¿Por qué debería tener cuidado al compartir selfies y memes de animales?

Los selfies, vídeos virales, gifs y memes de animales pueblan internet. En el afán de conseguir uno de estos selfies para la red social de turno, hace unos días asistíamos a un hecho insólito: Un grupo de turistas acosaba a un oso al norte de León, hasta el punto de forzarle a cruzar una carretera con tráfico a plena luz del día.

Dejando a un lado la necesidad de una mayor regulación del ecoturismo; lo cierto es que da igual que red social usemos, basta con bajar un poco por sus infinitos “timelines” para encontrarnos con algún animal salvaje: Tal vez sea la imagen animada de un gato gracioso, un mono que parece flipar ante un truco de magia o un meme de animales haciendo algo “humano” y con algún chascarrillo de por medio.

Estas imágenes virales tienen bastante éxito y consiguen propagarse por la red, pero tal vez estén teniendo más consecuencias que hacernos pasar un buen rato frente a una pantalla. Vamos a verlo a través de las tres preguntas que deberíamos hacernos antes de subir un “selfie” con algún bichejo a nuestras redes sociales, y que servirán para preguntarnos que sentido tienen muchas de estas imágenes viralizadas.:

¿Es peligroso para mí realizar esa foto?

Los selfies requieren de una cercanía que muchos animales no están dispuestos a aguantar, llevando a accidentes, con los bisontes de Yellowstone a la cabeza. Mientras, los osos de Colorado son otro caso similar, donde se ha llegado a cerrar el parque natural para los turistas.

Otro caso llamativo son muchos de los primates que podemos encontrarnos en la Asia más turística: Si ya nos encantaba interaccionar de forma innecesaria e irresponsable con estos animales, ahora, con los selfies, los ataques a personas aumentan, y el mayor peligro en este caso son las enfermedades infecciosas que podemos contraer.

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Uno de los osos virales de Colorado – Mercury Press

¿Está en peligro el animal o ha sufrido estrés?

La respuesta es afirmativa en muchos de los casos, y la primera muestra de ello son los ataques que hemos mencionado antes: Sí un animal salvaje te ataca, probablemente le estuvieras estresando o intimidando.

En muchas ocasiones, no vemos ese estrés porque no sabemos reconocerlo. Un ejemplo claro es el babuino sorprendido por un truco de magia. 

Monkey Trick GIF - Find & Share on GIPHY

En realidad, ese animal se ha sentido estresado por los movimientos del “mago” y le ha mostrado una expresión de enfado, no de sorpresa. Esto fomenta que los turistas molestemos a los animales en los zoos.

Otro caso es el de animales en ambientes humanizados, que aunque pueden no estar sufriendo un estrés agudo en la imagen, si han sido privados de muchos estímulos y padecido trastornos mentales graves.

El ejemplo clásico es el de primates en ambientes anormales: Siendo afeitados, con ropa o jugando con perros. Estas son algunas de las imágenes más populares, y también, para aquellos que conocemos su trasfondo, unas de las más grotescas y dañinas.

Estos animales han sido apartados de sus madres, con las cuales mantienen una relación afectiva similar a la que mantenemos los humanos. Separarlos de estas para humanizarles es un maltrato psicológico terrible que destroza la vida de estos animales.

Esta moda por viralizar animales ha hecho que se creen empresas especializadas en selfies con animales. En nuestro propio país puedes hacerte fotos con tigres y otras especies, salidas de lugares de dudosa ética.

Pero hay empresas de este tipo lejos de las zonas urbanas, en lugares como el Amazonas, donde animales capturados y maltratados son usados para que el turista de turno actualice su instagram.

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World Animal Protection

Otro ejemplo es el de la explotación de elefantes en Indonesia y Tailandia, el uso de falsos santuarios de animales que cobran por subirte a estos animales, o incluso para hacer supuestos voluntariados. (Gente, los voluntariados con ONG y santuarios no consisten en duchar y jugar con elefantes!).

Que *a*fkr! Incluso existen cursos de biología o veterinaria en nuestro país en los que parte del temario consiste en hacerse un auténtico book con un animal salvaje. No intento criminalizar todos los cursos con fotos y animales, ni todas las atracciones con elefantes (algunas son santuarios de verdad)…pero un poquito de sentido común nos puede evitar más de un disgusto.

El daño de estas fotos también aparece en el ámbito del ecoturismo que comentábamos al principio. Ciertas asociaciones medioambientales piden un poco de mesura a la hora de compartir avistamientos de fauna, evitando que cualquiera pueda acceder a zonas delicadas como cantaderos o madrigueras.

¿Qué mensaje transmite?

Tal vez podamos pensar que el daño ya está hecho, y que compartir este contenido no va a mejorar a reparar el daño que se muestra en estas imágenes. Pero lo cierto es que estas imágenes transmiten muchos mensajes, la mayoría de forma inconsciente. Y la mayoría con consecuencias nefastas para estos animales.

Primeramente, estas imágenes promueven una competencia por ver quién maltrata mejor animales, promoviendo esa clase de negocios a través de hashtags y geolocalizaciones. Y es que, que mejor idea que tras participar en maltratar un perezoso por dinero, usar el hashtag del sitio y poner donde está para que otros puedan sumarse a la nueva moda.

Pero también ponen de moda y normalizan la tenencia de animales salvajes. ¿Quién no ha visto a un zorro o un mapache siendo acariciado? ¿O protagonizando un meme en el cual sale en un sofá? Estos gifs y memes de animales transmiten que sus protagonistas son buenas mascotas, algo peligroso para su bienestar, conservación y para aquellos que caen en esta compra ignorante y compulsiva.

Estos mismos mapaches se pusieron de moda en España hace años, seguramente motivado por el aumento de vídeos y virales de esta especie. ¿Consecuencias? La especie se convirtió en invasora, vector de la rabia y ya se han capturado en Madrid más de 700. Los afortunados van a centros de recuperación, pero otros son sacrificados.

Lo cierto es que existen numerosos estudios que certifican que cuando una especie se vuelve viral en internet, su adquisición como mascota aumenta. Es por ello que estos virales pueden aumentar, de forma directa, el tráfico ilegal de fauna. (Recordemos, mercado negro conectado a grupos armados, trata de personas, prostitución de menores y demás)

Sin querer criminalizar a nadie por compartir una imagen cómica, lo cierto es que cuando compartimos estas imágenes, estamos, por desgracia, apoyando el maltrato de animales y fomentando su tráfico ilegal y tenencia irresponsable. Pensar un poco antes de darle a “Share” puede evitar tanto sinsentido.

