De gorilas, orcas y hombres

La cautividad animal ha sido puesta de nuevo en tela de juicio en las últimas semanas; son muchos los que ponen en duda esa aparente evolución de las instituciones zoológicas hacia centros de conservación, y existen razones para poner en duda dicha premisa. Esta semana hemos visto una nueva muestra de ello, y es que mientras Harambe, un espalda plateada del zoo de Cincinnati, se las veía con un niño de 4 años; Morgan, la famosa orca sorda de Loro Parque, se hacía viral en un vídeo de 30 segundos.

Vamos a empezar diciendo que creo que el debate de la cautividad animal es muchísimo más complejo de a lo que normalmente se ve reducido: Los que ponen a los zoológicos como baluarte conservacionista por excelencia y sin fallos, frente a los que los ponen como cárceles de seres inocentes. Y que simplificar dicho debate a estas dos posturas me parece un error, tanto para el avance de la conservación como para el de los derechos de los animales. No es tan simple como poner una foto en blanco y negro, y decir que en los zoológicos solo reina la tristeza. Tampoco justificar las limitaciones espaciales y etológicas que sufren muchos de estos animales tras el escudo de la conservación sin poner verdaderas soluciones. Parece claro que la evolución de los zoológicos ha sido grande, pero aún no ha acabo. Pero bueno, este no es el tema del post de hoy.

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Fotografía de Jabruson

Lo que me escama de estas historias, tanto la de Harambe como la de Morgan, es que de pronto todo el mundo es experto en muchas cosas desde la comodidad de su sofá: Somos expertos en teleanestesia, comportamiento de cetáceos y primates, bienestar animal, cognición animal, primatología y un sinfín de paquetes más de conocimiento, derribando y superando décadas de estudio de los diferentes ecotipos de orca y del comportamiento de varias poblaciones de gorilas. En el caso de Harambe, culpando al zoológico de una mala decisión a la hora de no usar anestésico, pues el gorila no pretendía dañar al niño. En el caso de Morgan, se garantiza que el animal está cometiendo un suicidio.

Por mi parte, toda la ignorancia y cautela del mundo, ergo mi intención es traer algunas de las opiniones que he leído a lo largo de estas semanas. Es curioso ver como desde aquellos nichos de conocimiento en la materia es de donde llegan las palabras más cautas: Desde Gorilla Doctors, probablemente los mayores expertos en medicina veterinaria en estos primates, declaran que “los zoológicos tienen como primer deber proteger a los visitantes” (Me parece reseñable que una organización que se dedica a anestesiar gorilas no analice la situación ni juzgue a los responsables). Otros, como el veterano primatólogo Frans de Waal, comentan esta actitud de forma cautelosa, y hablan también de excitación y nerviosismo, que ponía en peligro la vida del niño, en la misma línea que cuidadores de gorilas veteranos como Amanda O´Donoughue, que recalcan que aunque había comportamiento de protección, también existía un nerviosismo peligroso en el animal, que arrastró bajo el agua al niño durante varios segundos. El veterano cuidador de primates Jack Hanna recordaba que la teleanestesia no es inmediata, y que cuando un gorila estresado recibe un disparo de dardo mientras tiene un niño en la otra mano, la vida del niño se pone en peligro.

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“La mirada del gorila” – Fotografía del usuario Zx30 (DA)

Desde la Humane Society de Estados Unidos, una de las asociaciones animalistas más potentes de América, recuerdan que “en la mayoría de muertes de animales a manos de humanos, no hay lugar para el dilema moral de elegir entre un gorila y un niño. Reconozcamos que los responsables del zoo tomaron esta decisión en un estado de crisis y con gran pesar, palabras que han sido compartidas por las redes sociales de otros veteranos en la protección de los primates, PASA, la alianza de santuarios de primates africanos, añadiendo al hecho de que una buena forma de demostrar el dolor que nos suscita esta noticia es ayudar a la protección de estas especies en su hábitat natural.

La veterinaria y primatóloga Belén Roca, con la que tuve la oportunidad de hablar hace tiempo del tema, comentaba que “Dar un punto de vista sin conocimiento previo del animal puede ser algo atrevido. Su pasado, sus hábitos, sus rutinas y su personalidad pueden ser esenciales a la hora de valuar el comportamiento de Harambe”, recalcando que aunque podría haberse planteado otra medida beneficiosa para ambos, es consciente de “los riesgos que se corren en la anestesia de un animal de semejante envergadura, además de que el disparo del dardo podría haber sido detonante de un comportamiento agresivo”.

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Harambe (zoo de Cincinatti) – Fotografía de Chris Miller

La doctora Jane Goodall, por su parte, mandaba sus condolencias al director del zoológico; en sus palabras se matizaba que apoyaba la idea de que el comportamiento del gorila era protector, pero de nuevo, palabras cautelosas frente a aquellos que garantizaban saber las intenciones del gran simio. Y es que tal vez la cautela sea lo más indicado cuando hablamos de una situación límite, de máximo estrés, en la que los responsables no disponían del vídeo que ahora vemos todos de forma apaciguada y fría desde nuestro ordenador (al igual que la mayoría han ignorado esos momentos donde Harambe arrastraba al niño por el agua con una fuerza tremenda). Otros culpan a los padres; de nuevo, cabría preguntarse si aquí nadie ha despistado a su hijo, su mascota o simplemente a su grupo de amigos, durante 2 minutos.

