Sobre el ecoturismo y los gorilas borrachos

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la población de gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei) que habita en Ruanda, Uganda y el Congo. Esta especie, en peligro de extinción, cuenta con menos de 900 ejemplares, y su proyecto de conservación es muy peculiar: La población está fuertemente monitoreada, con guardabosques custodiando a los gorilas en su habitat, veterinarios que realizan chequeos a la población salvaje y programas de ecoturismo en el cual cualquiera puede pasar el día en los parques nacionales, fotografiando a esta especie a apenas unos metros. Sin duda las múltiples amenazas que afronta su hábitat, tanto para los primates no humanos como para los humanos, hacen que los proyectos de cooperación con la población local que incluyen a estos animales una gran herramienta para garantizar su supervivencia a largo plazo (Si quieres saber más de la situación del Congo de cara a los primates, os recomiendo que os leáis este post!).

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Gorila de montaña. Fotografía de Sebastiao Salgado

Siempre me han chocado mucho el ecoturismo de gorilas, pues no dejamos de hablar de un animal salvaje cuyos machos, los famosos espalda plateada (cuando ya llegan a unos 12 años), llegan a los 250 kg. Teniendo en cuenta que los chimpancés, con 70 kg, tienen 3 veces la fuerza de un ser humano (Y ejemplares que han sufrido en manos del ser humano han acabado atacando, causando graves daños), no me quiero imaginar lo que es un espalda plateada con un mal día, a pesar de las grandes medidas de seguridad, tanto para turistas como para primates, que se siguen, pues no hablamos precisamente de sacar rentabilidad a los gorilas sin tener en cuenta su bienestar y futuro.

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Gorila de montaña, fotografía de Eric Kruszewski para National Geographic Society

A pesar de que los gorilas de montaña parecen no tener mayor problema con los “ecoturistas” (de hecho, en muchas ocasiones protagonizan momentos de pura curiosidad); en general a las personas nos gusta estar muy cerca, experimentar ese momento de conexión animal, sacarnos un selfie, y los gorilas no siempre “quieren marcha”, dando lugar a algunos momentos de tensión. Si bien me sigue llamando la atención una cosa: Si estos primates quisieran en algún momento acabar con la amenaza que les pudiera suscitar la presencia humana, creo que no se valdrían de simples empujones como en este vídeo (digo esto desde la más absoluta ignorancia)

Se han dado más casos de este tipo de encuentros. Me llamó la atención especialmente a principios de año el titular “gorila borracho ataca a fotógrafo”, una de estas noticias virales, en este caso de un fotógrafo que parece haber molestado bastante a un ejemplar de espalda plateada, el cual estaba “borracho de bambú” (En muchos sitios he leído que es porque el estómago del gorila fermenta el bambú…lo dudo mucho porque tienen un digestivo como el nuestro pero más adaptado a una dieta mucho menos “carnívora”).

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El famoso “gorila borracho”, fotografía propiedad de Caters News Agency

El ecoturismo es una palabra que se está poniendo muy de moda. Hace muchos años que se hacen safaris en África, pero las excursiones organizadas a la Sierra de la Culebra o a la Taiga Finlandesa son más actuales. Y en un momento donde existe un movimiento animalista tan fuerte y un interés en el bienestar de los animales en cautividad, muchos hablan del ecoturismo como la alternativa a los zoológicos. Sin duda, creo que disfrutar de los animales salvajes en libertad es la experiencia más gratificante y ética, pero en los últimos años, lo que era un sector anecdótico va sumando adeptos, y con ello, problemas.

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Excursión para ver a los gorilas en su hábitat. Fotografía propiedad de Caters News Agency

Como os comenté en otras ocasiones, en el caso de los gorilas de montaña el principal problema son las enfermedades que les podemos transmitir, que junto a su escasa variabilidad genética les ponen en serio riesgo (Podéis leeros “El curioso caso del gorila de montaña” si os aburrís). A pesar de que los turistas suelen ir con mascarillas, y que actualmente la distancia mínima de observación es de 7 metros, parece que su comportamiento también se está resintiendo. En un estudio realizado en Bai Hokou y liderado por Michelle Klailova reveló algo que no parece muy descabellado: Cuantos más turistas (o investigadores) hay, y más cerca se encuentran, los primates dedican menos tiempo a comer y más tiempo a vigilar a los turistas. Los comportamientos agresivos también se ven influidos por esto, encontrando que a partir de los 10 metros los gorilas pueden llegar a realizar sonidos de amenaza o incluso embestidas.

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Trekking con gorilas. Fotografía de ker-downeyafrica

Este tipo de situaciones no son tan ajenas a nosotros y no hace falta desplazarse hasta el Congo. Hace poco el Principado de Asturias se comprometió a limitar el turismo de avistamiento de osos, pues cada vez se adaptan más a la presencia humana y tienden a acercarse demasiado a las poblaciones (Ni en este ni en ningunos casos hablamos de que el ecoturismo sea la única variable, obviamente, muchas veces hablamos de intrusión en el hábitat de estas especies). En el Parque Nacional Gran Teton, los alces pasan menos tiempo en alerta y sus manadas están más dispersas, un peligro para ellos en caso de la presencia de depredadores como el puma o el lobo; es un paso más que en el caso de los gorilas de montaña: La presencia de los humanos pasa de causar un estrés (muy negativo) a una adaptación, que desemboca en un menor estado de alerta, haciendo a los animales más vulnerables a la caza o los depredadores.

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Miembros de AVAFES observando grullas en Gallocanta. Fotografía propia (Viva a Avafes!)