Si queréis ver fauna salvaje graciosa en internet, mejor que sea difundiendo comportamientos naturales, y no compartiendo su vida con humanos. Y de todas formas, si queremos ver animales graciosos en internet, siempre nos quedarán los gatitos…

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“Grumpy Cat” – Fotografía de Amy E. Price

 

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El peligro de no entender a los animales

Todos los animales emiten información de forma constante a través de vocalizaciones, colores o posiciones. Sin embargo, muchas veces malinterpretamos esa información, y eso repercute en el bienestar de esos animales y en el nuestro.

Hace poco, en mi cumpleaños me hicieron una sorpresa con tarjetas en las que salían chimpancés “graciosos”. Mi amiga, con la mejor intención del mundo, eligió una foto de uno de estos primates, mostrando toda su dentición, de forma similar a una sonrisa humana. Al ver la tarjeta, tuve sentimientos encontrados. Por un lado, un detalle que no olvidaré, pero por otro la sensación que da una foto que representa un sentimiento en las antípodas de lo intencionado.

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La imagen en cuestión – Autoría desconocida

No es algo anormal, de hecho, la misma imagen que utilizó mi amiga para ilustrar la tarjeta aparece en miles de webs, entre ellas, algunas de divulgación científica seria. Y es que incluso especies tan cercanas a nosotros tienen un lenguaje distinto al nuestro, y para ellos, el mostrar toda la dentición suele significar miedo o tristeza. Y este es uno de los peores ejemplos de las consecuencias de no comprender a los animales: Primates actores entrenados, para entre otras cosas, poner una expresión que nos resulta graciosa pero que significa miedo. ¿Cómo se consigue que un animal salvaje exprese miedo mediante el entrenamiento? Creo que no hace falta dar muchos detalles.

No entendemos a los animales. Por eso se hace muy difícil hablar en su nombre. Y fruto de ese desconocimiento existen múltiples consecuencias, principalmente para el bienestar y conservación de especies silvestres y nuestra relación con estas. Otro caso sería el mascotismo: Comportamientos anormales de mascotas “particulares” se vuelven virales, porque al desconocer su verdadero significado nos resultan graciosos; un claro ejemplo es el comportamiento defensivo del loris lento.

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Macaco de Gibraltar con cara de pocos amigos – Fotografía de Stephanie Piri

Pero el no entender a otras especies también tiene consecuencias directas para nosotros. De hecho, esta es una de las principales razones de ataques de animales silvestres a personas, pues normalmente todo conflicto con estos animales viene precedido de avisos por parte de estos, en forma de expresiones faciales o corporales. Sin embargo, las solemos ignorar, como bien señala un estudio reciente de la universidad de Lincoln, donde se demuestra que confundimos un aviso amenazante de un macaco con que nos lanzan un beso. A esto están acostumbradas muchas ONG que trabajan con este tipo de animales, como BMAC, una asociación conservacionista que trabaja con el macaco de Berbería. Desde BMAC, opinan que “Cuando invertimos tiempo entre animales salvajes, tenemos la responsabilidad de intentar entenderles, al igual que hacemos con otras personas para evitar estresarles. Aprender unas pocas expresiones faciales sencillas puede hacer una enorme diferencia positiva cuando observamos a estos animales”.

En otras ocasiones, malinterpretar a estos animales no nos lleva a un peligro directo, pero sí al estrés del animal. Es el caso de aquellos centros que mantienen animales salvajes en cautividad, ya sean santuarios o zoológicos. Reírnos o imitar a los animales al otro lado de la barrera no suele ser lo más respetuoso, y puede hacer más difícil la vida de los animales del centro y de la gente a su cargo. La ignorancia lleva a hacer muecas a primates o a agacharnos de espaldas ante un tigre esperando despertar en él comportamientos de depredador. También pensamos que un animal se sorprende por un truco de magia cuando en realidad le estamos molestando, o que un chimpancé lanzándonos cosas es gracioso.

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Imagen de “Proyecto Nim”

Por último, esta el caso inverso. En lugar de pensar que un animal esta alegre cuando está estresado, a veces pasa al revés. Y esto ya es un comentario personal: He colaborado con algún centro que acoge animales decomisados, y no sabéis lo que fastidia estar meses cuidando de animales que han sido maltratados por el ser humano, y que te venga el listo de turno (muchas ves tras haberse reído un rato del animal y que le expliques todo esto) a decirte “Ya…si se les ve tan tristes. Pobres”. Por favor, intentemos no hablar en nombre de animales y especies que no conocemos, porque a veces puede resultar ofensivo o incluso peligroso. Tal vez, en lugar de hablar tanto en su nombre, deberíamos empezar a aprender a escucharles.

 


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La “otra” educación en zoos y santuarios

En un momento donde la cautividad animal está bajo el punto de mira, muchos se preguntan si los zoológicos y otro tipo de centros tienen de verdad una función educativa. En mi opinión, esta función está en muchos centros de manera anecdótica, y la cartelería no es suficiente para ejercer una verdadera educación. Sin embargo, voy a hablar de otro tipo de educación al visitar estos centros, y es la del visitante.

Y es que debe ser difícil educar cuando al visitar estos centros, muchas veces vamos al zoo como quien va al parque de atracciones, con el único objetivo de pasarlo bien, sin buscar una tarde de aprendizaje. Por un momento, vamos a alejarnos del debate, y dejando de lado nuestro concepto de estos centros, vamos a hablar del respeto que les debemos tener a estos animales una vez atravesamos la taquilla, independientemente de la filosofía del centro:

  • Aprenda a leer: La mayoría de estas “normas” suelen estar escritas varias veces en estos centros. Al ir más a reírnos de animales que a aprender, suele pasar que la gente únicamente es capaz de leer los precios de las cervezas. Tal vez encontremos, de paso, algún dato interesante de las especies que vamos a ver y entrenemos un poco la empatía.

