Los animales en cautividad de los que nadie habla

La cautividad de animales salvajes es algo que preocupa a mucha gente, y lo podemos ver a diario con noticias que ponen el punto de mira en los zoológicos. Pero…¿Es esta la única forma de cautividad de fauna silvestre?

Para aclarar un poco este asunto vamos a utilizar un animal como el tigre y un país como Estados Unidos, que si bien tiene diferente legislación a la UE, nos puede dar una visión del alcance del problema.

Hace solo unos meses, los dueños de tigres sin “pedigrí” (Ascendencia desconocida o cruces entre subespecies) se libraban de los permisos que requerían las subespecies puras. No solo eso; la USDA ha incluido como violación de la ley de bienestar animal el retirar cachorros de sus madres antes de los 28 días para que puedan ser utilizados para el entretenimiento.

Estos cambios de leyes tan recientes parecen pensados para un criadero de alguna raza canina, sin embargo, son para una de las especies más amenazas del planeta. No son leyes pensadas para los zoológicos: Son leyes pensadas para la tenencia privada de estos animales. 

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Cría de tigre de bengala en una casa – Reuters

Se calcula que entre 5.000 y 10.000 tigres viven en este país en cautividad, superando de largo las poblaciones salvajes, que rondan los 3.500. Y bien, ¿Dónde se esconden todos estos animales? Tristemente, un tigre puede estar en muchos sitios que no sean los bosques de Rusia o las selvas de la India.

Uno de esos lugares es el jardín o garaje de muchas casas, pues resulta bastante sencillo tener fauna salvaje como mascota en muchos países. Y si bien organizaciones como el CITES (¿Qué es el CITES?) intentan controlar este mercado, con dinero es fácil obtener documentos legales que te permitan tener muchas especies cuya tenencia es peligrosa y poco ética. Muchos tigres, y otras muchas especies, son mantenidas en jardines particulares, sin ninguna garantía de su bienestar y con ningún objetivo educativo o conservacionista.

No hace falta irse al país de las oportunidades, en España podemos encontrarnos con situaciones horrendas en este aspecto. Para aquellos que conocen un poco el mundillo de las mascotas exóticas no les resultará extraño: En internet podéis encontrar muchos foros en los que abundan conversaciones sobre la tenencia de especies que no esperarías que un particular pudiera tener en nuestro país.

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Guepardo en coche particular – autoría desconocida

 En algunos países, los “zoológicos de carretera” son bastante comunes. Son centros cuyo único objetivo es atraer turistas que pasan por delante de su centro y nunca más volverán. Estos centros únicamente están regulados por leyes federales, y suelen tener a los animales hacinados. Si bien en Europa la ley de núcleos zoológicos es más restrictiva y no tenemos esa tradición, en España existen muchos núcleos zoológicos que hacen negocio con estos animales a través de espectáculos circenses, ferias, rodajes, etc. Es decir, estos centros, a diferencia de un zoo, no están obligados a tener ninguna actividad educativa o de conservación, y pueden usar directamente sus animales para el lucro.

Los circos con animales salvajes siguen siendo un gran negocio, y en este caso es común ver animales mutilados para que no puedan dañar a sus “entrenadores”, instalaciones ridículas que muchas veces se limitan a remolques, etc. La federación europea de veterinarios ya condeno las actividades circenses con animales, debido al entrenamiento con refuerzo negativo, las pésimas instalaciones y la nula educación que se transmite en este tipo de eventos hacia el mundo animal. En España se están prohibiendo en muchas comunidades autónomas y ayuntamientos, pero aún es legal.

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Macaco de gibraltar – Fotografía de Dev Dharm Khals

 

Los zoológicos tradicionales pueden estar acreditados o no. Un zoológico no acreditado puede realizar una gran labor, pero tampoco tenemos la garantía de que así sea. Lo mejor es informarse de las labores del centro (educacionales, conservacionistas, etc.), pues en este caso su labor no depende de instituciones, sino de voluntad popular, y es entonces donde nos encontramos lo mejor y lo peor de estos centros: Podemos tener centros que realizan rescate de fauna, educan y tienen bien a sus animales, compartiendo “categoría” con centros que en poco se diferencian a los zoos de carretera. Y es una pena que la gente no entienda la diferencia entre gente que se parte por los animales, y “gente” que parte esa labor, y con ella, al bienestar de sus animales.

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Imagen del Centro de Rescate-Zoo de Castellar, un centro denunciado por el estrés que sufren sus animales en las interacciones

Existen también muchos mal llamados santuarios y centros de rescate, que hacen pasar su labor como altruista. Podemos encontrar casos en España, pero en otras áreas del mundo es aún más sangrante. Por ejemplo, el negocio de la caza enlatada se rentabiliza con “santuarios” de crías donde puedes fotografiarte con futuros trofeos de caza.

Y es que hay muchos centros que crían animales salvajes con el objetivo de abastecer el tráfico de especies, especialmente en países como China, donde miles (sí, miles) de tigres son criados para abastecer un mercado negro de huesos y pieles. Por supuesto, también existen, en mayor medida, santuarios y centros de rescate reales que tienen como prioridad el bienestar y rehabilitación de sus animales, y nuestro país es una buena muestra de ello.

