Reflexiones sobre el lobo (IV): Matando lobos en el super

La conservación del lobo ibérico, y en general de todos los grandes carnívoros a lo largo del globo, siempre ha dado que hablar: Dos bandos se conforman rápidamente, aquellos que defienden a los depredadores y aquellos que defienden a las presas, o mejor dicho, a su forma de vida. En los casos más extremos, hay ganaderos que llaman a ecologistas a tener a los lobos en las ciudades, o ecologistas que llaman al resto a boicotear los productos de estos mismos ganaderos. En este caso, y por una vez, ya que suelo ser “pro-lobo”, y pienso que no tiene sentido matar lobos, voy a pasarme al “centro anti-lobo” para hablar del apoyo a la ganadería. Y es que la pregunta que se me pasó el otro día por la cabeza fue “Y con lobos…¿no se seguiría haciendo boicot?“. Lejos de ser un consumidor ejemplar, procedo a reflexionar sobre este tema.

Y es que son muchos aquellos que critican al sector ganadero por pretender producir sin respetar el medio ambiente. Puede que parte del sector ganadero no este respetando del todo el medio ambiente como productor (cuestionable, pues a pesar del conflicto con depredadores, un ganadero extensivo en Picos de Europa causa un impacto bastante menor que una gran explotación americana), pero debíeramos preguntarnos…¿Nosotros respetamos al medio ambiente como consumidores? ¿De verdad compramos productos locales de gente que convive con depredadores y con la naturaleza? ¿Es que acaso no existe ya un boicot a los productores locales independientemente del lobo? O por contra, compramos la leche barata de hacendado, mientras muchos productores se ven obligados a venderla a un precio ridículo, ya que el consumidor, es decir, usted, demanda una leche de 50 céntimos.

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Lobos euroasiáticos alimentándose de ganado – Angelo Gandolfi

Pero quizás usted no sea así. Quizás usted sea un gran ecologista, y consuma quinoa. Aunque tal vez esa quinoa la hayan plantado en Francia, y los productores bolivianos se vean en quiebra por un capricho a miles de kilómetros. ¿Fruta ecológica? Sí por favor, pero bien rodeada de plásticos, y a ser posible, directa de Nueva Zelanda, que ahora mismo no se dan kiwis en España y tengo antojo de comerlos cuando yo decida. Muy ecológico todo, sobre todo el petróleo necesario para que tu fruta cruce medio planeta. Bollería con aceite de palma destroza las selvas de Malasia, mientras el coltán de nuestros smartphones genera violaciones de los derechos humanos. Todo ello sin contar con la cantidad enorme de energía que se necesita para traer nuestros alimentos de todas partes del mundo, porque preferimos lo barato. No se alarme, todos caemos en infinitas paradojas y contradicciones, es más fácil decir (o escribir en un blog), que hacer.

Y es que esta entrada ha sido especialmente dificil de escribir, porque recuerda las hipocresías propias, que sin duda todos cometemos en nuestro día a día por las circunstancias que sean. Creo que el caso es ser consciente de estas cosas e intentar cambiarlas con mayor o menor celeridad. Os invito a reflexionar más sobre las hipocresías propias y menos sobre las ajenas, que cada uno cargaremos con ellas como podamos según nuestra concienciación, moral y situaciones.

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Y es que la crisis del sector primario en España tiene bastante que ver con la globalización del planeta, incluído de la figura del consumidor. Y es que si el productor no baja sus precios, no hay problema: El capital manda, y usted irá a por pescados brasileños, patatas francesas o queso yo que se de donde. Lo que sé es que seguramente no sea de la montaña zamorana, o los valles gallegos, independientemente de como lidie el ganadero con el lobo.

Pedimos a nuestros ganaderos que no molesten al lobo. Que cuiden a su ganado si no quieren que perezca bajo sus colmillos. Existen muchas medidas para proteger a los animales de abasto, pero…¿Quién paga la protección al ganado? Muchos pensarán que el ganadero debiera hacerlo, y en parte tienen razón. Pero la realidad es que es el consumidor quien dicta los precios y por tanto los beneficios del ganadero. Si queremos queso que proteja al lobo, tendremos que estar dispuestos a pagar un poco más. Y si los productores se encuentran sofocados por las actuales exigencias del mercado ¿Cómo se van a arriesgar a dar el paso a este tipo de productos? Es difícil arriesgar, tanto por los tiempos que corren, por el carácter tradicional del sector y sobre todo, por nuestra falta de interés en invertir en una alimentación ética y sostenible.