 

  • Los animales ya tienen comida: Sí señores. Únicamente en el caso de que el centro venda alimentos para los animales debieran ustedes darles comida. Las dietas de la fauna que alberga estos centros están formuladas de forma estricta para evitar diversas patologías, y en muchas ocasiones los animales albergados pueden padecer diferentes alteraciones metabólicas. Normalmente, no tenemos ni idea de la dieta de estos animales, y muchos de nuestros alimentos pueden ser tóxicos para otras especies.
Macaco Rhesus comiendo galletas – Sarvesh Phule
  • Flashes no, gracias: El hecho de que la inmensa mayoría de estos centros únicamente abran durante las horas de luz debería hacer que prohibir los flashes no fuese necesario. Aún así, parece que hay gente que aún no ha aprendido a quitar el flash del móvil, a pesar de haberse gastado 800€ en este. El flash puede dañar la retina de muchos animales, especialmente aquellos adaptados para ver en horas de poca luz. La práctica se vuelve bochornosa cuando vemos como se realiza frente a recintos de cristal, que reflejarán la luz de nuestra cámara.

 

  • No toques, porque tocas: Me da igual que estés en una instalación de “inmersión”, los animales salvajes no están para ser sobados. El traspaso de enfermedades no solo es uno de los riesgos, el estrés de los animales y el nulo beneficio que reciben de que vayas tras ellos también están ahí. Por no hablar que nuestro escaso conocimiento del lenguaje de estos animales hace que nos llevemos un mordisco en muchas ocasiones. Estas instalaciones deberían tener vigilancia constante, pero también nuestra capacidad de asimilar normas básicas. Si quieres tocar animales, ten un perro.
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Orangutanes de Borneo en el Zoo de Dublín – Fotografía propia
  • “El mono me ha quitado el móvil”: ¿Y cómo lo ha hecho? ¿Se ha escapado del recinto? ¿O tal vez pensabas que lo de “no tocar a los animales” no incluye el uso de prolongaciones de tu mano en forma de dispositivos? Es especialmente sangrante la gracia que nos hace el agitar bolsos en la cara de animales que pueden quitarnos las cosas, como muchos primates. Ojalá te tire el móvil al estanque. Igualmente, el lanzar botellas o piedras para que los animales nos hagan caso es un comportamiento que aunque marginal se sigue viendo, y uno no sabe donde meterse.

 

  • Cierra el pico: El gritar constantemente y reírse a pleno pulmón del comportamiento de otras especies molesta a los animales, e incluso algunos captarán que te estás riendo de ellos, especialmente aquellos que vienen rescatados de circos o espectáculo. Esto es alucinante en algunas instalaciones dentro de edificios, donde podemos convertir la vida en cautividad en un suplicio durante las horas de visita.

 

  • Controle a sus crías: Aunque muchos de estos comportamientos pueden ser ejercidos por un adulto, es especialmente triste cuando el hijo lo ejecuta y el padre le ríe las gracias. Si no está preparado para visitar estos sitios, déjelo en casa, ya que si comenzamos así durante la infancia, mal vamos…
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Cobos de agua en Cabárceno – Fotografía propia

 

  • “Bshhh Bshhh, mira aquí”: Este punto resume todos los anteriores, mucha gente va a llamar la atención de los animales con un objeto o un ruido para que les miren, se acerquen, y con suerte puedan tocarles. El protagonista es el humano, al cual el animal no puede ni debe ignorar. En el momento en el que hacemos cosas así, no venimos a aprender, sino a desaprender: Venimos a que los animales nos vean a nosotros, a hacernos el selfie y poco más, y no a observar a estas especies y aprender de sus comportamientos e historias.

Esta forma de relacionarse con los animales en cautividad por parte del visitante hace que las funciones sociales y conservacionistas de estos centros se hagan difíciles de defender. Probablemente se deba trabajar en una educación más activa para que este tipo de comportamientos se transformen, y visitar estos centros signifique respetar a sus habitantes, independientemente de que queramos visitarlos o verlos cerrados. Por suerte, muchos centros, especialmente los santuarios y centros de rescate, cada vez regulan más las visitas, siendo incluso exclusivamente guiadas, lo cual ayuda a mitigar la mayoría de estos comportamientos.

Espero que os gustase la entrada y siento estar escribiendo tan poco. Como suelo hacer, os animo a compartir la entrada y difundirla, y a meteros en las redes sociales del blog como facebookinstagramtwitterdad un like o un follow, que son gratis y me ayudan con la difusión! Un saludo, gente!

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Coatí en el zoo El Bosque (Oviedo) – Fotografía propia

 

 

Disney no tiene la culpa de como vemos la naturaleza

Tener como única referencia del medio natural a las películas “Disney” de los 90 no sea la mejor idea para educar a nuestros hijos. Sin embargo, como fan del cine de animación, me niego a creer que se pueda culpar a estas películas de nuestra concepción de la naturaleza.

Concept art de “El Rey León”

En primer lugar, el cine de animación ha ido adquiriendo complejidad a lo largo de los años. De las sutiles morajelas de “bien y mal” y los animales que ponen el mantel a Blancanieves hemos pasado a ver películas como Wall-E, que retrata un futuro catastrófico para la especie humana por sus errores ambientales, o la reciente Moana, que nos acaba de sustituir el concepto “princesa Disney” por el de “Heroína”, una heroína que se enfrenta a una catástrofe ambiental causada porque el ser humano toma el poder de “dar vida” de la Madre Tierra (¿Os suena de algo?). Hoy veo valores mucho más interesantes en muchas películas de animación que en las series tipo “Hannah Montana”.

Concept art de “Wall-E”

Aún así, no se puede negar que en estas películas, especialmente en las más antiguas, se mantenían roles humanizados para los animales. El antropomorfismo une nuestra parte más emocional con nuestra necesidad por conocer y admirar la fauna, y ha hecho bastante daño a nuestro trato al medioambiente, si bien habría que recordar que la concepción de animales como seres no sintientes, el imperante anterior, ha traído mil veces más desgracias.

Es cierto que en los clásicos Disney hemos visto a las hienas como traicioneras, y a los conejos y ciervos como seres amigables. Yo mismo he “denunciado” algunos de estos conceptos mal traídos (Buen momento para recordaros que tengo un análisis “biofriki” de El Rey León y Buscando a Nemo). Pero también he visto como Disney nos trasmite a través de su “ciclo de la vida” el funcionamiento de la cadena trófica mientras algunos sectores, como el cinegético, simplifican y humanizan aún más los roles de la fauna salvaje (Cormorán malo por comer nuestro pescado, cazador bueno por matar al malvado lobo).