Sin embargo, también existen zoológicos acreditados por la WAZA (o su equivalente en España, la AIZA), una asociación que vela porque los zoológicos tengan como objetivo el bienestar animal, la conservación y la educación. Lo curioso es que, volviendo de nuevo al felino rayado y su situación en América, solo el 6% de los tigres en Estados Unidos están en este tipo de centros.

Esto quiere decir que mientras que un par de centenares de tigres se encuentran en este tipo de instalaciones, miles y miles de ejemplares permanecen en centros cuyo único objetivo es el lucro; y esto ocurre con cualquier especie. Personalmente, creo que estas asociaciones no son garantía de tales objetivos, o al menos del nivel que requiere actualmente la sociedad y el sentido común, pero si son un paso muy grande que debe diferenciarlas del resto, y regulan que las empresas que gestionan estos centros vayan en la buena dirección; aún así, creo que cada día serán más exigentes con sus miembros, pues es parte de la evolución natural que debiera tener el sector.

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Anuncios de venta de grandes felinos

Alguno pensará que esto nos pilla muy lejos. Si bien no vivimos en Estados Unidos, en Europa no nos libramos de cifras horrendas. Europa es el segundo importador de reptiles del planeta, se calcula que en Reino Unido hay 42 millones de animales no domesticados como mascotas, y hablaríamos de entre 2.500-7.500 primates solo en UK. Estos son algunos datos que he recabado en escasos minutos, sería interesante tener los datos de cuantos tigres o leones se pueden encontrar en jardines y garajes europeos y españoles. No es muy complicado y encontrar por internet la posiblidad de adquirir uno de estos animales.

Es entonces donde me pregunto a que estamos jugando. ¿Por qué veo a tanta gente pidiendo el cierre de zoológicos con miles de animales y a tan poca apoyando a centros de rescate y zoos buenos donde debieran trasladarse estos mismos animales para evitar su sacrificio? Tal vez fuera mucho más útil manifestarse por mayores restricciones en la tenencia de animales salvajes por particulares.

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Mujur, hembra de orangután de Borneo (zoo de Dublín) – Fotografía propia

 Porque está claro que en los zoológicos modernos hay mucho que mejorar, y es que este artículo no es una defensa de estos: Debieran cerrarse muchos centros y seguir una mejora constante de las premisas conservacionistas y educacionales (Más creo que este tema es mucho más complicado de lo que aparenta para muchos). El camino seguramente pase por unas acreditaciones más exigentes y una mayor proporción de santuarios y pequeños centros que educan y recuperan, en contraposición a la cautividad como forma de lucrarse sin aportar beneficios a los ecosistemas y la sociedad, y sobre todo, en contraposición a esa “cautividad invisible” que tan poca visibilidad tiene en los medios y que parece estar tan poco presente para muchos.

Por ello, sigamos apoyando, de forma crítica, a aquellos centros que velan por los valores educativos, que velan por el bienestar de sus animales y que velan por el futuro del planeta. Como siempre, muchas gracias por leerme. Os recuerdo que si queréis apoyar al blog, seguidlo en las redes sociales (facebook y twitter) e interaccionar con las publicaciones, pues simplemente un “me gusta” ayuda bastante a la difusión de este contenido divulgativo.

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De gorilas, orcas y hombres

La cautividad animal ha sido puesta de nuevo en tela de juicio en las últimas semanas; son muchos los que ponen en duda esa aparente evolución de las instituciones zoológicas hacia centros de conservación, y existen razones para poner en duda dicha premisa. Esta semana hemos visto una nueva muestra de ello, y es que mientras Harambe, un espalda plateada del zoo de Cincinnati, se las veía con un niño de 4 años; Morgan, la famosa orca sorda de Loro Parque, se hacía viral en un vídeo de 30 segundos.

Vamos a empezar diciendo que creo que el debate de la cautividad animal es muchísimo más complejo de a lo que normalmente se ve reducido: Los que ponen a los zoológicos como baluarte conservacionista por excelencia y sin fallos, frente a los que los ponen como cárceles de seres inocentes. Y que simplificar dicho debate a estas dos posturas me parece un error, tanto para el avance de la conservación como para el de los derechos de los animales. No es tan simple como poner una foto en blanco y negro, y decir que en los zoológicos solo reina la tristeza. Tampoco justificar las limitaciones espaciales y etológicas que sufren muchos de estos animales tras el escudo de la conservación sin poner verdaderas soluciones. Parece claro que la evolución de los zoológicos ha sido grande, pero aún no ha acabo. Pero bueno, este no es el tema del post de hoy.

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Fotografía de Jabruson

Lo que me escama de estas historias, tanto la de Harambe como la de Morgan, es que de pronto todo el mundo es experto en muchas cosas desde la comodidad de su sofá: Somos expertos en teleanestesia, comportamiento de cetáceos y primates, bienestar animal, cognición animal, primatología y un sinfín de paquetes más de conocimiento, derribando y superando décadas de estudio de los diferentes ecotipos de orca y del comportamiento de varias poblaciones de gorilas. En el caso de Harambe, culpando al zoológico de una mala decisión a la hora de no usar anestésico, pues el gorila no pretendía dañar al niño. En el caso de Morgan, se garantiza que el animal está cometiendo un suicidio.

