibios y reptiles en España debido a que la presión humana sobre su hábitat ha reducido su censo y fragmentado sus poblaciones.

Pero parece que aún queda esperanza para este quelonio, y es que el Área de Ecología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche (apoyada por el Ministerio de Medio Ambiente y varias asociaciones relacionadas con la tortuga mora) está promoviendo un programa de seguimiento para este animal, conocido como proyecto Testudo, el cual tiene como objetivo conservar las poblaciones de este animal en España.

Fotografía de Enrique Ruiz
Fotografía de Enrique Ruiz

El inicio de la campaña de voluntariado será el 20 de marzo y consistirá en trabajos de censo de las poblaciones y sensibilizar sobre la conservación de esta amenazada tortuga, actividades para las que el Ayuntamiento de Puerto Lumbreras ha cedido el albergue de Cabezo de la Jara. Los datos obtenidos serán difundidos a través de SIARE, servidor gestionado por la Asociación Española de Herpetología.

¿Especie introducida?

Probablemente, la biodiversidad mediterránea no sería de tal magnitud sin la influencia de las poblaciones mediterráneas de los últimos 10.000 años. Las herramientas genéticas han permitido dilucidar a lo largo de los últimos años el origen de algunas especies. Actualmente sabemos que especies como la jineta o el macaco de Berbería fueron introducidas en el continente europeo; sin embargo, seguíamos con la duda de la tortuga mora, y de hecho, en muchos lugares de internet encontraréis información ambigua y poco contrastada al respecto (le llevamos la contraria hasta a la wikipedia escribiendo lo siguiente).

Fotografía de Enrique Ruiz
Fotografía de Enrique Ruiz

Existen restos subfósiles de esta tortuga de entre 30.000 y 150.000 años de edad en el norte de África; y el testudo que posee nuestro país es la subespecie más extendida en el norte de África (Testudo graeca graeca). Además, en nuestro país no se han encontrado restos subfósiles del quelonio. Esto ha hecho sospechar durante años a los científicos que la tortuga mora pudo ser introducida en la península durante la invasión musulmana o en otras visitas históricas a nuestro país.

La solución la ha encontrado un grupo de investigadores de la propia universidad Miguel Hernández (Eva Graciá, Francisco Botella, Andrés Giménez, Roberto Rodríguez, José Daniel Anadón y Uwe Fritz) , y consiste en comparar el ADN de las poblaciones de Testudo graeca graeca mediante el uso de marcadores de microsatélites, para luego usar todos los datos recabados en la búsqueda de cuellos de botella, proceso que ocurre cuando una especie ha experimentado un drástico descenso en el número de miembros en algún momento del pasado. Estos cuellos de botella no solo están relacionados con procesos del declive de una especie;  también están relacionados con la expansión de especies a través del concepto de “surfing genético”, pero bueno, vamos a parar ya la clase de genética poblacional.

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Fotografía de Enrique Ruiz

En el caso de la tortuga mora, el hallazgo de uno de estos cuellos de botella de 20.000 años nos hace sospechar de un proceso de expansión de la especie, desvinculado su origen en la península al hombre, pues hablamos de un periodo anterior a la expansión marítima de griegos y fenicios. De todas formas, sin duda el ser humano ha influenciado en las poblaciones de esta especie, habiendo detectado tortugas ibéricas que procedían del norte de África.

¿Y qué pasa con los fósiles?

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Fotografía de Enrique Ruiz

Llama la atención, sin embargo, que si la especie lleva tantos años en nuestro país, no existan evidencias de ello. La explicación la dan los investigadores Morales-Pérez y Sanchís-Serra, los cuales publicaron un estudio en el cual se demostró que los fósiles de tortuga mediterránea de menos de 30.000 años de antigüedad son prácticamente inexistentes. Se sugiere el cambio a un clima árido o la sobreexplotación humana como causas, y dado que la tortuga mora comenzó por estos tiempos su periplo por nuestras tierras, parece razonable pensar que no existen fósiles de tortuga mora por la misma razón.

Sin duda, la expansión poblacional de especies es un fenómeno muy interesante, pero no nos puede apartar del objetivo inicial de esta entrada: Concienciar sobre la conservación de una de las dos especies que poseemos de tortuga terrestre en nuestro país. De hecho, os instamos a participar en el voluntariado del proyecto Testudo pidiendo información en testudo@herpetologica.org. Un saludo, lectores de Nasua!

Fuentes: Comunicado de la UMH y Artículo en Quercus sobre el origen de la tortuga mora 

Fotografías: Enrique Ruiz

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