Mulan Viz Dev - Lake
Concept art de “Mulán”

También habría que decir, que no es responsabilidad de la televisión educar a los niños en valores ambientales. Tal vez su función pueda ser reforzar esa educación, o despertarla, pero no se puede sustituir un paseo por el bosque por ver “Bambi” en el salón. Tal vez ahí falla la cosa, y es que todo este viene a que yo he visto Disney toda mi vida, y tan mal no he salido…¿No? Mientras, hay padres que han comprado peces payaso a sus hijos tras ver Nemo, que han durado dos días (¿Sabías que Disney ha sacado guías para la compra responsable de peces con “Buscando a Dory”?)

Tal vez es porque yo al volver en coche de casa de mis abuelos y de haber visto “Balto”, veía un potro con la panza desgarrada tras el ataque de los lobos. O tal vez, porque antes de ver “Bichos”, había visto a mi abuelo embutido en un traje de apicultor. O simplemente porque las aventuras de Bambi podían haber ocurrido en los bosques que podía encontrar a 5 minutos de mi casa. Y es que el “efecto Walt Disney” tiene más que ver con nuestra desconexión con la naturaleza que con el cine de animación.

Concept Art de “Buscando a Dory”

Y es que no, por supuesto que Disney no sustituye a nuestras raíces rurales o a coger unos prismáticos para buscar buitres en el horizonte, a sentir el olor del musgo durante el camino o simplemente a los vuelos de un petirrojo a unos metros de nosotros. Pero eh! Tampoco es incompatible con la educación ambiental u otro tipo de programas. Yo veía Pocahontas, pero también “El Hombre y la Tierra”. ¿Veis por donde voy?

Aún así, las cosas van cambiando, y es que esta famosa empresa de animación no solo está introduciendo más valores sociales y ambientales en sus películas animadas, también lleva una década produciendo documentales bastante desconocidos en nuestro país, pero de una enorme calidad, y en los que la narrativa Disney y la crudeza del medio natural se mezclan sin forzar la cosa. ¿Sabíais que por ejemplo, Disney cuenta con un documental de polinizadores? 

Lo cierto es que los documentales de esta franquicia son ideales para poner a los más pequeños de la casa. Mientras que “Bears” nos narra las aventuras de unos oseznos y su madre en Alaska, “Monkey Kingdom” nos traslada a los líos jerárquicos de los macacos de Sri Lanka, que habitan las místicas ruinas de Polonnaruva.

Con una narración a medio camino entre la fábula y el documental, estos documentales no renuncian a poner nombres y “humanizar” a los animales en su justa medida, narrando sus historias no solamente como uno de los ciclos de un ecosistema, sino como una aventura de un conjunto de seres sintientes que tienen lazos familiares. Y es que tampoco podemos caer en retratar a los animales como máquinas que cumplen una función ecológica, que cumplen las 5 funciones vitales de todo ser vivo y se van de este mundo habiendo cumplido “su parte”.

Oscar, protagonista de “Chimpancés” – DisneyNature

Por cierto, a través de Disney Conservation Fund, en gran parte financiada a través de estos documentales, Disney apoya a 330 ONGs, invirtiendo más de 65 millones de dólares en conservación. En nuestro país, el angelote, un tiburón que surca las aguas canarias, es una de las especies beneficiadas por esta iniciativa. Pero también hay muchas ONG conocidas, como el instituto Jane Goodall, Panthera o Save the Elephants (Sí, justo hablamos en el post anterior de abejas y elefantes). Tampoco es mi intención ensalzar a una de las empresas más grandes del mundo por su “compromiso” con el medioambiente, pues es lo mínimo que se debería pedir a toda gran empresa, no solo a aquellas que hacen documentales.

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Concept Art de “El Rey León”

Por supuesto que muchos niños conocen mejor la fauna africana que la autóctona, pero ¿Vamos a esperar que un estudio americano haga una película animada del alimoche? ¿Pretendemos que sea una multinacional la que enseñe de fauna ibérica? Por supuesto que no. Eso es deber de nuestro sistema educativo, de la divulgación ambiental y de la relación con la naturaleza que mantenemos los adultos cuando nos calzamos las botas y nos perdemos en los bosques, cada vez que salimos de la jungla de cristal. Y sobre todo, a la curiosidad y capacidad crítica propias una vez tenemos las herramientas y el conocimiento para conocer nuestro patrimonio natural y su fauna de forma independiente y sin sesgos.

Bueno, cerramos el post como siempre, animándoos a compartirlo y difundirlo, y a meteros en las redes sociales del blog (facebookinstagram y twitter), dad un like o un follow, que son gratis y me ayudan con la difusión! Un saludo, gente!

¿Son los ratones la gran fobia de los elefantes?

Los elefantes aparecen retratados en múltiples películas y series como gigantescas criaturas torpes, que en contraste con su tamaño están asustados de pequeños roedores. Sin duda queda efectista y gracioso en la gran pantalla, pero parece que hay poco de verdad en este supuesto miedo a los ratones.

Lo cierto es que ya en la antigua Grecia existen fábulas de ratones que entran por la trompa del elefante y le vuelven loco. Incluso el médico irlandés Allen Moulin buscó justificación anatómica a tal teoría, causa de la famosa fobia de los paquidermos; en Dumbo y otras películas animadas también explotan esta irónica relación. Sin embargo, un elefante poco tiene que temer a un roedor, como os podéis imaginar, salvo su aparición (o la de cualquier otro animal rápido y de movimientos bruscos) correteando entre sus enormes piernas, y de hecho este mito ha sido descartado por varios expertos en estos gigantes africanos. Aunque no lo he puesto en el título, claramente esto es un #CazadoresDeMitos.

Elefante africano – Fotografía de Sebastiao Salgado

Lo cierto es que la realidad supera a la ficción, y existen unos animales muy pequeños que sí despiertan temor en los elefantes: Las abejas. Y es que las abejas africanas son más agresivas que las europeas y de picaduras más dolorosas, algo que puede llegar a ser muy dañino para los elefantes, especialmente cuando las picaduras caen sobre su sensible trompa o sus finas orejas, zonas muy sensibles en contrastes con el resto de su gruesa piel.