Por mi parte, toda la ignorancia y cautela del mundo, ergo mi intención es traer algunas de las opiniones que he leído a lo largo de estas semanas. Es curioso ver como desde aquellos nichos de conocimiento en la materia es de donde llegan las palabras más cautas: Desde Gorilla Doctors, probablemente los mayores expertos en medicina veterinaria en estos primates, declaran que “los zoológicos tienen como primer deber proteger a los visitantes” (Me parece reseñable que una organización que se dedica a anestesiar gorilas no analice la situación ni juzgue a los responsables). Otros, como el veterano primatólogo Frans de Waal, comentan esta actitud de forma cautelosa, y hablan también de excitación y nerviosismo, que ponía en peligro la vida del niño, en la misma línea que cuidadores de gorilas veteranos como Amanda O´Donoughue, que recalcan que aunque había comportamiento de protección, también existía un nerviosismo peligroso en el animal, que arrastró bajo el agua al niño durante varios segundos. El veterano cuidador de primates Jack Hanna recordaba que la teleanestesia no es inmediata, y que cuando un gorila estresado recibe un disparo de dardo mientras tiene un niño en la otra mano, la vida del niño se pone en peligro.

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“La mirada del gorila” – Fotografía del usuario Zx30 (DA)

Desde la Humane Society de Estados Unidos, una de las asociaciones animalistas más potentes de América, recuerdan que “en la mayoría de muertes de animales a manos de humanos, no hay lugar para el dilema moral de elegir entre un gorila y un niño. Reconozcamos que los responsables del zoo tomaron esta decisión en un estado de crisis y con gran pesar, palabras que han sido compartidas por las redes sociales de otros veteranos en la protección de los primates, PASA, la alianza de santuarios de primates africanos, añadiendo al hecho de que una buena forma de demostrar el dolor que nos suscita esta noticia es ayudar a la protección de estas especies en su hábitat natural.

La veterinaria y primatóloga Belén Roca, con la que tuve la oportunidad de hablar hace tiempo del tema, comentaba que “Dar un punto de vista sin conocimiento previo del animal puede ser algo atrevido. Su pasado, sus hábitos, sus rutinas y su personalidad pueden ser esenciales a la hora de valuar el comportamiento de Harambe”, recalcando que aunque podría haberse planteado otra medida beneficiosa para ambos, es consciente de “los riesgos que se corren en la anestesia de un animal de semejante envergadura, además de que el disparo del dardo podría haber sido detonante de un comportamiento agresivo”.

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Harambe (zoo de Cincinatti) – Fotografía de Chris Miller

La doctora Jane Goodall, por su parte, mandaba sus condolencias al director del zoológico; en sus palabras se matizaba que apoyaba la idea de que el comportamiento del gorila era protector, pero de nuevo, palabras cautelosas frente a aquellos que garantizaban saber las intenciones del gran simio. Y es que tal vez la cautela sea lo más indicado cuando hablamos de una situación límite, de máximo estrés, en la que los responsables no disponían del vídeo que ahora vemos todos de forma apaciguada y fría desde nuestro ordenador (al igual que la mayoría han ignorado esos momentos donde Harambe arrastraba al niño por el agua con una fuerza tremenda). Otros culpan a los padres; de nuevo, cabría preguntarse si aquí nadie ha despistado a su hijo, su mascota o simplemente a su grupo de amigos, durante 2 minutos.

El caso es que tal vez nos atrevemos a juzgar muy pronto a todos los partícipes de esta historia. Lo que parece indiscutible, como apuntan desde Wildfare, es que “Lo que si queda claro es que el diseño de las instalaciones debería de ser un tema primordial, no solo por el bienestar de los animales cautivos, sino también para evitar estas situaciones”. Pero en mi opinión, aquellos que ven en la muerte de Harambe una elección fácil con verdugos y víctimas, están menospreciando la vida animal, independientemente de que hablemos de primates humanos o no humanos, no existen soluciones fáciles y no es un debate donde se pueda tener la razón absoluta por arte de magia.

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Espalda plateada (Cabárceno) – Forografía propia

Lo que está claro es que muchos se olvidarán de este suceso mañana, mientras que los protagonistas de esta historia (cuidadores, personal del zoológico, padres y compañeros de Harambe en su instalación) tardarán bastante más en olvidarlo, si es que llegan a hacerlo; mientras, día a día mueren gorilas como consecuencia de nuestra forma de consumo, y en muy pocas ocasiones mueren de esta forma trágica.

Por otro caso, el caso de Morgan es bien distinto. Tras evaluar un vídeo de 30 segundos, miles de personas dedujeron que el animal buscaba el suicidio. Cabría preguntarse porque un mamífero marino, que respira oxígeno fuera del agua, intenta suicidarse saliendo del agua. Las orcas salen de esta forma tanto en estado salvaje (caza de leones marinos en Argentina) como en cautividad (los entrenadores les hacen salir mediante refuerzo positivo para espectáculos y chequeos veterinarios). ¿Es normal que una orca decida quedarse durante varios minutos fuera del agua sin razón aparente? No sé de etología de cetáceos, ergo opinar se me hace difícil. ¿Tiene que ver esto con la lucha en contra de la cautividad de los cetáceos? Yo creo que no. Hablamos de rigor y de utilizar argumentos. Hay numerosos estudios que hablan del estrés en cetáceos en cautividad, con mucho más peso que hablar de suicidio en un vídeo de 30 segundos.