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Lobo ibérico en Cabárceno – Fotografía propia

Es ahí donde tienen que entrar, desde mi humilde opinión, las entidades conservacionistas. Poco trabajo se está haciendo en cuanto a sellos pro-lobo en productos. Probablemente se requiera asesoramiento, persuasión y colaboración con el sector, en lugar de lo contrario. Cada vez que leo gente que habla de conservar al lobo “sin tener en cuenta a los ganaderos”, siento una gran tristeza. Porque no nos confundamos: Mientras se hable de “ecologetas” y “ganadurros”, este conflicto tiene difícil solución. Necesitamos productores y consumidores responsables, y eso es un trabajo que requiere actitud por ambas partes. Y aunque escribo esto desde la ignorancia creo que hay algo que esta claro: En el mundo de la conservación, no tener en cuenta a las poblaciones locales lleva a un proyecto inmoral y con vistas al fracaso. Estamos tan enfrascados en declarar al lobo como especie protegida en toda España, y hablando tan poco del problema de las ayudas por los daños que causa el lobo. Tal vez si se invirtiera más en ayudas para proteger al ganado y para compensar las pérdidas que causa el lobo nadie querría ponerse a pegar tiros a este emblemático animal (o tal vez no, vaya usted a saber).

Por supuesto, esto no quiere decir que no se deba ser tajante con el furtivismo revanchista, los lobos colgados de señales o las triquiñuelas en las ayudas. Existen, como en todos lados, personas sin ética ni moral, y sin ganas de aportar nada a la sociedad. Pero también existe una buena parte del sector ganadero que solo percibe unos consumidores que no valoran los productos de su tierra, y un lobo que solo les produce pérdidas. ¿Es moral pedir a los ganaderos que inviertan en proteger su ganado, si por nuestra forma de consumir el sector se va a pique? ¿Es moral pedir que el sector primario sea “eco” mientras no lo apoyamos, cuando un enorme % de la población vive de empleos que perjudican al medio ambiente para ganar un jornal que invertimos en un consumismo que sigue dañando ese mismo medio? Creo que lo moral es que cada uno genere su propio cambio, sin entrar a juzgar las hipocresías ajenas, informarse y empatizar. Trabajar juntos y no tirar de una soga desde ambos lados, que puede acabar rompiéndose. Porque si vamos contra nuestros pueblos y productores desde la urbe, el mundo podría cambiar mucho y probablemente, no para bien.

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Lobo ibérico – Fotografía de Terry Whittaker

Mientras, el consumidor debe estar cuanto menos informado. En los tiempos que corren es difícil muchas veces optar por un consumo responsable, especialmente para los más jóvenes, pero un cambio paulatino es interesante. Comencemos a leer las etiquetas de los productos y tengamos claras las consecuencias de nuestro consumo. Si os interesa comprar productos de nuestro país “buenos con el lobo”, os recomiendo productores ecológicos como Casa Grande de Xanceda. Pero creo que un cambio en el consumo hacia lo local, independientemente de sellos o etiquetas, es una de las cosas que puede ayudar al lobo; pues muchas veces, y por desgracia, hay más dinero invertido en crear la “marca eco” que en verdaderamente proteger el medio ambiente.

Y sobre todo, la próxima vez que leas una noticia de ecologistas y ganaderos, y rápidamente te posiciones en un bando, mira tu carrito del super, y que eso al menos nos genere un poco de empatía. Por suerte, existen un buen cúmulo de asociaciones que están apoyando a los productores locales, para ayudar así al lobo, y así a todos nuestros ecosistemas. Como siempre, os animo a compartir el artículo por las redes, y a seguir al blog en facebook y twitter! Nos leemos!

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Lobo ibérico en Zamora – Fotografía propia
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5 thoughts on “Reflexiones sobre el lobo (IV): Matando lobos en el super

    • Eugenio Fernández Suárez (Blog Nasua) noviembre 6, 2016 / 10:15 am

      Muchas gracias, xibeliuss! La verdad es que el lobo siempre es un tema del que da respeto hablar, y más cuando uno intenta reflejar estas posiciones e ideas desde una posición educativa y ambiental. Pero en general está teniendo muchas respuestas positivas como la tuya, así que me alegro un montón!

      Gracias por pasarte, nos leemos!

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  1. JG noviembre 13, 2016 / 3:43 pm