La alarma que suscita la cercanía de estos insectos hace que los elefantes, al menos en el este de África, tengan un sonido específico para informar al resto de compañeros de la presencia del enjambre. El lenguaje de los elefantes es muy rico, sin embargo, es una de las llamadas más específicas que se han encontrado, un hallazgo muy importante pues es uno de los primeros sonidos en adquirir una traducción clara “elefante-lenguaje humano”.

Las primeras observaciones etológicas que evidenciaron esto fueron las de la ONG “Save the Elephants”, que mostraron en 2002 como los elefantes esquivaban las acacias con abejas. Comportamientos similares se han visto relacionados con especies de hormigas africanas, sin embargo, ello no ha tenido las increíbles aplicaciones que luego veremos. Esta fobia a las abejas fue confirmada por una zoóloga, Lucy King, que grabó el sonido de estos enjambres y lo reprodujo cerca de varios grupos de elefantes, obteniendo la siguiente respuesta:

Pero…¿Tiene esto alguna aplicación? ¿Tendrá que corregir Tim Burton la fobia de Dumbo en el futuro remake de la película? Lo cierto es que esta fobia podría ayudar a conservar a los paquidermos africanos.

Para comenzar, debemos decir que los elefantes, ahí donde los veis, son uno de los animales “más destructivos” con los cultivos humanos. La expansión poblacional ha hecho que elefantes y humanos deban convivir, o más concretamente, agricultores y elefantes. Las plantaciones, único recurso de muchas poblaciones rurales, son un manjar para estos animales.

Relaciones similares ocurren en nuestro país, siendo bastante normal ver hozaduras de jabalí en huertos saqueados. Mismamente, nuestra relación con el lobo ibérico también es muy similar. ¿Cuál es la opción? ¿Controles letales? Poco recomendables éticamente (e incluso científicamente), más en una especie tan en peligro de extinción. ¿Qué la gente se las apañe? Esa es la idea que tienen algunos con el lobo en España, y es la que está llevando indirectamente a que se muestren decapitados en carreteras asturianas. Las poblaciones rurales, en directo contacto con la fauna silvestre, deben ser los conservadores últimos de estos animales, y por ello, se debe apoyar esta convivencia.

Elefantes africanos – Fotografía de autor desconocido

 

Las medidas de protección apoyadas por gobiernos y ONGs son sin duda la medida más razonable, que puede satisfacer tanto a agricultores como conservacionistas. Con herbívoros pequeños es más fácil, incluso con depredadores del ganado…pero…¿Cómo detener al mamífero terrestre más grande sobre la faz de la Tierra?

¿Veis por donde voy? Fue la propia Lucy King y esta ONG quien comenzó en 2007 un proyecto en Kenia, creando “Cercados de colmenas”, con una colmena cada 10 metros: Si un elefante intentaba llegar a los cultivos, tocaba la barrera y las abejas eran liberadas. Durante los años siguientes, se demostró que este método podía reducir los saqueos, especialmente si es combinado con otros métodos como el uso de perros guardianes.

Barrera-colmena – Fotografía perteneciente a http://elephantsandbees.com

El proyecto ha continuado expandiéndose, apostando no solo por utilizar las abejas como método de protección, sino como fuente de recursos: La calidad de la miel ha ido también mejorando junto a la eficacia de las barreras.

La propia ONG recoge la miel y la prepara para ser vendida como un producto sostenible y de comercio justo. La idea es que la miel producto de estas barreras pueda ser vendida por servicios turísticos de varios países africanos, como los hoteles y organizadores de safaris.

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Tarros de “Elephant friendly honey” – Fotografía perteneciente a http://elephantsandbees.com

La idea se ha expandido por África en 9 países: A la pionera Kenia se unieron Botswana, Mozambique, Sudáfrica, Tanzania, Uganda, Chad, Gabón y Malawi. El proyecto ha comenzado a tomar forma en Asia, donde agricultores de Sri Lanka, India y Tailandia ya cuentan con barreras similares. Su implementación en Asia requirió de nuevos estudios, pues por ejemplo Sri Lanka posee tres especies de abeja con diferentes características comportamentales. En India y Malasia se ha comenzado a usar dando eficacias superiores al 70%.

La idea demuestra así ser aplicable a diferentes especies de elefante, abeja e incluso distintos hábitats, pues no olvidemos que en África podemos encontrar elefantes en extensas sabanas y frondosos bosques, y los agricultores ligados a todas estas variables se pueden beneficiar del proyecto, incluso aunque no esté implementado por la ONG en su país gracias a los manuales gratuitos para realizar estas barreras. Os dejo el vídeo oficial del proyecto, en el cual Disney Conservation Fund y la Universidad de Oxford también participan, además de la web, donde podéis colaborar:

 

Bibliografía empleada:

  • Elephants Have an Alarm Call for Bees – Science
  • Bee Buzz Scares off African Elephants – NatGeo
  • Web del proyecto “Abejas y Elefantes

¿Qué mascotas puedo tener en España? Tal vez demasiadas

La tenencia de mascotas exóticas no es algo nuevo: Los egipcios y romanos ya tenían peces ornamentales o utilizaban guepardos para cazar. Sin embargo, la magnitud que ha alcanzado actualmente el mascotismo de fauna silvestre, en una época de supuesto cenit moral, es preocupante y peligrosa, tanto para el bienestar de animales individuales como para el equilibrio ecológico que guardan las poblaciones a las que estos pertenecen. Conviene preguntarse que animales no podemos tener de mascotas, y conviene plantearse si la pregunta adecuada para protegerlos no debería ser “¿Qué animales puedo tener de mascota?”

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La demanda de yaco de cola roja para ejercer de mascota es una de sus mayores amenazas (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

No estoy en contra de la tenencia de fauna exótica por particulares; conozco a amantes de los animales (De los de verdad, que conocen la problemática de las especies invasoras o saben identificar toda fauna que se les cruza por delante) que tienen ajolotes, serpientes o hurones. Son conscientes de que las necesidades que estas especies piden son mayores y actúan en consecuencia; sin embargo, basta darse una vuelta por las mismas páginas web que usamos para comprar artículos de segunda mano para encontrar titís, linces y otros animales.