Veo a gente leer este titular y tener dos reacciones: O compartirlo corriendo como si fuera la verdad absoluta o reírse, muchos de ellos pensando que las orcas no son más que peces grandes, que ni sienten ni padecen, haciendo imposible que podamos otorgarles acciones y cualidades humanas como el suicidio…”Como van a suicidarse los animales, que tontería”. Ambas ideas dan bastante rabia y pena. Al final, lo que se consigue con este tipo de noticias, es que miles de personas hablen de cerrar zoológicos y liberar animales, sin que nadie ofrezca un lugar donde dichos animales puedan continuar su vida de forma digna, y que encima otros menosprecien la inteligencia y la vida de estos seres, que merecen todo nuestro respeto y consideración.
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Dos ejemplares de orca – Fotografía propiedad de Seaworld
Es respetable y comprensible la lucha contra la cautividad animal, pero en ciertos casos, en lugar de debates desde la ignorancia o gritos de libertad de animales que no pueden sobrevivir en el medio natural, sería más interesante pedir que estos centros cumplan los compromisos básicos que se supone cumplen las instituciones zoológicas, que muchas veces superan con creces la mágica solución propuesta, en caso de existir. En el mundo hay cientos de miles de animales salvajes cautivos, y en lugar de los más mediáticos, deberíamos preocuparnos de aquellos donde su situación y bienestar deja mucho que desear. Mientras los compañeros de recinto de Harambe probablemente tengan unas condiciones de vida geniales, tenemos en los Estados Unidos casi 10.000 tigres en cautividad: Solo 500 de ellos se encuentran en instituciones zoológicas regladas por la WAZA. El resto de millares de animales viven en jardines privados, circos, núcleos zoológicos de carretera y casas particulares. Esa es la cautividad contra la que deberíamos estar luchando. 
Seamos además conscientes pues, que antes de pedir que se liberen animales por vídeos virales sin fundamento, debiéramos potenciar la situación de los santuarios de este tipo de especies (en España nuestros santuarios de primates están colapsados y sin apenas apoyo institucional, y nadie habla de ello), además de denunciar la verdadera cautividad animal dañina, aquella que no tiene en cuenta ni la biología ni el bienestar de los animales que aloja, y sobre todo, fomentar la conservación de nuestra biodiversidad y consumir acorde a estos ideales. Pues veo a mucha gente preocupada por Morgan y Harambe, lo cual es enternecedor, pero a muy pocos preocuparse por la situación de sus congéneres en estado salvaje, y si seguimos así, pronto solo habrá gorilas y orcas en capitales europeas y estadounidenses, y se extinguirán de montañas y océanos. Pensemos antes en estos animales, tanto individualmente como englobados en especies amenazadas, y actuemos en consecuencia, en lugar de utilizar cualquier viralización para alimentar nuestras ideas, en lugar de ponerlas en duda constantemente.
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No está enfermo ni está solo: Un bisonte es sacrificado por desconocimiento

La mayoría de la biodiversidad de nuestro planeta está amenazada por la presencia humana; en la mayoría de ocasiones, de forma indirecta: No es nuestro objetivo afectar a la fauna, pero la actividad humana sin barreras causa deforestación y contaminación del medio natural. En otras ocasiones, es más directa: hablamos de temas como la caza furtiva o el tráfico de especies. Sin embargo, en otras ocasiones, se dan casos de irresponsabilidad, muchas veces con la mejor de las intenciones.

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Fotografía del animal en cuestión – twitter.com

Un bisonte americano ha sido sacrificado en el mítico parque de Yellowstone, aquel donde los lobos “cambiaron” los ríos. Unos turistas se encontraron con una cría de bisonte, y pensaron que estaba muriendo de frío, así que lo metieron a su furgoneta y buscaron ayuda. De hecho, se les dijo que podían meterse en problemas pero no les importó: Querían salvar al animal a toda costa.

Como en otras especies, encontrar a una cría sola no es sinónimo de que esté perdida o enferma, y de hecho, retirarla de la zona puede hacer que luego la madre la rechace. En España ocurre bastante con los corzos, y de hecho, en los últimos años el proyecto corcino intenta que estos casos se reduzcan a 0, con vídeos como el siguiente:

 

En el caso del bisonte, pasó algo parecido: La cría no estaba enferma, y los esfuerzos de los guardas por reintroducirla no sirvieron de nada, y estuvo durante varias horas desorientada impidiendo el correcto tráfico de los visitantes del parque natural. El animal, como comentaba al principio del post, fue eutanasiado.