En general en todos los animales hay un proceso que, salvando las grandes distancias que existen, podría asimilarse a una domesticación: Nos animales se están acostumbrando al hombre. Un proceso similar al que se produce en la fauna urbana, en general con mucho menos miedo a las personas. La diferencia entre los gorriones que picotean frente a Notre Dame y los que hay por la sierra que hay tras mi casa es bastante grande en cuanto a comportamiento y “radio de tolerancia” con el ser humano. Lo que está claro es que la presencia humana produce cambios fisiológicos en los animales, y cambios comportamentales a largo plazo.

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Selfie con oso. Fotografía de Jacob Bean

Desde luego tampoco creo que la solución sea acabar con el ecoturismo (Uganda consigue casi medio millón de euros en un mes solo por los permisos de estas actividades, que repercuten en conservación). En Riaño, en nuestro país, el lobo deja 100.000€ al año. Se calcula que en el mundo, el turismo de naturaleza genera 520.000 millones de euros anuales. Aunque la inversión en conservación es apenas del 2% de lo ganado. Creo que la clave es reconocer que el ecoturismo genera un impacto, tenerlo en cuenta y actuar en consecuencia, limitándolo. Debería además repercutir aún más en la conservación del hábitat y en la población local, pues para mantener este “negocio” en el tiempo se debe de proteger al centro de todo: La naturaleza.

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Pajareo máximo

Por otro lado, dado el creciente apogeo de este turismo, debemos valorar todas las alternativas. Creo que los buenos zoológicos que apuestan por la conservación y el bienestar animal aún tienen un papel que jugar en este sentido, pues no podemos pretender que toda la gente se dedique a sacarse selfies en las selvas del Congo, ni tampoco pretender que la gente ame y proteja algo que solo ha visto en fotos y vídeos. En este sentido, puede que las nuevas tecnologías tengan también un importante papel que jugar. Os dejo un vídeo de muestra de ecoturismo de gorilas en “realidad virtual”, que es una gozada, y estoy seguro que con unas gafas de VR y unos años más, podremos disfrutar de safaris en el sofá de casa (Se puede mover la vista con el ratón!)

Desde luego, a mucha gente nos encanta el turismo de naturaleza. Mi última escapada ha sido a la Laguna de Gallocanta, y fue una gozada! Pero debemos ser conscientes del impacto de este tipo de actividades y actuar en consecuencia. Desde luego, espero que el ecoturismo en Uganda siga actualizándose y poniendo a los gorilas por delante, porque es un viaje que espero hacer algún día!

Bibliografía empleada:

  • Gorila borracho golpea a un fotógrafo. Consultado el 03/01/2016
  • Behavioral responses of one western lowland gorilla (Gorilla gorilla gorilla) group at Bai Hokou, Central African Republic, to tourists, researchers and trackers. American Journal of Primatology
  • How Nature tourism might increase prey vulnerability to predators. Benjamin Geffroy, Diogo S.M. Samia, Eduardo Bessa y Daniel T. Blumstein
  • El ecoturismo amenaza a los animales. El País. Consultado el 02/01/2016

 

 

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5 thoughts on “Sobre el ecoturismo y los gorilas borrachos

  1. valverdedelucerna enero 10, 2016 / 12:58 pm

    Resulta difícil conjugar el beneficio económico con la observación de los animales en libertad, pero, como bien dices, hay que ayudar a conservar los animales objeto de atención porque sino se terminará el negocio. En Zamora está comenzando, aunque de forma incipiente, una oferta de turismo de observación del lobo. Espero que esto ayude al desarrollo de esta zona, que buena falta le hace.
    Un saludo.

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    • Eugenio Fernández Suárez (Blog Nasua) enero 11, 2016 / 8:26 pm

      Sin duda. La clave creo que es que sea la gente de las zonas rurales de Zamora los que “exploten” este “recurso”, o al menos, les repercuta. Si es así, creo que en pocos años podemos tener algo muy interesante en las cercanías de la Culebra (que ya se está viendo) que de verdad repercuta en la conservación. Y veremos que papel juega la Junta de CyL, lo que más miedo me da! Saludos y gracias por comentar!

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  2. Marc Arenas Camps enero 10, 2016 / 7:53 pm

    Interesante artículo en el que se pone de manifiesto que a veces nos pasamos de listos con la naturaleza. Yo no estoy de acuerdo con ir a un zoológico por mis propios motivos y prefiero siempre ir a la naturaleza, pero es cierto que no deja de producir un impacto en ésta. Es difícil encontrar el punto medio a veces.

    Te dejo un artículo que escribí hace un tiempo sobre el impacto de la pesca recreativa en las zonas protegidas (https://allyouneedisbiology.wordpress.com/2015/04/30/pesca-recreativa-reservas-marinas/) que, aunque no está directamente relacionado con el ecoturismo, también muestra el impacto de nuestras actividades en ella. Espero que te guste!

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    • Eugenio Fernández Suárez (Blog Nasua) enero 11, 2016 / 8:36 pm

      Sin duda, sea cual sea la posición respecto a los zoológicos, la naturaleza siempre es el mejor sitio y el más indicado para ver fauna, desde luego! Muy interesante el artículo sobre pesca recreativa. Ambas son actividades cuyo impacto solemos obviar por la existencia de otros mucho mayores como la caza furtiva, la deforestación, la sobrepesca…pero nunca hay que olvidar que este tipo de actividades hechas “en fraternidad” con la naturaleza más que de “explotación” de esta también tienen sus peros y si de verdad nos gusta disfrutar de ellas debemos actuar con responsabilidad! Un saludo Marc, gracias por comentar y nos leemos!

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