El caso es que tal vez nos atrevemos a juzgar muy pronto a todos los partícipes de esta historia. Lo que parece indiscutible, como apuntan desde Wildfare, es que “Lo que si queda claro es que el diseño de las instalaciones debería de ser un tema primordial, no solo por el bienestar de los animales cautivos, sino también para evitar estas situaciones”. Pero en mi opinión, aquellos que ven en la muerte de Harambe una elección fácil con verdugos y víctimas, están menospreciando la vida animal, independientemente de que hablemos de primates humanos o no humanos, no existen soluciones fáciles y no es un debate donde se pueda tener la razón absoluta por arte de magia.

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Espalda plateada (Cabárceno) – Forografía propia

Lo que está claro es que muchos se olvidarán de este suceso mañana, mientras que los protagonistas de esta historia (cuidadores, personal del zoológico, padres y compañeros de Harambe en su instalación) tardarán bastante más en olvidarlo, si es que llegan a hacerlo; mientras, día a día mueren gorilas como consecuencia de nuestra forma de consumo, y en muy pocas ocasiones mueren de esta forma trágica.

Por otro caso, el caso de Morgan es bien distinto. Tras evaluar un vídeo de 30 segundos, miles de personas dedujeron que el animal buscaba el suicidio. Cabría preguntarse porque un mamífero marino, que respira oxígeno fuera del agua, intenta suicidarse saliendo del agua. Las orcas salen de esta forma tanto en estado salvaje (caza de leones marinos en Argentina) como en cautividad (los entrenadores les hacen salir mediante refuerzo positivo para espectáculos y chequeos veterinarios). ¿Es normal que una orca decida quedarse durante varios minutos fuera del agua sin razón aparente? No sé de etología de cetáceos, ergo opinar se me hace difícil. ¿Tiene que ver esto con la lucha en contra de la cautividad de los cetáceos? Yo creo que no. Hablamos de rigor y de utilizar argumentos. Hay numerosos estudios que hablan del estrés en cetáceos en cautividad, con mucho más peso que hablar de suicidio en un vídeo de 30 segundos.

Veo a gente leer este titular y tener dos reacciones: O compartirlo corriendo como si fuera la verdad absoluta o reírse, muchos de ellos pensando que las orcas no son más que peces grandes, que ni sienten ni padecen, haciendo imposible que podamos otorgarles acciones y cualidades humanas como el suicidio…”Como van a suicidarse los animales, que tontería”. Ambas ideas dan bastante rabia y pena. Al final, lo que se consigue con este tipo de noticias, es que miles de personas hablen de cerrar zoológicos y liberar animales, sin que nadie ofrezca un lugar donde dichos animales puedan continuar su vida de forma digna, y que encima otros menosprecien la inteligencia y la vida de estos seres, que merecen todo nuestro respeto y consideración.
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Dos ejemplares de orca – Fotografía propiedad de Seaworld
Es respetable y comprensible la lucha contra la cautividad animal, pero en ciertos casos, en lugar de debates desde la ignorancia o gritos de libertad de animales que no pueden sobrevivir en el medio natural, sería más interesante pedir que estos centros cumplan los compromisos básicos que se supone cumplen las instituciones zoológicas, que muchas veces superan con creces la mágica solución propuesta, en caso de existir. En el mundo hay cientos de miles de animales salvajes cautivos, y en lugar de los más mediáticos, deberíamos preocuparnos de aquellos donde su situación y bienestar deja mucho que desear. Mientras los compañeros de recinto de Harambe probablemente tengan unas condiciones de vida geniales, tenemos en los Estados Unidos casi 10.000 tigres en cautividad: Solo 500 de ellos se encuentran en instituciones zoológicas regladas por la WAZA. El resto de millares de animales viven en jardines privados, circos, núcleos zoológicos de carretera y casas particulares. Esa es la cautividad contra la que deberíamos estar luchando. 
Seamos además conscientes pues, que antes de pedir que se liberen animales por vídeos virales sin fundamento, debiéramos potenciar la situación de los santuarios de este tipo de especies (en España nuestros santuarios de primates están colapsados y sin apenas apoyo institucional, y nadie habla de ello), además de denunciar la verdadera cautividad animal dañina, aquella que no tiene en cuenta ni la biología ni el bienestar de los animales que aloja, y sobre todo, fomentar la conservación de nuestra biodiversidad y consumir acorde a estos ideales. Pues veo a mucha gente preocupada por Morgan y Harambe, lo cual es enternecedor, pero a muy pocos preocuparse por la situación de sus congéneres en estado salvaje, y si seguimos así, pronto solo habrá gorilas y orcas en capitales europeas y estadounidenses, y se extinguirán de montañas y océanos. Pensemos antes en estos animales, tanto individualmente como englobados en especies amenazadas, y actuemos en consecuencia, en lugar de utilizar cualquier viralización para alimentar nuestras ideas, en lugar de ponerlas en duda constantemente.
Como siempre, os animo a compartir el post y a seguir el blog en el facebook y twitter de Nasua, y os animo a participar en los comentarios! Y siento tener esto tan abandonado, pero el deber me llama. Volveré!
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