Es una pena que debamos ser testigos de este tipo de hechos; si bien se hacen con la mejor intención del mundo, todos los años tenemos miles de casos de animales huérfanos, debido a que se les toma por abandonados o enfermos, y son “rescatados”. En España tenemos cientos de aves nidífugas, es decir, aves que, si bien dependen de su madre, abandonan rápido el nido, son víctimas de esta buena voluntad. Como comentaba al principio, el corzo en nuestro país es un buen ejemplo. Tenemos centros de rescates por España que intentan compensar esta equivocación mediante educación ambiental y rescate de estos animales, pero parece que la gente está cada día más sensibilizada con la fauna salvaje, y sin embargo, desinformada. Lo mejor a la hora de enfrentarse a una situación de este tipo es llamar a un centro de recuperación y si es posible enviar alguna foto para que te digan que hacer, que en general es indicar donde esta el animal para que puedan actuar. En este antiguo post os digo como actuar en estos casos.

Polluelos de águila de Bonelli – GREFA

Ante esta ola de amor al mundo animal, estamos teniendo muchos casos de irresponsabilidad, y en muchas ocasiones, no como los anteriores: La idea de hacer vínculo con los animales salvajes, y especialmente, tener el recuerdo para la red social de turno, ha hecho que proliferen los casos de agresiones de fauna salvaje, cambios comportamentales y demás, muchas veces por tener de fondo a un animal en el selfie de turno. Hay que recordar que las actividades de naturaleza deben hacerse con suma responsabilidad: Un ecoturismo responsable (ya hablamos de eso con los gorilas que atacan fotógrafos), unos conocimientos básicos antes de realizar este tipo de actividades, y sobre todo, buenas intenciones y sentido común, son las herramientas para que estos hechos no se repitan.

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Hembra de bisonte americano y su cría en Yellowstone – Fotografía de Julie Larsen Maher

Como en otras ocasiones, os ánimo a informaros en otras fuentes: Desde las webs de GREFA y AMUS podéis aprender un poco como actuar ante este tipo de situaciones. Os dejo también el manual de buenas prácticas para la observación de grandes carnívoros en nuestro país, editado por el ministerio de agricultura. Como siempre, os animo a compartir el post y a seguir el blog en el facebook y twitter de Nasua, y os animo a participar en los comentarios! Y siento la inactividad, prometo volver, pero la cuesta de mayo se hace dura.

 

Sobre el ecoturismo y los gorilas borrachos

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la población de gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei) que habita en Ruanda, Uganda y el Congo. Esta especie, en peligro de extinción, cuenta con menos de 900 ejemplares, y su proyecto de conservación es muy peculiar: La población está fuertemente monitoreada, con guardabosques custodiando a los gorilas en su habitat, veterinarios que realizan chequeos a la población salvaje y programas de ecoturismo en el cual cualquiera puede pasar el día en los parques nacionales, fotografiando a esta especie a apenas unos metros. Sin duda las múltiples amenazas que afronta su hábitat, tanto para los primates no humanos como para los humanos, hacen que los proyectos de cooperación con la población local que incluyen a estos animales una gran herramienta para garantizar su supervivencia a largo plazo (Si quieres saber más de la situación del Congo de cara a los primates, os recomiendo que os leáis este post!).

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Gorila de montaña. Fotografía de Sebastiao Salgado

Siempre me han chocado mucho el ecoturismo de gorilas, pues no dejamos de hablar de un animal salvaje cuyos machos, los famosos espalda plateada (cuando ya llegan a unos 12 años), llegan a los 250 kg. Teniendo en cuenta que los chimpancés, con 70 kg, tienen 3 veces la fuerza de un ser humano (Y ejemplares que han sufrido en manos del ser humano han acabado atacando, causando graves daños), no me quiero imaginar lo que es un espalda plateada con un mal día, a pesar de las grandes medidas de seguridad, tanto para turistas como para primates, que se siguen, pues no hablamos precisamente de sacar rentabilidad a los gorilas sin tener en cuenta su bienestar y futuro.

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Gorila de montaña, fotografía de Eric Kruszewski para National Geographic Society

A pesar de que los gorilas de montaña parecen no tener mayor problema con los “ecoturistas” (de hecho, en muchas ocasiones protagonizan momentos de pura curiosidad); en general a las personas nos gusta estar muy cerca, experimentar ese momento de conexión animal, sacarnos un selfie, y los gorilas no siempre “quieren marcha”, dando lugar a algunos momentos de tensión. Si bien me sigue llamando la atención una cosa: Si estos primates quisieran en algún momento acabar con la amenaza que les pudiera suscitar la presencia humana, creo que no se valdrían de simples empujones como en este vídeo (digo esto desde la más absoluta ignorancia)

Se han dado más casos de este tipo de encuentros. Me llamó la atención especialmente a principios de año el titular “gorila borracho ataca a fotógrafo”, una de estas noticias virales, en este caso de un fotógrafo que parece haber molestado bastante a un ejemplar de espalda plateada, el cual estaba “borracho de bambú” (En muchos sitios he leído que es porque el estómago del gorila fermenta el bambú…lo dudo mucho porque tienen un digestivo como el nuestro pero más adaptado a una dieta mucho menos “carnívora”).