Como ya hemos hablado en el blog, existen muchos tipos de cautividad, y una de las más peligrosas es la de particulares. Hay, como ya comenté, gente muy responsable, y personalmente conozco gente que cuida de animales exóticos o los cría que me caen genial y son muy responsables. Pero también hay compras compulsivas sin conocimiento de especies que no debieran ser la mascota de nadie: Animales peligrosos, que cuando crecen pueden verse obligados a establecer una relación dañina con nosotros. Os aseguro que un adorable tití da unas buenas dentelladas, y la cosa se complica si viene cargado de VIH

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Tití común, una especie muy traficada en nuestro país (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Debido a esto, muchas de ellas son abandonadas, desembocando en la aparición de especies invasoras que acaban con la fauna autóctona (Si quieres conocer algunas de las especies más problemáticas en nuestro país, te enlazo esta entrada del blog) o que acaban con la muerte del animal “liberado”.

Pero no solo supone un peligro para el medio ambiente: Por desgracia, tener un perro o un macaco no es lo mismo. Los animales exóticos tienen requerimientos que son muy difíciles de satisfacer, y en muchos casos aquellos que optan por las mascotas exóticas, permitidas o no, acaban maltratando al animal sin saberlo: Mala alimentación, recintos pobres o falta de ejemplares de la misma especie pueden llevar al animal a comportamientos estereotipados, enfermedades graves o agresividad dirigida hacia los dueños.

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La serpiente del maíz, uno de los herpetos más criados en nuestro país (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Por supuesto, los animales exóticos también son fuente de enfermedades, y sobre todo me refiero a los que provienen de tráfico ilegal, con CITES falseados y capturados del medio natural, sin pasar ni un solo chequeo veterinario. Esta situación hace que un simple arañado pueda desembocar en enfermedades graves que se transmiten al hombre.

Un ejemplo sería el herpesvirus B, altamente letal en el hombre pero que los macacos tienen de forma latente (recordemos que España es la gran vía de entrada al tráfico de macaco de Gibraltar por Europa), o la salmonelosis presente en la piel de muchos reptiles.

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Rafi, macaco que apareció en un parque (Rainfer) – Fotografía propia

Pero, ¿Por qué estamos hablando de esto? ¿Acaso CITES no nos protege de esto? Si bien CITES posee cierta utilidad, a día de hoy se pueden tener cientos de especies distintas en tu casa con el documento adecuado, a cual más extravagante, e incluso algunas arrancadas de su medio natural, pues dado el dinero que mueve el tráfico de fauna silvestre, no hay problema en invertir una parte en la falsificación de documentos CITES y otros permisos. Además, CITES no prohíbe la tenencia de muchas especies ya que eso recae en la legislación de cada país.

Actualmente, en la mayoría de Europa se trabaja con listas negativas: Se prohíbe tener ciertas especies animales, ya sea por temas de conservación, salud pública o riesgo medioambiental; un poco lo que ya hemos hablado. El panorama de mascotas exóticas es el siguiente: Una nueva especie se pone de moda, ya sea porque a Paris Hilton le ha dado por tener un kinkajou o a Justin Bieber un mono capuchino (en esta especie de primate sudamericano ha influido mucho su aparición en películas como Piratas del Caribe).

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Brutus, mono capuchino intervenido por el SEPRONA (Rainfer) – Fotografía propia

Esto hace que las ventas se disparen, ergo el tráfico ilegal nutre en mayor o menor medida esta demanda (sí, hay criaderos legales…pero los clicks en internet van muy rápido y os aseguro que es mucho más rápido que en Barajas aparezcan en una maleta la especie de turno y se venda quedando por internet en alguna gasolinera, a que se monte un negocio de cría).

Cuando la gente comienza a darse cuenta de que estas especies no son fáciles de mantener en cautividad, ya sea porque se hacen grandes, muerden o hacen ruido, son “liberadas” al medio natural: Pasó con las tortugas de Florida, pasó con los mapaches (sí, tenemos colonias en Madrid, por ejemplo), con los coatíes y pasará en un futuro con más especies. Posteriormente, dado que es una especie invasora, toca sacrificar a estos animales.

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Los mapaches han formado varias colonias en nuestro país tras ser abandonados (zoo el Bosque) – Fotografía propia

En otras ocasiones, dada la ilegalidad y peligrosidad de estas “mascotas” muchos animales acaban en sótanos…por suerte, muchos de ellos tienen un mejor futuro, y cuando son incautados acaban en centros de rescate o acogida. Por desgracia, la mayoría de estos centros son de financiación privada: El Ministerio de Economía es dueño de los animales incautados pero son estos centros los que costean su mantenimiento de por vida (Recordemos que muchos primates no humanos, psitácidas o quelonios pueden rebasar los 50-70 años).

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Los guacamayos pueden llegar a edades similares a las humanas (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Actualmente, son muchas las asociaciones y centros de rescate que piden el uso de listas positivas (entre los que destaca AAP, con su asesoramiento en varios países de la UE para instaurar este tipo de control en toda Europa), que ya se desarrollan en varios países. Tal vez el ejemplo más claro sea Bélgica,ya que su lista positiva, a diferencia de otras, no tiene “peros”: Apenas 40 especies de mamíferos pueden ser tenidas en cautividad por particulares, convirtiéndose en el único país europeo con una lista positiva real.

Mientras, la legislación de otros países como el nuestro está basada en la prohibición de ciertas especies. El problema es que las especies no mencionadas está permitido tenerlas; así que como comentábamos antes, tras comprobar que una especie ausente en la lista se puede convertir en invasora o en peligrosa (es decir, tarde), es prohibida, y otra nueva especie se pone de moda.

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Los perritos de las praderas han ganado popularidad a pesar de su necesidad de realizar galerías (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Este tipo de legislación se vuelve obsoleta pronto y permite que el mercado ilegal encuentre nuevas especies que traer a nuestro país. En España, la mayoría de restricciones son por ser una especie invasora o por presentar peligros para el hombre (por ejemplo, los primates por temas sanitarios); sin embargo, por motivos de bienestar animal apenas existen restricciones, como si cualquier especie salvaje pudiera vivir en el jardín de casa.

La venta de exóticos está aún menos regulada, tanto en tiendas como por internet, no existiendo la obligación de informar de requerimientos específicos de especie o siquiera formación a los vendedores de estos animales, en prácticamente ninguna comunidad.