    Si se escuchara a las personas del mundo rural cuánto avanzaríamos. Yo soy rural, y a mucha honra y lo veo a diario. Gente que no sabe distinguir entre una oveja y una cabra dando lecciones de ganadería con la mayor de las soberbias mientras hacen todo lo que se indica en el artículo. La forma de consumir (y el efecto UE, lo más grave) ha hecho que las ganaderías tradicionales sean insostenibles porque la gente no lo paga (y no lo paga porque lo desconoce totalmente), porque como usted bien dice queda muy bonito llevar una camiseta con un lobo precioso dibujado mientras importamos alimentos de Brasil producidos gracias a la deforestación masiva y al exterminio de pueblos autóctonos. Que ese es otro asunto, todos nos escandalizamos porque una multinacional arrase la forma de vida de una tribu brasileña, pero mientras tanto se apoya a que otras multinacionales arrasen la forma de vida tradicional de su propio país.
    También es difícil de asumir la contrariedad entre esos que gritan a favor de los lobos mientras en sus propias ciudades se eliminan cientos de palomas por ejemplo, porque claro, es que esos animales me atascan el canalón a mí, y eso es insoportable. No como que un lobito mate animales domésticos que eso me importa tres pepinos aunque haya una familia que tenga que dejar a sus hijos sin cosas por ello. Y cuando digo animales domésticos, me refiero también a esos que ahora se llaman “mascotas”, si alguno viera como ha quedado algún perro en las zonas rurales y pensara “ese podría haber sido mi mascota” también cambiarían muchas sensibilidades.
    Empezaba diciendo que había que escuchar al mundo rural, porque así comienza el respeto. Cuando nos sintamos respetados a lo mejor podemos empezar a hablar. Pero es difícil hablar con aquellos que pretenden echarte de tu propia casa (y muy doloroso).
    Ahora estamos viviendo un proceso de crecimiento de idearios “animalistas” o como se quieran llamar que no dejan de ser una religión (no tienen ninguna diferencia con el catolicismo en absolutamente nada, lo único, que se cambia de dioses y valores, pero al final no deja de ser lo mismo). Y contra las religiones, solo hay una cosa: educación.
    Mismamente en el artículo se habla de Zamora, Galicia, Picos de Europa, etc. cuando son territorios totalmente diferentes, que requieren tratamientos totalmente diferentes. En el Congreso pudimos escuchar hace bien poco hablar de medidas dichas sin ton ni son, que el papel aguanta muy bien, porque el papel lo aguanta todo pero que solo reflejan la ignorancia de, en este caso, los políticos de turno. Y es que repito, no es lo mismo Zamora que Asturies, como tampoco es lo mismo una comarca de Zamora que otra, ni una de Asturies que otra. Por lo tanto, pretender simplificar ese problema a soluciones iguales a todo un país es una burrada. Creo que todo el mundo puede entender que no es lo mismo construir una carretera en la Meseta que en los Pirineos, o que no se puede gestionar la sanidad igual en Madrid que en Cáceres, entonces, ¿por qué con la ganadería hay que acatar lo que unos iluminados nos digan aunque sea inviable?
    Un día leía un breve artículo pero muy interesante que decía: ¿qué pasaría si fueran las ovejas las que mataran a los lobos? ¿Enfocaríamos este asunto igual? Es decir, se pedirían medidas como “encerrar” a los lobos para protegerlos. Sinceramente, creo que no. Yo creo que lo que se pediría es que el animal que mata estuviera controlado.
    Por cierto, soy de Asturies (desconozco de dónde es usted) pero le rogaría más información en lo de “triquiñuelas en las ayudas” o de “lobos colgados de señales”, porque soltar esa información solo sirve para lo que sirve: para la campaña de esa religión. Y cuando digo más información me refiero a vivirlo más de cerca, no a leer artículos de periódicos que meten miedo (en los dos sentidos, miedo de mala información y miedo religionario) y ver como eso tiene más que ver con la política autonómica y con otros sectores más que con la ganadería y el mundo rural. Aunque paguemos el plato los de siempre, los de abajo.
    PD: yo no soy ganadero, pero soy de pueblo, y seguiré luchando codo con codo con los trabajadores agroganaderos, esos que tienen un trabajo de base tradicional, esos trabajos que sí que son sostenibles, tanto social como cultura como medioambientalmente. y eso, aunque desde un piso en la ciudad no se vea porque la ruptura con lo rural ya no es demasiado grande lamentablemente requiere explicar que hay una cosa bien fácil de entender: que la convivencia con el lobo en muchas zonas rurales es literalmente imposible y en otras necesita un control que se ajuste a la realidad del mismo modo que todos entendemos que no puede haber caracoles entre las lechugas, sean “eco” o no.

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    • Eugenio Fernández Suárez (Blog Nasua) noviembre 13, 2016 / 9:47 pm

      Lo primero JG, muchas gracias por comentar, procedo a responderte:

      -Concuerdo enormemente con que es necesario escuchar al mundo rural, como expongo en el artículo, y los problemas que trae el consumo y la Unión Europea para el sector agroganadero

      -Obviamente Zamora poco tiene que ver con Asturias, y las soluciones no son simples ni extrapolables, es por ello que el apoyo es necesario, si estuviera ya todo inventado y fuera extrapolable, no se que hacemos aún con este problema. Será más complicado proteger al ganado en Picos que en la Culebra, pero eso no puede hacer que se plantee como única solución el exterminar una especie en un parque natural

      -No simpatizo con el movimiento animalista, y coincido, aunque con tono diferente, con alguna cosa que comentas. Pero igual que creo que demonizar al mundo rural hace flaco favor al lobo, creo que demonizar estos movimientos populares también es un error, por mucho que muchas veces sean alimentados por la ignorancia, creo que el mundo rural tiene también que adaptarse a las nuevas exigencias de los consumidores del s. XXI (aunque como comento, prioritario me parece educarnos primero como consumidores)

      -Respecto a lobos decapitados y triquiñuelas, no es la campaña de ninguna religión. La realidad es que se está investigando a cientos de ganaderos por estafar con los seguros y aparecen lobos decapitados, no es algo que se estén inventando los animalistas, es algo que está ocurriendo. Yo también soy asturiano, de cuenca minera, sierra lobera y crecí viendo los terneros con la panza abierta por los ataques del lobo. Pero más tarde también crecí estudiando bienestar animal y producción animal de forma académica, y creo que eso me da una visión que lejos de la imparcialidad, al menos es amplia y falta de prejuicios.

      Un saludo, y gracias por comentar!

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