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El famoso “gorila borracho”, fotografía propiedad de Caters News Agency

El ecoturismo es una palabra que se está poniendo muy de moda. Hace muchos años que se hacen safaris en África, pero las excursiones organizadas a la Sierra de la Culebra o a la Taiga Finlandesa son más actuales. Y en un momento donde existe un movimiento animalista tan fuerte y un interés en el bienestar de los animales en cautividad, muchos hablan del ecoturismo como la alternativa a los zoológicos. Sin duda, creo que disfrutar de los animales salvajes en libertad es la experiencia más gratificante y ética, pero en los últimos años, lo que era un sector anecdótico va sumando adeptos, y con ello, problemas.

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Excursión para ver a los gorilas en su hábitat. Fotografía propiedad de Caters News Agency

Como os comenté en otras ocasiones, en el caso de los gorilas de montaña el principal problema son las enfermedades que les podemos transmitir, que junto a su escasa variabilidad genética les ponen en serio riesgo (Podéis leeros “El curioso caso del gorila de montaña” si os aburrís). A pesar de que los turistas suelen ir con mascarillas, y que actualmente la distancia mínima de observación es de 7 metros, parece que su comportamiento también se está resintiendo. En un estudio realizado en Bai Hokou y liderado por Michelle Klailova reveló algo que no parece muy descabellado: Cuantos más turistas (o investigadores) hay, y más cerca se encuentran, los primates dedican menos tiempo a comer y más tiempo a vigilar a los turistas. Los comportamientos agresivos también se ven influidos por esto, encontrando que a partir de los 10 metros los gorilas pueden llegar a realizar sonidos de amenaza o incluso embestidas.

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Trekking con gorilas. Fotografía de ker-downeyafrica

Este tipo de situaciones no son tan ajenas a nosotros y no hace falta desplazarse hasta el Congo. Hace poco el Principado de Asturias se comprometió a limitar el turismo de avistamiento de osos, pues cada vez se adaptan más a la presencia humana y tienden a acercarse demasiado a las poblaciones (Ni en este ni en ningunos casos hablamos de que el ecoturismo sea la única variable, obviamente, muchas veces hablamos de intrusión en el hábitat de estas especies). En el Parque Nacional Gran Teton, los alces pasan menos tiempo en alerta y sus manadas están más dispersas, un peligro para ellos en caso de la presencia de depredadores como el puma o el lobo; es un paso más que en el caso de los gorilas de montaña: La presencia de los humanos pasa de causar un estrés (muy negativo) a una adaptación, que desemboca en un menor estado de alerta, haciendo a los animales más vulnerables a la caza o los depredadores.

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Miembros de AVAFES observando grullas en Gallocanta. Fotografía propia (Viva a Avafes!)

En general en todos los animales hay un proceso que, salvando las grandes distancias que existen, podría asimilarse a una domesticación: Nos animales se están acostumbrando al hombre. Un proceso similar al que se produce en la fauna urbana, en general con mucho menos miedo a las personas. La diferencia entre los gorriones que picotean frente a Notre Dame y los que hay por la sierra que hay tras mi casa es bastante grande en cuanto a comportamiento y “radio de tolerancia” con el ser humano. Lo que está claro es que la presencia humana produce cambios fisiológicos en los animales, y cambios comportamentales a largo plazo.

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Selfie con oso. Fotografía de Jacob Bean

Desde luego tampoco creo que la solución sea acabar con el ecoturismo (Uganda consigue casi medio millón de euros en un mes solo por los permisos de estas actividades, que repercuten en conservación). En Riaño, en nuestro país, el lobo deja 100.000€ al año. Se calcula que en el mundo, el turismo de naturaleza genera 520.000 millones de euros anuales. Aunque la inversión en conservación es apenas del 2% de lo ganado. Creo que la clave es reconocer que el ecoturismo genera un impacto, tenerlo en cuenta y actuar en consecuencia, limitándolo. Debería además repercutir aún más en la conservación del hábitat y en la población local, pues para mantener este “negocio” en el tiempo se debe de proteger al centro de todo: La naturaleza.

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Pajareo máximo

Por otro lado, dado el creciente apogeo de este turismo, debemos valorar todas las alternativas. Creo que los buenos zoológicos que apuestan por la conservación y el bienestar animal aún tienen un papel que jugar en este sentido, pues no podemos pretender que toda la gente se dedique a sacarse selfies en las selvas del Congo, ni tampoco pretender que la gente ame y proteja algo que solo ha visto en fotos y vídeos. En este sentido, puede que las nuevas tecnologías tengan también un importante papel que jugar. Os dejo un vídeo de muestra de ecoturismo de gorilas en “realidad virtual”, que es una gozada, y estoy seguro que con unas gafas de VR y unos años más, podremos disfrutar de safaris en el sofá de casa (Se puede mover la vista con el ratón!)

Desde luego, a mucha gente nos encanta el turismo de naturaleza. Mi última escapada ha sido a la Laguna de Gallocanta, y fue una gozada! Pero debemos ser conscientes del impacto de este tipo de actividades y actuar en consecuencia. Desde luego, espero que el ecoturismo en Uganda siga actualizándose y poniendo a los gorilas por delante, porque es un viaje que espero hacer algún día!