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El coatí es otra de las especies que se ha convertido en invasora tras popularizarse como mascota (Zoo de Oviedo) – Fotografía propia

Todo ello permite que en muchos países de Europa como el nuestro exista una enorme demanda de animales exóticos, cada vez de especies distintas: Un mercado poco regulado, volátil y cambiante, ideal para que continúen apareciendo maletas en Barajas con animales arrancados de su medio natural. También fomenta la cría de nuevas especies con ánimo de lucro. Personalmente, creo que debemos caminar a una legislación que regule la cautividad animal, la cual solo permita tener a particulares ciertas especies cuya cría este ya asentada en Europa y sean fáciles de mantener en entornos controlados; por lo demás, la mayoría de especies silvestres en cautividad solo deberían encontrarse así por motivos conservacionistas y educativos, y con unos estándares de bienestar animal muy superiores a los exigidos actualmente.

De momento, solo nos queda apoyar a las ONG que impulsan este tipo de iniciativas y a los centros que acogen a los animales víctimas de la pobre legislación que tenemos en estos temas. Especial mención a AAP, por todo su trabajo a nivel europeo. Las fotografías de la entrada han sido realizadas por mí durante mis estancias como voluntario en diversos centros, concretamente en el zoológico el Bosque (que actúa como centro de rescate de fauna exótica y salvaje en Asturias) y Rainfer (El Centro de Rescate de Primates más antiguo de España), pero existen muchos otros centros que realizan una labor vital como fundación MONA o el CRARC, y zoológicos y centros de acogida que colaboran con estos centros como Marcelle o Karpin.

Espero que os gustase la entrada; como en otras ocasiones, os invito a difundirla a través de las redes sociales (facebookinstagram y twitterpara dar a conocer la problemática que tiene la tenencia de fauna exótica y apoyar el mascotismo responsable. La educación ambiental que realizo desde este proyecto se nutre del boca a boca, así que ayudadme un poco 😉

 

  • Analysis of national legislation related to the keeping and sale of exotic pets in Europe – Eurogroup for Animals
  • Think positive: Why Europe needs positive lists to regulate the sale and keeping of exotic animals as pets – AAP & Eurogroup for Animals

7 razones para reducir tu consumo de Aceite de Palma

Cuando lees sobre el aceite de palma parece que existen varias corrientes: Unos atacan su perjuicio al medio ambiente, otros hablan de como las plantaciones vulneran los derechos de los trabajadores; mientras también se ha hablan de los daños que puede causar en la salud. Todos parecen confluir en una cosa: Basar nuestra dieta en este aceite vegetal es dañino en muchos ámbitos, y aún así parece que en España aún no nos hemos enterado, pues mientras en otros países de Europa los sellos relacionados con este producto están a la orden del día por pura ley de la oferta y la demanda, en nuestro país parece que este problema sigue requiriendo de divulgación, pues el consumidor medio aún no penaliza la presencia de este producto en los alimentos que consume.

Aún así, es un producto que está en boca de todos, y recientemente ha sido noticia el hecho de que varios supermercados españoles lo están retirando. Es por ello que quería reunir todas estas vertientes que justifican el no usar aceite de palma en un solo artículo y explorar todas las razones por las que debemos reducir nuestro consumo de aceite de palma (y es que creo que esa es una de las claves, es

  • Porque está destruyendo las principales selvas del planeta (y acelerando el cambio climático): Para plantar palma aceitera es necesario terreno, y que mejor que una gigantesca selva para empezar: Solamente en Indonesia se han destruido en la última mitad de siglo la superficie equivalente a España y Reino Unido juntos. En los últimos años, se estima que más de la mitad de la producción de aceite de palma en Malasia e Indonesia (los 2 principales productores) se hizo a costa de bosques tropicales, y es que cada hora desaparece el equivalente a 88 campos de fútbol. La deforestación será la desencadenante de muchas problemáticas secundarias de las que hablaremos, entre las que destaca el aumento del cambio climático: Para plantar palma muchas veces se queman selvas enteras. De hecho, Sumatra supera a países como Holanda en emisiones anuales principalmente por este método para degradar los bosques. Los satélites de la NASA evidenciaron en 2015 unos 117.000 incendios, siendo quemadas unas 1,7 millones de hectáreas.
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Fotografía de AP Images
  • Porque podría aumentar la mortalidad del cáncer: O mejor dicho, con la aparición de metástasis, que no deja de ser la causa primordial de muerte en procesos cancerígenos. Para simplificarlo, la metástasis es la extensión por diversos órganos de un tumor maligno originado en otro punto del organismo. Esta “extensión” tumoral parece depender de las grasas, especialmente de las originadas en el aceite de palma. De hecho, si comparásemos dos gráficas, una con el aumento de la mortalidad por cáncer en países desarrollados y otra del aumento del consumo de este aceite, veríamos que guardan cierta similitud. Aún así, hay que destacar que los estudios realizados han sido en pruebas de laboratorio sin modelos animales, y que únicamente relacionan genes ligados a la metástasis con el ácido palmítico, por ello recalco lo de “PODRÍA aumentar”.
India and China must be part of the green palm oil process
Fotografía de foodnavigator
  • Porque se está extendiendo fuera de Asia: Siempre se ha puesto el foco en las selvas de Malasia e Indonesia, y lo cierto es que siguen siendo los principales productores, pero en los últimos años están entrando otros jugadores a la partida, y trístemente, todo ello continúa ligado a deforestación, pérdida de biodiversidad y explotación laboral: El este y el centro de África o América Latina son ejemplos de ello, y es que la palma aceitera ha llegado a otros países con puntos calientes de biodiversidad, como Camerún, Ecuador, Congo, Guatemala y Colombia. La amenaza pasa así a otras especies no muy lejanas al orangután como pueden ser los gorilas, o también otras especies amenazadas como el jaguar. Aunque no lo he visto, el documental “Appetite for Destruction: The Palm Oil Diaries,” pone el foco en la expansión de la palma en estos países, así que puede ser recomendable echarle un ojo.
    Fotografía de MONGABAY
  • Porque está acelerando la pérdida de biodiversidad: Parece que los animales están aún más amenazados que las selvas de el sudeste asiático. Un informe de WWF hace unos años demostró que mientras que la provincia de Riau perdió en 25 años el 65% de sus bosques, la población de tigres decrecio un 70% y la de elefantes un 84%. Este descenso tan acusado se debe a que la fragmentación del hábitat facilita la actuación de otras amenazas, principalmente las ligadas directamente al hombre como el conflicto con la agricultura/ganadería o el furtivismo. Entre las especies afectadas, sin duda destaca el orangután, el cual ha visto reducido su hábitat a la mitad en las últimas dos décadas, y según WWF ha perdido más de la mitad del censo en 60 años. El resultado es la aparición de cientos de crías huérfanas, además de la aparición de animales descuartizados. Os dejo un vídeo muy interesante sobre el tema.