Bibliografía empleada:

  • Gorila borracho golpea a un fotógrafo. Consultado el 03/01/2016
  • Behavioral responses of one western lowland gorilla (Gorilla gorilla gorilla) group at Bai Hokou, Central African Republic, to tourists, researchers and trackers. American Journal of Primatology
  • How Nature tourism might increase prey vulnerability to predators. Benjamin Geffroy, Diogo S.M. Samia, Eduardo Bessa y Daniel T. Blumstein
  • El ecoturismo amenaza a los animales. El País. Consultado el 02/01/2016

 

 

Tordesillas y la perpetuación del medievo en el siglo XXI

Comienza Septiembre, y como cada año, el medievo vuelve a nuestro país para el horror de la mayoría de España. Vuelve el “Toro de la Vega” en Tordesillas, ese festejo taurino en el cual decenas de lanceros se dedican a acosar a un toro hasta la muerte.

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Monumento a los encierros de Pamplona. Fotografía de Javier Perez Omeñaca

Voy a hacer tres declaraciones antes de hablar del tema: La primera es, que como estudiante de veterinaria, en mi facultad he tenido la oportunidad de escuchar y estudiar la “otra versión de la tauromaquia” y he llegado, en algunos momentos, a entender y respetar ciertos matices de esta. La segunda cosa que debor aclarar es que, a pesar de que en ocasiones simpatice con el movimiento animalista, en otras cosas discrepo bastante, ergo no me considero “animalista”, por ello voy a hablar con el corazón, pero también con rigor científico y conociendo “la otra versión”.

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Toro de Lidia. Fotografía de Vivas

Por último, si bien, tanto estas dos visiones como algunas de las frases que pueda escribir puedan parecer, en ocasiones, simpatizar con el movimiento taurino, no es para nada así. Detesto la tauromaquia, y cualquier actividad lúdica basada en el sufrimiento animal; y creo que a pesar del ejercicio de empatía que estoy haciendo al escribir, se va a notar en cada párrafo mi desagrado, pero si no fuera así, espero no recibir comentarios del tipo “no se como puedes defender que los toros son arte” o cosas similares, porque ciertamente habrán cometido un error de compresión lectora (o habré pecado yo al expresarme). Dicho esto, hablemos del Toro de la Vega.

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Foto sin autoría conocida

Siempre he intentado, en estos temas tan polémicos, intentar un ejercicio de empatía y comprensión de las motivaciones con el bando contrario; puedo entender que la “lucha” (en total desventaja para el animal, especialmente por las intenciones de ambos contrincantes) de toro contra hombre pueda resultar poética para algunas personas, junto al riesgo que acarrea a la vida del torero (pagado y voluntariamente en el ruedo, a diferencia del toro). Puedo entender que la estampa del toro, la decoración de los trajes, el movimiento del capote y el ambiente en general, puedan, en algún sentido, evocar algo con una finalidad estética o incluso creativa. Pero nunca entenderé que detrás de todas esas afirmaciones que pudieran ser razonables, se encuentre en última instancia la justificación del sufrimiento como arte. Nunca entenderé la justificación del maltrato animal para fines lúdicos como cultura.

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Aguatinta taurómaca de Picasso

Existen actividades relacionadas con la tauromaquia en las cuales el dolor no es necesario (Si bien, como aclaro en los comentarios, creo que ningún espectáculo taurino está libre de estrés, y por tanto de sufrimiento para el animal. Creo que el paso al toreo sin sangre sería un avance, pero que sin duda el ocio a partir de la explotación de animales como festividad nacional debe extinguirse). Actividades como el “recorte”, consistente en realizar piruetas para esquivar al toro, entablan muchos menos riesgos y sufrimiento para el animal (No así para la persona, pero bueno, accede voluntariamente a este tipo de actividades). ¿Por qué no se apuesta por una tauromaquia menos lesiva, en un intento por calmar el movimiento popular en contra del maltrato animal, con las crecientes cancelaciones de eventos? ¿Por qué no se mejoran las condiciones de transporte de estos animales, uno de los momentos más estresantes para el animal debido al poco reglamento en este ámbito? Y podrían sumarse unos cuando “porqués” más a este tema.

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Recortador. Fotografía de Terra de Bous

¿Por qué es estrictamente necesario que el animal sangre, sufra y muera? ¿Es la muerte parte del “arte”? Creo que esta tozudez por la permanencia del maltrato animal en la tauromaquia lo único que consigue es atestiguar que la esencia de las actividades taurinas es el dolor y no el “arte” del que tanto habla el sector taurino. Creo que además, será su tumba, pues a la tradición solo le queda renovarse o morir, apostar por un toreo más valiente y más digno para el animal, o sentenciar a todos aquellos que viven del sector taurino. Si tanto importan las miles de familias que viven de los toros, creo que una renovación del sector es vital, más que repetir las palabras “arte”, “tradición” y la clásica frase de “Si no te gusta, no vayas a los toros!”. Debo aclarar que ninguna actividad taurina, incluyendo las que no dañan al animal, es de mi agrado, pero si creo que la mera prohibición sería un error (No de los ejecutores de dicha prohibición, pero si del sector taurino por negarse a dar un paso adelante y dejar atrás el maltrato).

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Juan José Padilla. Autoría desconocida

Hablando del dolor, y metiéndonos brevemente en algo más científico, desmintamos ya ese mito de “que el toro no sufre”, y que incluso ha sido apoyado por estudios científicos de facultades de este país (Terreno pantanoso cuando un alumno intenta desmentir estudios de doctores en un párrafo, pero bueno, quiero pensar que intento desmentir las interpretaciones libres que le han dado las revistas de tauromaquia y no los conocimientos de gente con años de experiencia). Las betaendorfinas que libera el toro durante el ruedo pueden ayudar a reducir el dolor, pero ni lo eliminan, ni son exclusivamente segregadas como reacción al dolor (existen decenas de causas que ocurren durante la actividad taurina y que desembocan en estrés y dolor para el animal). Si se quiere defender la tauromaquia, que no sea intentando alegar que el toro no siente dolor porque es un animal mágico. Este documento de la doctora Susana Muñoz aclara bastantes más cosas.

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El Quite (1897) de Enrique Simonet.

Y antes de entrar en el toro de la Vega, vayamos a otra potente excusa. “El toro de Lidia se extinguiría”. Lo primero, se debe potenciar la dehesa y el toro de lidia como bien de interés turístico más allá del interés taurino. Si esto no resulta, la pérdida de una raza (si se le puede llamar raza, básicamente es un conjunto de animales muy heterogéneos con mal genio, buena cornada y fuerte musculatura, pero muchas veces hablar de raza es bastante relativo) creada por el hombre con este objetivo no debiera preocuparnos más que la extinción de especies enteras. En mi opinión, si el toro de lidia se “extingue”, será porque el sector taurino no quiso adaptarse al siglo XXI, no por la maldad de la sociedad.

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Autoría desconocía

Entrando ya en el “Toro de la Vega”, creo que los propios amantes de la tauromaquia debieran de sentir repulsión hacia el evento taurino de Tordesillas (Y de hecho, cabe destacar que numerosos taurinos han declarado que no consideran lo que ocurre cada año en Tordesillas como “evento taurino”). Y no es para menos. La tradicional “lucha del hombre contra la bestia” se reduce a cientos de personas, a caballo, con lanzas, persiguiendo y acorralando a un animal hasta la muerte. Dentro de la repulsión que me pueda causar cualquier evento taurino, sin duda la “tradición” de Tordesillas es el culmen de la falta de empatía y el sufrimiento.

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Toro de la Vega 2013. Fotografía de William Criollo

¿Qué cultura hay en que cientos de personas se dediquen a perseguir a un animal cual pandilleros? ¿Que arte hay en hacerle tropezar y arrastrarse por el suelo hasta la muerte? ¿Qué belleza puede existir, dejando el maltrato animal de lado, en el dantesco espectáculo que avergüenza a toda España? Y sobre todo ¿Por qué seguimos permitiendo que esto exista?

Torneo del toro de Vega, en Tordesillas Valladolid. 14 septiembre 2010. Foto: PACMA HANDOUT/RESTRICTED TO EDITORIAL USE / NO SALES/ NO ARCHIVES
Torneo del toro de Vega, en Tordesillas Valladolid. 14 septiembre 2010. Foto: PACMA

Solo nos queda la mejor excusa de todas, y es que “es tradición”. Estoy totalmente de acuerdo en que los habitantes de Tordesillas, y los defensores de este tipo de actividades, se dediquen a perpetuar actividades por el mero hecho de que son tradición. Espero no perderme este año las decapitaciones y quemas por brujería en Tordesillas. Es de risa pretender defender algo porque lleva cientos de años haciéndose. El toro de la Vega deberá renovarse tarde o temprano, o mejor dicho, extinguirse. La cuenta atrás continúa. Los últimos defensores de esta brutalidad, digna de las mayores barbaridades medievales, deberán decidir si ser los últimos monstruos en defender esta actividad hasta su cese por la presión popular, o dar el paso, e intentar salvar sus tradiciones, pero eso sí, sin utilizar el dolor de un animal como espectáculo circense.

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Fin del toro de la Vega

Y es que cansa y duele, que mientras se siguen realizando enormes avances por el bienestar de los animales, mientras se sigue investigando para mejorar la vida de nuestras mascotas, de nuestro ganado y de la fauna silvestre, sigamos perpetuando el maltrato animal como un arte. Dejando el debate de los derechos de los animales de lado, avanzar y asegurar el bienestar animal y garantizar en menor sufrimiento en cualquier actividad que los incluya, es el único camino a seguir, y mientras sigamos dando carta blanca a la tauromaquia, seguiremos pareciendo un país con legislación y moral medieval a ojos de muchos.

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Toro amarillo. Miguel Angel Garcia Blanca

Si os interesa saber más sobre la ciencia detrás del bienestar animal en la tauromaquia, una buena opción es visitar AVATMA (Asociación de veterinarios abolicionistas de la tauromaquia y del maltrato animal), que cuentan con bastantes recursos sobre el tema. Apoyar los movimientos en redes sociales o divulgar este tipo de artículos son otras herramientas para ello; y también apoyar la campaña “Rompe una lanza” de la asociación animalista PACMA, que realizará una manifestación el 12 de septiembre en Madrid. Como siempre, se agradece que compartáis el post y sigáis el blog en redes sociales para darle mayor difusión. Un saludo