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    Fotografía propia
  • Porque aún está muy lejos de la sostenibilidad: En este punto cabría decir que se han hecho esfuerzos para hacer la producción de palma sostenible, a través de mesas redondas y asociaciones. Desde luego, no estamos igual que hace una década, pero a día de hoy las promesas de la Mesa Redonda del Aceite de Palma Sostenible (RSPO) siguen muy lejos de satisfacer las necesidades medioambientales. Por ejemplo, dentro de sus criterios aún se permite deforestar “bosque secundario” o que se plante en antiguos suelos de turba; de hecho, muchas de las plantaciones bajo el sello RSPO fueron protagonistas de las quemas masivas de 2015. Las propias auditorias de la RSPO fueron analizadas y criticadas por la EIA en un informe bajo el título “¿Quién vigila a los vigilantes?“, mientras que Greenpeace realizó hace 4 años lo propio con el informe “Certificando destrucción”. La conclusión es que eso de que “no es que debamos dejar la palma, debemos apoyar la palma sostenible” no parece aún viable. Son de hecho varias las ONG que se han dado de baja de la RSPO tildándola de mero maquillaje, como por ejemplo PanEco.

    Fotografía de Paulina L. Ela
  • Porque esta ligado a derechos laborales escasos: Existen plantaciones donde hay trabajo infantil (niños de 8 años), y de nuevo hablamos de empresas importantes como Nestlé o Kellogg´s, y también se han encontrado condiciones laborales cercanas a la esclavitud en miembros de RSPO como Felda, llegando a sueldos de 2,5 dólares diarios. También ha hecho a muchos agricultores perder su tierra, de nuevo en países lejos de Malasia, como Colombia, amenazando la soberanía alimentaria de las regiones rurales. Además, se trabaja con compuestos como el paraquat, que ha sido prohibido en la UE y causa lesiones en los trabajadores.

    Fotografía de Amnistía Internacional
  • Porque entraña otros riesgos para la salud: Además de estar relacionado con las metástasis, el aceite de palma contiene aproximadamente un 50% de ácidos grasos saturados. La grasa no es el mal, pero deberíamos tender a grasas polinsaturadas en lugar de a saturadas, entre las cuales destaca (y no para bien) el ácido palmítico, ligado a enfermedades como la diabetes. Antes hablabamos de metástasis, pero hay más relaciones con el cáncer: La EFSA ha evidenciado que el procesamiento del aceite de palma podría hacer emerger ésteres glicidílicos al calentar el producto a altas temperaturas (son carcinogénicos). Esto no quiere decir que el aceite de palma (o la nutella) cause cáncer como tal, como se ha llegado a sugerir en ciertos medios: Muy recomendable sobre este tema es el artículo de Beatriz de Vera.
Fotografía de Business Insider

A pesar de todo esto, sigue siendo un tema complicado. Como hemos visto, la RSPO no ha sabido aún satisfacer las necesidades medioambientales, pero dada la demanda mundial de aceites vegetales baratos quedan pocas alternativas. Una de las razones por las que el aceite de palma es barato es debido a que requiere muy poco terreno comparado con otros cultivos. Mientras, empresas como Danone o Ferrero han añadido criterios no obligatorios y más exigentes que los de RSPO. Parece que el aceite de palma sostenible tiene que acabar imponiéndose, y que incluso puede ser un suplemento alimenticio en ciertos países si es tomado con moderación; pero eso no quiere decir que la reducción en nuestro consumo personal no sea más que recomendable y necesaria por todo lo que hemos visto, más teniendo en cuenta que en España es prácticamente imposible encontrar este tipo de sellos. Lo que esta claro es que queda mucho camino por recorrer, pues aún hay gente que se hace millonaria a costa de este aceite mientras perjudica a personas y naturaleza por igual.

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Autoría desconocida

Para reducir nuestro consumo de este producto, debemos tener en cuenta que aparece en miles de productos en el supermercado, principalmente bajo la etiqueta de “aceite vegetal”, y aunque a día de hoy se ha hecho obligatorio mencionar la palma, hay empresas que siguen sin cumplirlo (además de utilizar cientos de nombres distintos). En mi opinión, es vital reducir su presencia en productos enfocados a un público joven o infantil, como ha sugerido ERC recientemente al pretender eliminarlo de las máquinas expendedoras de centros educativos, y que los adultos tomemos conciencia. Para ello, recomiendo encarecidamente utilizar aplicaciones como Scangutan, una app pensada para detectar aceite de palma en los productos que compramos de forma rápida y sencilla, diseñada por la buena gente de proyecto Melindungi, una plataforma genial para informar de esta problemática.

¿Qué más podéis hacer? Lo primero, informaros. Recomiendo hacerlo de una forma amena a través de documentales como Green. Y estar muy atentos a ONG relacionadas con la conservación de las selvas asiáticas y del orangután: International Animal Rescue, The Orangutan Project o Borneo Nature Project.¿Y por qué no hacer una visita a estos bosques desde tu ordenador? Genial visita virtual de la mano de Ian Redmond o de National Geographic, vídeo que os dejo a continuación y que me sirve de cierre para dar un poco de esperanza:

Y poco más que añadir, salvo que si queréis conocer primates más de cerca, no dudéis en visitar los centros de rescate de nuestro país: Fundación MONA (Girona), Rainfer (Alcobendas) y Primadomus (Alicante), que dedican parte de su actividad divulgativa a esta problemática. Como en otras ocasiones, os invito a interaccionar por las redes sociales del blog (facebookinstagram y twitter), con “Me Gusta”, “RT”, “Compartir” y demás historias, lo cual aumentará mi capacidad para difundir este tipo de problemáticas.

Bibliografía empleada: