Los zorros que explicaron la inteligencia de nuestros perros

Dmitri Beliáyev es uno de esos nombres desconocidos que nos han traído grandes descubrimientos de cara a nuestra forma de ver el mundo. Dmitri fue un genetista ruso, que participo en la WWII, y que continúo estudiando la teoría darwiniana y la domesticación durante la Rusia de Stalin, estudiando la domesticación desde el punto de vista genético, siendo su trabajo uno de los más importantes del siglo XX en cuanto a comportamiento.

El experimento de Beliáyev era bastante sencillo, a pesar de su tremenda duración (Su creador murió hace más de 30 años, y a día de hoy continúa dicho experimento tras más de 50 años). Tenía dos poblaciones de zorros plateados (una variante del zorro rojo): Una de ellas era seleccionada por su reacción al contacto con humanos (si no se dejan tocar no se les permitía reproducirse), es decir, seleccionando animales mansos, y no permitiendo a aquellos más temerosos reproducirse, forzando una domesticación rápida. Tras varias generaciones, curiosamente, también se produjo una selección morfológica no intencionada: Estos animales tenían un cráneo feminizado (más pequeño), un esqueleto más estilizado, aparición de capas moteadas (si os fijáis, manchas blancas en cara aparecen en muchas razas de especies domesticadas), orejas elásticas y colas más curvadas.  La otra población actúa como población control, y en ella no se producía selección (pero sí contacto humano) pero el resto de condiciones eran las mismas.

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Zorro plateado – Fotografía de Kevin76

En cuanto a niveles hormonales, los zorros seleccionados tenían mayores niveles de serotonina, mientras que tenían menores niveles de corticosteroides, lo cual se relaciona enormemente con la reducción de comportamientos agresivos y la reducción de estrés. Comportamientos como ladridos, llantos y movimientos de cola también fueron seleccionados de forma no intencionada.  Dmitri descubrió así lo que es la domesticación: La selección contra comportamientos agresivos y a favor de la interacción humana, la cual, genéticamente parece ligada a muchas otras características fenotípicas.

Pero el experimento de Dmitri podría tener otras implicaciones: Un equipo de la universidad de Duke viajo al Instituto de Citología y Genética fundado por Dmitri en Siberia para testar su hipótesis: La domesticación se encuentra tras la enorme inteligencia de los perros, que han demostrado ser capaces de entender la comunicación humana mucho mejor que otros animales que se consideran altamente inteligentes, como los grandes simios.

Es importante recalcar que no hubo selección de cara a dicha habilidad comunicativa: De aparecer en los zorros seleccionados y no en los otros, es muy probable que dicha habilidad sea fruto de la domesticación. Y es que el equipo de la Universidad de Duke, liderado por Brian Harne, ya había comprobado que esta habilidad aparece en cachorros que aún no han tenido contacto con el ser humano (ergo no es que nos empiecen a comprender mediante la convivencia) y que no aparece en lobos (ergo no esta presente en sus “antepasados” salvajes), al igual que tampoco parece muy desarrollada en los chimpancés y bonobos que participaron también en estos juegos.

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Zorro domesticado – Fotografía de Luz Rovira

El experimento consistió en el juego del trilero apoyado en señales y gestos (es decir, ocultar comida en dos sitios y dar pistas de que se encuentra en uno de ellos), con dos poblaciones de animales de animales de 3-4 meses:

  • Cachorros “experimentales”: Animales pertenecientes a la línea seleccionada pero que aún no han estado expuestos al ser humano.
  • Cachorros “control”: Animales pertenecientes a la línea no seleccionada, pero con 5 semanas de exposición al ser humano.

Lo que el equipo de Brian Harne encontró fue que los cachorros “experimentales” eran muy buenos detectando las pistas que realizaba el investigador, mientras que los cachorros control no lo eran. Hay que recalcar que la exposición de los cachorros control consistió en entrenarles en esta clase de juegos y en la interacción con el ser humano, es decir, un periodo de socialización.

Estos animales control, si bien tuvieron menos éxito que los cachorros seleccionados o que los cachorros de perro utilizados en anteriores investigaciones, tuvieron bastantes aciertos, lo cual parece indicar que la socialización les ayudo bastante a desarrollar esta habilidad. Es decir, la capacidad de interpretar señales humanas parece estar, en mayor o menor medida presente en cánidos silvestres, pues podemos entrenar dicha habilidad a través de la socialización; sin embargo, dicha habilidad ha sido seleccionada durante la domesticación, haciendo a los perros unos expertos en interpretar los gestos humanos.

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Zorro rojo domesticado – Wikipedia.org

Se realizó otro experimento, diferenciándose del anterior en que no se socializó a los animales control y tampoco se utilizó comida como premio. En este caso, una persona toca uno de los juguetes con una lámina de metal que suena al tocarla; el otro es exactamente igual. ¿Cogerían el juguete con el que interacciona el ser humano? Se utilizó como “experimento control” el mismo proceso, pero tocando el juguete utilizando una pluma (sin que vieran que era movida por una persona). Se encontró en los animales experimentales un mayor interés en interaccionar por el juguete con el que previamente había interaccionado una persona, sin embargo, dicho aumento del interés no se produjo con la pluma. Lo interesante es que en la población control ocurre exactamente lo contrario: Los animales que no han sido “domesticados” prefieren el juguete que no ha sido tocado por una persona.

Todos estos comportamientos, dado que ambas poblaciones únicamente se diferenciaban en la domesticación, parecen indicar que la domesticación es la única responsable; esto apoya de forma bastante fuerte la hipótesis de la domesticación de la que hablábamos anteriormente, en la que se teoriza que las increíbles habilidades sociales de los perros son debidas a la domesticación.

Esta línea de investigación llevo a Brian Harne a teorizar que bonobos, e incluso humanos, somos fruto de una autodomesticación, tanto por nuestras increíbles habilidades sociales como por algunas características morfológicas que compartimos con la domesticación canina (nuestro cráneo es más feminizado que el de nuestros antepasados, y nuestros esqueletos, más frágiles). Aquí ya no me voy a meter, pero sería increíble que los zorros de Beliáyev nos lleven a replantearnos si nosotros mismos estamos domesticados.

Por desgracia, el mascotismo de fauna silvestre entro en escena y al parecer durante un tiempo se vendieron ejemplares como método de financiación. Aunque éticamente hay un par de “vacíos legales” (es fauna silvestre, pero domesticada, ergo solo puede vivir en cautividad y son animales que disfrutan de la interacción humana), enviamos un mensaje equivocado al incentivar que la gente tenga fauna salvaje como mascotas; aún así, y a pesar de este mensaje final, los zorros de Siberia nos han permitido entender mejor a nuestros amigos los perros, curioso, ¿cierto? Como siempre, os invito a seguir el facebook (que es el que uso principalmente), twitter (admito que lo tengo abandonadete) e instagram del blog. Y creo que también os anima a compartir el contenido para poder llegar a más gente este proyecto de divulgación científica y educación ambiental! Nos vemos pronto!

Carroñeros: Los grandes incomprendidos

¿Qué se os viene a la cabeza cuando pensáis en hienas, cuervos o buitres? A una buena parte, nada bueno. En parte podríamos echarle la culpa a Disney, y de hecho mucha gente habla de movimientos como el animalista como fruto de la “generación disney”, acostumbrada a humanizar a los animales y a poner en ocasiones por delante nuestro concepto de bienestar a sus necesidades ecológicas. Ese no es el tema, pero como siempre, esa “humanización” de animales trae consecuencias negativas para ellos, como en este caso el poco apoyo ciudadano que presentan los programas de conservación de estas especies. Os hablaba en la entrada anterior de otra de sus consecuencias negativas: “El vínculo”.

También Disney puede tener algo de culpa en como vemos a los carroñeros. Cuando pienso en estos animales me vienen a la cabeza las maléficas hienas del Rey León, o los “relajados” soldados del codicioso Príncipe Juan. La animación tampoco ha hecho grandes favores a otros animales como las serpientes, pero hoy vamos a centrarnos en los carroñeros, pues Disney no es la única culpable: Esa imagen ya venía de antes y Disney simplemente transmitió el imaginario popular a la gran pantalla.

Buitres malignos de “Blancanieves” (Disney)

Existen otros carroñeros que se han librado de esta “criba” por ser animales peludos a los que se les han asignado otras características humanizadas: El oso, el lobo y otros carnívoros también son carroñeros, aunque sea de forma esporádica y oportunista (os dejo debajo de este párrafo un vídeo donde osos, buitres y lobos se rifan carroña en Somiedo). En el óceano, otros animales, como los tiburones, cumplen esta función. Nosotros mismos, el ser humano, hemos sido carroñeros oportunistas…¿Qué hay de malo en ello? En la animación nos exageran su anatomía: Ojos amarillentos, entrecerrados, sonrisas perversas y tonos aún más oscuros que en la naturaleza para “evidenciar” sus malignas intenciones…un caso claro es el de las hienas, una de las especies menos fieles del Rey León, cambiando la hiena manchada por una especie ficticia a juego con su rol ¿Pero son los carroñeros los “malos” del reino animal?

Los carroñeros cumplen un papel ecológico muy importante en las cadenas tróficas: El papel de los carroñeros, junto con el de los descomponedores o detritívoros, es eliminar los cadáveres y mantener limpio el ecosistema, son “el servicio de limpieza” de los ecosistemas, evitando así la transmisión de enfermedades y la contaminación de las fuentes de agua. Además, a día de hoy la comunidad científica intenta no separar a carnívoros de carroñeros, pues prácticamente todos los carnívoros son en mayor o menor medida carroñeros, y por tanto es difícil entender el vital papel de los carnívoros sin la ingestión de carroña, que permite un intercambio y flujo de energía de los ecosistemas más eficiente y rápido, proporcionando estabilidad a estos. En un estudio de 2014 sobre ello se alertaba de que “la extinción de los grandes mamíferos carnívoros y los buitres en amplias áreas del planeta pueden acarrear severos efectos negativos en cadena, que pueden afectar al ecosistema entero.”

Cachorro de hiena en Kruger – Fotografía de Joan Budai

Por desgracia, a estos animales nunca se les ha valorado lo suficiente. En España, por ejemplo, la falta de muladares o el uso de diclofenaco amenazan a las aves necrófagas, a las cuales ya dediqué una entrada hace tiempo, que os recomiendo leer pues complementa mucho lo que hablamos hoy. Si se extendiera al fin el uso de muladares por toda la península, nos ahorraríamos bastante dinero en eliminación de cadáveres y bastante contaminación en su destrucción o transformación; si la biomasa a partir de estos cadáveres permitiera un acceso barato a energía para las rentas más bajas estaría genial, pero en general hablamos de empresas privadas que cobran del erario público por deshacerse de los cadáveres y luego venden esa energía en forma de biomasa (Que oye, todos tenemos derecho a comer…pero si alguien solo puede vivir de cadáveres es el buitre). Se calcula que los buitres en España ahorran una energía equivalente al gasto de 9.000 hogares y evitan la liberación de 200.000 toneladas de dióxido de carbono.

“The hyena” – Fotografía de Perttu Saksa

En otros países, las necrófagas están mejor valoradas: Un ejemplo alucinante es el proyecto “Gallinazo avisa” que se está realizando en Perú, y que se basa en colocar cámaras Go Pro a buitres negros americanos o zopilotes, para localizar acúmulos de basura que muchas veces son ilegales o que las autoridades desconocen: Los ciudadanos pueden colaborar en la elaboración del mapa (y en recogida de basura), creando así un mapa en tiempo real de acumulación de residuos entre buitres y personas; en la web tenéis una presentación de las aves entre otras muchas cosas. Os dejo el vídeo de la campaña, que teatraliza el espíritu de esta entrada de forma magnífica:

Espero que esta entrada os permita reconciliaros con nuestros amigos los carroñeros, que tienen una importancia ecológica vital. Y recordemos que, por mucho que parezca que vivimos aislados en grandes ciudades, todas estas rutas ecológicas, cascadas tróficas y ciclos de los ecosistemas siguen influyendo totalmente en nuestra forma de vida de forma indirecta y directa. Como siempre, gracias por leerme y os enlazo a las redes sociales del blog: facebook y twitter. Se agradece la difusión, cuyo único objetivo es divulgar sobre estos temas!

10 curiosidades de las psitácidas (De los loros, vaya)

Debo admitirlo: No soy muy de aves. Pero poco a poco me voy enamorando de ciertas especies de esta clase de animales que puebla nuestros cielos (bueno, mejor dicho, los de otras latitudes): La majestuosidad de las rapaces o la inteligencia de los córvidos encandila, pero hoy os voy a hablar de un orden de aves con el que he tenido la oportunidad de convivir bastante, gracias a las prácticas que realizo durante los veranos: Las psitácidas, donde se incluyen casi 400 especies divididas en 3 superfamilias: Psittacoidea (los loros de toda la vida), Cacatuoidea (Cacatúas) y Strigopoidea (Los curiosos y extraños loros neozelandeses). Dentro podemos encontrar al obeso kakapo, al canijo microloro pusio o al enorme guacamayo jacinto.

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Lori arcoiris (T. haematodus) del zoológico El Bosque – Fotografía propia

Explicar lo que es una psitácida para aquel que se acerca a su mundo por primera vez parece sencillo: Si tuviéramos que hacerlo de la forma académica, hablaríamos de animales con pico robusto y garras zigodáctilas (una de las razones de su versatilidad), primordialmente herbívoros. Son aves afectivas, coloridas y muy inteligentes. Pero estas aves tienen muchas curiosidades que comentar, así que vamos a ello:

1. Buen ritmo: Parece que al menos, algunas psitácidas como las cacatúas, pueden moverse al son de la música, capacidad que se tomaba como exclusivamente humana. Un grupo de investigación de San Diego así lo demostró gracias a la cacatúa Snowball, que literalmente baila al son de la música. No es de extrañar, cualquiera que pase algo de tiempo entre loros verá que son unos apasionados de la música, pero sin duda, encontrar el sentido del ritmo en ellos es algo muy interesante. De hecho, creo que podemos encontrar este sentido en muchas de las aves que tenemos hoy en día en zoológicos u hogares, otra cosa es que no esté registrado de manera metódica.

2. Juntos para siempre: Dada la longevidad que presentan la mayoría de psitácidas, resulta una ventaja biológica el tener una única pareja para asegurar la descendencia. Es por ello que la mayoría de estas aves son monógamas, y permanecen con una única pareja durante muchos años, pues además son animales con una vida afectiva bastante más compleja que otras aves. Pero es que no solo estarán juntos “para siempre” con su pareja: También contigo! Hay que insistir en su longevidad, pues muchas especies igualan a los humanos en ese aspecto. Son muchos los loros que sobrepasan los 80 años, e incluso se habla de casos excepcionales que llegan a los 100, aunque el problema es demostrarlo, pues la mayoría de estas aves tan longevas fueron capturadas en estado salvaje, no existiendo registros de su nacimiento…vamos, que perfectamente tu loro mascota puede vivir más que tú y ser la “herencia” que dejes a tu descendencia.

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Pareja de loros eclectus – Fotografía de Doug Janson

3. Hablar por los codos: Creo que no es ningún secreto que muchas psitácidas pueden imitar la voz humana…pero…¿por qué? Es gracias a un órgano especializado conocido como siringe. Virginia Morell estudió un grupo de loros en Venezuela, descubriendo que los loros en la naturaleza, más que imitar sonidos del ambiente, imitan sonidos de otros loros, y utilizan sonidos específicos para sus crías u otros loros, a modo de “nombres”; pudiendo identificar colonias por el sonido que emiten sus miembros. ¿Curioso, verdad? Un curioso caso es el de Einstein (os dejo un vídeo), un loro yaco con un gran repertorio vocal…otro caso curioso es el de Alex, estudiado por Irene Pepperburg por más de 30 años. El animal aprendió a identificar 50 objetos, distinguir 5 formas y 7 colores. También aprendió a entender conceptos de más grande, más pequeño, igual, diferente, cero…incluso inventó su propia palabra para manzana, una combinación de “banana” y “cherry”: banerry. Por cierto, los loros salvajes también pueden aprender a hablar “humano” gracias a ejemplares que son liberados tras vivir en cautividad con el ser humano (de manera accidental…nunca debemos liberar un animal criado como mascota!)

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Yaco de cola roja (P. erithacus) del zoológico El Bosque – Fotografía propia

4. Morder el polvo: Muchas psitácidas, como por ejemplo, el guacamayo aliverde (Ara chloropterus), practican la geofagia; es decir: Consumen tierra, en el caso de las psitácidas, suele ser preferiblemente arcilla. Esto podría tener dos funciones: Por un lado, la toma de minerales como calcio o sodio, pero por otro, los minerales arcillosos favorecen un intercambio iónico con compuestos tóxicos que aparecen en las semillas, como los alcaloides. Esto permite a estas aves consumir frutos que por su grado de madurez u especie, resultan tóxicos, evitando competir con otros herbívoros. De hecho, minerales arcillosos como el caolín son utilizados como medicamento para proteger la mucosa gástrica. Sin embargo, estudios realizados por Donald Brightsmith sugieren que estos animales eligen zonas con mayores cantidades de calcio, y sin embargo, no buscan minerales con mayor capacidad de intercambio iónico.

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Grupo de guacamayos aliverdes consumiendo arcilla. Fotografía de Burrard-Lucas

5. Los raros del grupo: Aunque dentro de las psitácidas existe bastante homogeneidad, existen casos la mar de curiosos. La mayoría son tropicales, pero la cotorra serrana oriental (Rhynchopsitta terrisi) vive en bosques de coníferas de hasta 3.500 metros de altura. La mayoría no poseen diformismo sexual, pero los loros eclectus (Eclectus roratus) no cumplen esta condición (son los que ilustran la segunda de las curiosidades. Casi todas las psitácidas son herbívoras, pero tenemos un caso curioso de devoradores de ovejas (al que dedicaremos más abajo un párrafo para el solito).

Entre todos los “raritos”, destaca el kakapo (Strigops habroptilus), una de las psitácidas más curiosas: Muchas de sus diferencias se debe a ser un loro de Nueva Zelanda, en general bastante distintos al resto de especies que abarca el Orden de los Psittaciformes, pero aún así guarda muchas curiosidades: Es el loro más pesado, llegando a los 4 kg. Es un loro nocturno, curioso cuanto menos, y también es el único loro no volador, y el único con un sistema de cría lek, en el que los machos compiten por reproducirse con las hembras: Todo ello para tener una cría cada 10 años. El pobre kakapo evolucionó sin depredadores terrestres, por lo que nunca requirió de volar hasta que el ser humano introdujo varias especies invasoras en su hábitat: Su principal estrategia contra ellos es confiar en su camuflaje y quedarse quieto, lo cual funciona bien con las rapaces, no así con los mamíferos introducidos. Posee además un olor muy particular y llamativo, que se ha definido como dulzón, similar a un ambientador, a la miel, a flores o incluso “al interior de la caja de un violín”. Por todo ello se encuentra en una situación delicada, superando ligeramente el centenar de ejemplares…aunque por suerte, este año ha sido su temporada de cría más exitosa desde que se tienen registros.

6. Plumas “a prueba” de bacterias: Y es que la psittacofulvina es un pigmento resistente a bacterias únicamente producido por los loros, responsable de muchas de las coloraciones de los loros. En un estudio realizado en 2011 (que os cito abajo) se expusieron variedad de plumas a B. licheniformis, y se encontró que las plumas con este pigmento eran degradadas más lentamente que las plumas blancas, lo cual podría sugerir que los patrones coloridos de estos animales no solo sirven para comunicarse o camuflarse, y que habrían evolucionado también hacia la resistencia bacteriana.

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Camuflaje en psitácidas. Fotografía de Lorenzo Williams

7. Que viene el lobo: Si bien la mayoría de psitácidas se alimentan a base de frutos y semillas, existen algunas excepciones. Los loris, por ejemplo, se alimentan de néctar. Sin embargo, hay algunas especies que se han visto alimentándose de carne, y entre ellas, destacan los keas (Nestor notabilis), que han sido vistos…devorando ovejas vivas, llegando incluso a acabar con su vida debido a causas secundarias como infecciones. Cuando el ser humano comenzó a compartir zonas de pastoreo con el kea, empezó a comprobar la existencia de heridas en sus animales, hasta que James MacDonald avistó un kea atacando una oveja en 1868. También existen reportes anecdóticos de keas atacando conejos, perros y caballos. Algunos miembros de la comunidad científica eran escépticos hasta que comenzaron a aparecer las primeras grabaciones de este comportamiento. Esto les categorizó como alimañas y fueron cazados hasta 1986, cuando fueron protegidos.

Keas (Nestor notabilis) atacando ganado. Fotografía de Rod Morris

8. Ingenieros: Las psitácidas son unas de las pocas aves donde se ha visto el uso de herramientas, aunque es cierto que principalmente esto se ha visto en cautividad. Personalmente creo que son animales muy versátiles, con gran manejo de sus garras y pico, con lo cual no suelen requerir del uso de otra cosa que no sea su propio cuerpo para llevar a cabo las tareas cotidianas que acarrea ser un loro. Aún así se han encontrado casos muy chocantes, como el del loro vasa (Coracopsis vasa), una especie de Madagascar: El departamento de psicología de York descubrió en un grupo cautivo el uso de piedras para moler conchas, y obtener de ellas calcio; comportamiento que aumentaba previamente a la época de reproducción (probablemente como suplemento para la producción de huevos). De hecho, los machos realizan más este comportamiento…pero con él aumenta también la regurgitación de alimento (con extra de calcio) a las hembras. Además, estos animales intercambian entre ellos las piedras! También existen otros casos de uso de herramientas en estas aves, como el uso de objetos a modo de cuña para abrir nueces o el uso de plumas para rascarse en zonas de complicado acceso.

9. Incomprendidos: La inteligencia, y sobre todo, la belleza de estas aves, las ha hecho víctimas del mascotismo desde hace siglos. Esto tiene consecuencias para el estado de sus poblaciones salvajes, pero también para la salud individual de los individuos que mantenemos en cautividad: La longevidad y su sociable forma de vida hace que muchos animales adquiridos como mascotas sean abandonados por problemas de estrés, o simplemente porque el dueño no se esperaba que el animal fuera a vivir décadas. Las psitácidas pueden relacionarse de forma saludable y positiva con el ser humano, pero para ello se requiere de un enorme compromiso por parte de este. Requieren de chequeos veterinarios y de la elaboración de una dieta adecuada: Miles son los loros que son alimentados a base de pipas, en lugar este producto a una escasa presencia en la dieta, para ser sustituido por pienso especializado, que puede y debe acompañarse de piezas de fruta y mix de frutos secos pensado para estas especies. Los problemas de salud, tanto fisiológicos como psicológicos, se traducen en comportamientos como el picaje.

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Loro real amazonico (Amazona ochrocephala) del zoológico El Bosque – Fotografía propia

10. Amenazados: Y es que la segunda de las consecuencias de su belleza es el estado de sus poblaciones salvajes: La destrucción de su hábitat y el mascotismo. Así, un tercio de las especies de psitácidas (28%) se encuentran en estado crítico y se enfrentan a la extinción. Especies como el yaco de cola roja (Psitacus erithacus), emblemáticas como pocas, han sido prácticamente diezmadas en Ghana, con un 99% de su población extinta. Muchas especies habitan en islas remotas donde la introducción de especies invasoras puede significar su condena; otras, las más longevas, tardan mucho en recuperarse debido a lo que tardan en llegar a la madurez. La mayoría de loros anidan en cavidades de los árboles, siendo los primeros en sufrir la deforestación.

Quiero pues que os quedéis con que son animales especialmente inteligentes y afectivos, cuya belleza ha sido su principal amenaza: Si te apasionan este tipo de animales, no es necesario tener uno en tu casa, pero si así lo consideras, asegúrate de que no han sido raptados de su medio natural mediante un certificado CITES. Además, mentalízate de que son animales que te acompañarán durante una enorme cantidad de tu vida, y que tienen grandes necesidades, tanto de compañía (de su propia especie y de la nuestra) como nutricionales y ambientales, lo cual te costará mucho tiempo y dinero. Si no cumplimos todas sus necesidades, es seguro que tengan problemas que afectaran a su bienestar y al de la gente que les rodea, así que ya sabéis, se pueden tener loros…pero con una enorme responsabilidad!

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Guacamayos del zoológico el Bosque – Fotografía propia

Espero que os enamoréis un poco más de las psitácidas con este post. En este caso, especialmente para los dueños de loros, os recomiendo la web de Yolcati…hace poco hice un excelente curso con ellos y la verdad es la mejor asistencia en etología aplicada que podéis encontrar en este tipo de aves. Si por otro lado, optáis por ver psitácidas pero estáis lejos de su hábitat, os recomiendo el zoológico el Bosque, cuya gran mayoría de animales son rescatados y tienen una enorme colección de psitácidas muy bien cuidadas (algo extraño de ver a veces en un zoológico cuando se habla de estos animales), muchas de las fotos del post son de mis visitas allí. Por último os recomiendo la web de World Parrot Trust, la principal asociación conservacionista de estos animales, por si queréis saber más de las amenazas que enfrentan estos bellos animales. Como siempre, también os recomiendo seguir el blog en las redes sociales, concretamente el facebook y twitter de Nasua, y os animo a participar en los comentarios!

Bibliografía empleada:

  • “A novel form of spontaneous tool use displayed by several captive Greater vasa parrots (Coracopsis vasa)” Lambert, Seed y Slocombe. Biology Letters.
  • “Colourful parrot feathers resist bacterial degradation”. Edward H. Burtt Jr. et al. Biology Letters

  • “Un 28% de las especies de loros, en estado crítico de conservación”. Agencia SINC

Lo que no nos hace humanos: Luto

Entre las habilidades cognitivas complejas más llamativas para el ser humano en otras especies, destaca la consciencia de la muerte y el luto; principalmente documentado en grandes simios, mediante las reacciones de individuos ante la muerte de congéneres; sin embargo, día a día se encuentran casos similares en otros animales más alejados de nosotros en la escala evolutiva. Como recordaréis, en “Lo que no nos hace humanos” busco traer características tradicionalmente asociadas al hombre y al que se atribuye su exclusividad, en este caso, hablamos de luto como “respuesta comportamental a la muerte”, no de vestir de negro y realizar funerales, si bien hay animales que presentan comportamientos que podrían tratarse como ritos.

Recientemente uno de estos encuentras se ha dado en una pareja de langures dorados de nariz chata (Rhinopithecus roxellana), que fueron observados en la reserva natural nacional de Zhouzhi (China). Durante la jornada de campo, la hembra “DM” mostraba signos de debilidad, resultando finalmente fallecida. La secuencia de acontecimientos sucedió durante la observación, por parte de investigadores de la Universidad de Kyoto (Japón), de un grupo de 150 monos de esta especie en la reserva natural nacional de Zhouzhi (China). 

Ejemplar de R. roxellana. Fotografía de David Blank

Durante el estudio, los expertos percibieron que, en un subgrupo, una hembra apodada “DM”, reaparecía tras 3 días, presentando epistaxis (sangrado por la nariz) y signos de debilidad. Un macho del grupo conocido como “ZBD” se acercó donde esta yacía, tocando su mano dos veces de forma suave, mientras realizaba advertencias al resto de los miembros del grupo.

Posteriormente “DM” subía a un árbol, siendo seguida por “ZBD”. Tras unos minutos de acicalamiento. Tras esto, “DM” se precipita al vacío, recibiendo una contusión que la deja en estado crítico. Los miembros del grupo realizaron vocalizaciones de alarma y descendieron para rodear a “DM”, y durante 50 minutos rodearon el cadáver para inspecionar a la hembra, olerla, realizar grooming (acicalamiento con importancia social en primates), abrazarla y agarrárla del brazo con delicadeza.

Poco a poco, algunos miembros del grupo fueron alejándose del cuerpo de “DM”, mientras que otras hembras adultas y “ZBD” permanecían a su alrededor. Las hembras realizaron grooming entre ellas mientras que “ZBD” continuó realizando miradas, toques y gromming a “DM”, que finalmente falleció. “ZBD” permaneció con el cuerpo sin vida durante varios minutos, continuando con la misma actitud. Finalmente se aleja del cadáver de “DM”, realizando miradas de forma esporádica, para posteriormente sentarse a la orilla del río, observando tanto al grupo como a su compañera fallecida. Tras su marcha, los investigadores quemaron el cuerpo, sin embargo, el grupo retornó al lugar del fallecimiento, donde “ZBD” permaneció varios minutos.

No es el único caso; miembros de otros grupos taxonómicos han demostrado tener comportamientos que podrían significar algún tipo de duelo. El caso más conocido es el de los elefantes, los cuales inspeccionan durante largos periodos los cadáveres de otros miembros de la especie, hasta el punto de volver varias veces al esqueleto de un compañero fallecido. En ese sentido os recomiendo el documental “El alma del elefante” que trata de esta especie, enfocando la obra en dicho comportamiento de luto.

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Elefante asiático en Tailandia. Fotografía de Alexander Klink

 

Como se comentaba al principio, el luto y la reacción a la muerte de miembros del grupo ha sido bastante documentada en los grandes simios, especialmente en chimpancés, comenzando por el registro de las reacciones de Flint a la muerte de su madre Flo, hecho observado por Jane Goodall en 1972. Existen otras especies que muestran luto, entre ellas algunos cetáceos (y apostaría a que la inmensa mayoría de ellos simplemente es que no está documentado). Se han registrado muchos casos donde los delfines arrastran a sus crías muertas durante horas antes de dejar que se hundan en el océano. El mismo comportamiento se ha visto en orcas.

Como en muchas ocasiones en el campo de la etología, el excepticismo esgrime como arma el antropomorfismo. Pero lo cierto es que, a pesar de la dificultad de medir niveles hormonales ante situaciones improvistas como puede ser la muerte de un miembro del grupo, la bióloga Anne Engh comprobó la subida de glucocorticoides (hormonas relacionadas con el estrés) en los miembros de un grupo de papiones del delta del Okavango, tras la muerte de una de las hembras del grupo (Engh et al. 2006), vamos, que demostró de forma científica que la muerte de este ejemplar generó estrés en el grupo.

Reacción ante la muerte de un chimpancé en Camerún. Fotografía de Monica Szczupider

Aún así, aún se desconocen todos los múltiples factores que pueden influir en la respuesta a la muerte, como pueden ser la propia circunstancia de la muerte, factores culturales o la relación social entre los miembros del grupo. Así, por ejemplo, Ian Douglas-Hamilton registró un fenómeno de luto en elefantes en el que solo participaron hembras de diferentes familias, pero ningún macho.

Lo que está cada vez más claro es que la empatía hacia otros congéneres fallecidos con los que se guardaba un vínculo no es exclusiva del ser humano, y cada día, parece ampliarse más el abanico de especies que sufren respuestas similares a las nuestras ante procesos traumáticos como la muerte de otro animal. Queda en mano de los etólogos un estudio exhaustivo de estos eventos para continuar rompiendo las barreras entre los primates humanos y el resto de fauna del planeta.

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Fotografía de Bing Yang et al.

En el caso de esta entrada, es una actividad que realicé durante el curso de Especialización en Biología y Comportamiento de Primates organizado por la gente de IPRIM. Os recomiendo seguirles en las redes sociales, tanto a ellos como a fundación MONA, si estáis interesados en formación e información de ese orden de animales tan maravilloso al que pertenecemos que son los primates. Como en otras entradas del blog, os animo a seguirlo en las redes sociales del blog: Facebook y Twitter, que me permitirá tener mayor alcance con esta herramienta divulgativa. Como siempre, encantado si participáis en los comentarios. Nos leemos!

Artículo original: Bin Yang, James R.Anderson y Bao-Guo Li:”Tending a dying adult in a wild multi-level primate society”.Current Biology 23 de mayo de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2016.03.062

Lobo huargo: Una ficción muy real

Hoy toca cambio de tercio, avisados estáis: En los últimos años se han popularizado sagas literarias de fantasía con su adaptación a la pequeña y gran pantalla: Hablo de la obra de Tolkien, es decir, El Señor de los Anillos (adaptada por Peter Jackson) y la obra de George RR Martin, osea, Canción de Hielo y Fuego (Adaptada en la serie “Juego de Tronos” por David Benioff y D. B. Weiss). Como fan de la literatura fantástica, las sigo muy de cerca (de hecho, si os interesan, os recomiendo el podcast en el que participo, “Podcast de Hielo y Fuego”). En ambas existe un bestiario muy interesante y con puntos en común (si os interesa el tema, lo debatimos en un programa con los compañeros de Regreso a Hobbiton, junto a otras comparaciones de ambas sagas), y una de las criaturas que más importancia tiene, especialmente en la saga de Martin, es el lobo huargo.

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Ejemplar de lobo (Canis lupus) en UK wolf trust – Fotografía del usuario Blackice-wolf (DA)

Como veis, esta entrada se sale un poco de lo habitual en el blog, pero tenía ganas de tratar un tema atípico como este. ¿Existió el lobo huargo?. En la saga en la que se inspira Juego de Tronos, los lobos huargos son lobos enormes, que viven al norte de El Muro (aunque han perdido gran parte de su territorio en circunstancias muy similares a las de su pariente “real”), y además son el emblema de la casa Stark; mientras, en la saga de Tolkien, aunque también son lobos grandes, se les da una connotación malvada, que trasciende lo animal, dándoles incluso la capacidad de debatir los planes que tienen preparados para los enanos durante “El Hobbit”, y son utilizados a modo de montura por orcos y uruks.

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Azog y la matriarca – Obra de Nick Keller (WETA)

Pues eso…¿existió un gran lobo en nuestro planeta Tierra? Lo cierto es que sí; el lobo gigante (Canis dirus) pobló en América durante el Pleistoceno. De hecho, en inglés lobo huargo se dice “direwolf”, que no es otra cosa que el nombre común de C. dirus, “lobo temible”, es decir “Dire wolf”. No es extraño en el mundo de “Canción de Hielo y Fuego”, donde George RR Martin se ha inspirado claramente en la fauna del Pleistoceno, con los mamuts que acompañan a los salvajes o los uros que hizo asar Robert Baratheon durante el torneo de la Mano del Rey. En el caso de Tolkien, es muy probable que su influencia directa, al igual que con muchos otros aspectos de la saga, provenga de inspiración nórdica, en cuyo idioma “huargo” es lobo, animales que aparecen en forma de varias bestias legendarias.

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Comparación entre C. lupus y C. dirus -Ilustración del usuario Goterinamon (DA)

 

Aunque a pesar del nombre no llega a las medidas de Fantasma o Peludo, el lobo gigante o temible llegaba a los 100-80 kg. Desde luego, difícilmente serían utilizados de montura, y posiblemente no podrían igualar el tamaño de un pony, pues son poco más grandes que los lobos de mayores dimensiones que tenemos en la actualidad. Pocas diferencias tendrían con los actuales lobos, una de las más interesantes sería una muela carnicera mayor proporcionalmente a la de los lobos actuales. La muela carnicera es el primer molar de la mandíbula inferior de muchos carnívoros, vital para su alimentación. La diferencia entre sexos de esta muela y otros parámetros es mínima, indicando, al igual que los lobos actuales, que era una especie monógama.

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Atila, ejemplar de lobo ibérico (Canis lupus signatus) – Fotografía propia

Como no pudimos observar a estos animales en todo su esplendor, su componente comportamental es muy difícil de estudiar. Por suerte, existe un yacimiento gigantesco en los Ángeles de esta especie, que ronda los 3500 ejemplares. Dado que superan en número a cualquier otra especie de vertebrado del yacimiento se asume que también eran cazadores de manada, junto a la aparición de animales con antiguas heridas sanadas, lo cual es complicado de ver en animales solitarios cuya manutención depende únicamente de ellos mismos y su estado de salud.

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Competitividad entre dientes de sable y lobo terrible – Ilustración de Mark Hallet

En las sagas de fantasía, el huargo también se representa como un animal de manada, especialmente en la saga de Tolkien, pues en Poniente solo conocemos a unos pocos lobos huargo que acabaron conviviendo con los miembros más jóvenes de la casa Stark sin posibilidad de demostrarnos su poderío en manada: Únicamente Nymeria, el lobo de Arya, que en los libros se nos deja a entender que se encuentra liderando una manada de lobos. Si bien la domesticación del lobo fue la responsable de la aparición del perro, la cría a mano de ejemplares de la especie nos da animales similares al perro en comportamiento, salvando las distancias.

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Fantasma, el lobo huargo de Jon Snow – HBO

Dada la muy posible existencia de manadas, junto al aumento de tamaño y de la muela carnicera, además de diversos yacimientos, parece razonable que el lobo terrible estaba preparado para enfrentarse a presas de gran tamaño, posiblemente en manadas grandes como las que podemos ver en Estados Unidos actualmente, donde tenemos manadas mucho mayores que las de nuestro país enfrentándose a animales tan poderosos como el bisonte (si quieres saber más sobre estas grandes manadas de lobos, te mando a este post que escribí hace tiempo).

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“The direwolf” – Ilustración del usuario WhelanC (DA)

La especie se extinguió hace aproximadamente 10.000 años; posiblemente ligada al destino de los megaherbívoros, que perecieron probablemente por la caza humana, aunque también se barajan enfermedades o el cambio climático; sin embargo, parece que aún gozan de salud y buenos censos en la Tierra Media, no así en el norte de Poniente, donde lleva sin verse un lobo huargo al sur del Muro más de 200 años ¿Seremos algún día testigos de la caza de un mamut por parte de una manada de lobos huargos en los alrededores del Puño de los Primeros Hombres? Sería algo digno de ver.

Bibliografía empleada

  • Anyonge, W., Baker, A. 2006. Craniofacial morphology and feeding behavior in Canis dirus, the extinct Pleistocene dire wolf. Journal of Zoology
  • Prevosti, Francisco J. 2006. Grandes cánidos (Carnivora, Canidae) del Cuaternario de la República Argentina: sistemática, filogenia, bioestratigrafía y paleoecología (tesis doctoral). Asociación Paleontológica Argentina
  • Web de la Wiki de Hielo y Fuego
  • Web del Museo de Illinois

Los encuentros mortales con el oso hormiguero

Las historias de devoradores de hombres han sido protagonistas en más de una ocasión de la narrativa de los diversos pueblos que conviven con animales salvajes en la cúspide alimentaria. En nuestra mente aparece, al hablar de este tipo de fauna, animales como el tigre de bengala, la mamba negra o el tiburón blanco; sin embargo, dentro de estos animales a veces encontramos personajes peculiares: Por ejemplo, un animal sin dientes, además de bastante sordo y miope (guiándose principalmente por su agudo olfato) que ha causado varios encuentros con resultado fatal:

Y es que recientemente se han registrado ataques mortales del oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla), aunque obviamente hablamos de ataques aislados. Este animal se pone en pie de forma amenazante cuando se siente en peligro, una posición conocida como “el abrazo del oso hormiguero” que utiliza para defenderse de depredadores como el jaguar, si bien se han registrado varios casos contra el hombre.

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Oso hormiguero gigante. Fotografía de Eric Kilby

Se han analizado algunos encuentros fatales entre estos animales y el ser humano: En el verano de 2012 una familia se encontró con un ejemplar en el Amazonas. El encuentro termino con el padre atrapado por el abrazo del oso hormiguero, que decidió ir a por el animal a cuchillo, y posteriormente con el fallecimiento de uno de sus acompañantes, su hijo: La autopsia reveló severas lesiones, con múltiples heridas punzantes de 4 cm y abrasiones, además de una arteria femoral con graves daños. En 2010, un cazador brasileño de 75 años también fue atacado; en este caso, también se produjo una hemorragia por rotura de la femoral, que acabo con la vida del anciano. Un caso muy similar a los anteriores ocurrió en Argentina en el 2014, resultando de nuevo en la muerte de un cazador por las hemorragias.

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Oso hormiguero gigante. Fotografía de David Sifry

Estos encuentros no deben servir para ver al oso hormiguero como una amenaza: Más bien para recordar que la fauna silvestre no es un perro o un caballo, y que debemos siempre actuar con precaución y respeto. De hecho, uno de los últimos ataques se ha producido con una hembra en cautividad, que unos vecinos de una colonia mexicana tenían como mascota y paseaban como si fuera un perro. El animal atravesó la mano de un hombre de 39 años, lo cual probablemente le cueste la movilidad de sus dedos. Lo último que se sabe de este caso es que la PROFEPA (Procuraduria Federal de Proteccion al Ambienteel SEPRONA mexicano) recupere al animal. También se han producido otros casos en cautividad, en este caso contra una cuidadora en un zoo de Buenos Aires, resultando en la pérdida de una pierna y finalmente en el fallecimiento de la cuidadora.

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Oso hormiguero gigante. Fotografía de Shabai Liu

Sin embargo, si el animal no se siente amenazado no ataca, así que durante mucho tiempo ha supuesto parte de la dieta indígena, fomentando su estado de especie “vulnerable” según la lista roja, además de usarse en la medicina alternativa (sus huesos se usan contra el reuma, el humo al quemar su pelo contra la bronquitis, la ceniza resultante para curar hemorragias y como anticonceptivo, y su grasa como pomada contra las estrías). Otras amenazas son la destrucción del hábitat, su uso como mascota o los supuestos ataques a los perros que han hecho que se mate por venganza a esta especie. De nuevo, otra especie amenazada principalmente por nuestras actividades, tanto directamente como de forma indirecta. Esperemos que no se tomen represalias. Como en otras ocasiones, os animo a compartir el post y a seguir el blog en el facebook y twitter de Nasua, y os animo a participar en los comentarios!

 

 

 

 

 

El verdugo de los cielos australianos

El verdugo flautista o urraca canora (Gymnorhina tibicen) es una de las aves cantoras más conocidas de Australia, aunque aquí nos suene al protagonista de alguna fábula extraña. Parece un ave bastante normal, que nos recuerda a nuestros córvidos, de color blanco y negro, con unos ojos de un marrón muy vivo. Pero su comportamiento esconde un oscuro secreto que la convierte en el castigo de miles de australianos durante cada verano, y que le ha valido el apodo extraoficial de “la orca de los cielos”:

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Ilustración de Ego Guiotto

 

Esta paseriforme, prima de los córvidos, se ha ganado su nombre oficial a pulso. Es flautista debido a su amplio repertorio de vocalizaciones; de hecho, puede imitar a más de 35 especies de aves, además de perros, caballos y humanos. Son además aves bastante inteligentes. Sin querer entrar a profundizar en temas de cultura y luto, me ha chocado toparme con un vídeo de una especie de “ritual funerario”. Pero lo interesante es el origen de su apodo de verdugo. Dado que es un ave bastante común, se ha adaptado muy bien a la presencia humana, siendo habitante habitual de parques y jardines como pudiera ser aquí la urraca.

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Ejemplar joven de verdugo flautista. Fotografía de David Midgley (Freeimages)
 Pero en verano (Agosto-Octubre), en plena etapa de reproducción, coincidiendo con el periodo desde que los polluelos nacen hasta que abandonan el nido, algunos machos de esta especie se vuelven especialmente territoriales y agresivos, atacando a cualquier ser que se acerque a sus nidos. Este comportamiento es bastante típico de los córvidos (que recordemos, no es un córvido pero recuerda a uno), siendo capaces de atacar a aves mucho mayores como águilas o halcones hasta expulsarlas de su territorio. Sin embargo, el verdugo flautista ha llevado esto al siguiente nivel, y su principal víctima son los humanos, especialmente aquellos que van en bici, dada su mayor velocidad y “envergadura”.
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Ciclista siendo atacado por un verdugo flautista

Todo aquel que pasa a 50 metros del nido o menos pueden recibir un ataque, que en el caso de los ciclistas llega a 100 metros. Tan frecuentes son estos ataques que el 90% de los australianos dice que ha sido atacado por un verdugo (Y el 92% de la gente cree que este tipo de estadísticas se inventa, pero bueno). La mayoría de los atacados son ciclistas, aunque 1/4 de los ataques se producen durante simples paseos a pie. Según la web “MagpieAlert”, el año pasado, el 15% de los ataques resultaron el algún tipo de lesión.

Al principio, este animal utilizará llamadas de alarma e intentará asustar al intruso con vaivenes aéreos a su alrededor. Si no consigue su objetivo (Hay que decir que es un animal con poca paciencia), el ataque pasará a una fase más agresiva, que consiste en lanzarse en picado contra su enemigo, emitiendo estridentes sonidos, e incluso atacando directamente al rostro o al pecho. Dado que no tiene el pico más limpio del mundo, estos ataques pueden causar conjuntivitis o desprendimiento de retina.

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Cartel del ayuntamiento de Brisbane sobre el verdugo flautista

Los ataques del verdugo también se producen contra otras aves, y es por ello que se le considera una dañina especie invasora en Nueva Zelanda, donde fue introducido alrededor de 1860 para combatir plagas. Ha desplazado a varias especies de avifauna de zonas importantes para su supervivencia, poniendo en jaque a especies como la paloma maorí. Además, poseen preferencia por los pastizales, siendo los protagonistas de bastantes choques con avionetas.

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Verdugo Flautista adulto. Fotografía de Justin Otto (Flickr)

Sin embargo, los verdugos flautistas son un ave protegida en Australia, ergo los australianos, especialmente los aficionados a utilizar la bicicleta como medio de transporte, han tenido que aprender a convivir con estos particulares vecinos. Medidas “efectivas” parecen los sombreros de ala ancha, o imitar un rostro en la parte trasera de la cara mediante gafas de sol u ojos pintados. Los que más complicado lo tienen son los ciclistas: Algunos llevan una bandera en la parte trasera de la bicicleta, otros llevan cables u otras “extensiones” en el casco…existen muchas técnicas, pero ninguna parece infalible. De hecho, a pesar de su estado de protección, las autoridades locales podrán disparar al animal si agrede a la gente, o capturarlo y alejarlo del nido (Más de 30 km, para que no vuelva a la zona). Lejos de quedar en anécdota, existen webs y asociaciones que recaban ataques e incluso elaboran mapas para saber donde nidifican estas aves y evitar esas zonas.

En fin, espero que os resultase interesante descubrir como conviven los australianos con un ave tan “pesada”. ¿Qué pasaría en España si tuviéramos aves tan agresivas? ¿Se desarrollaría de forma tan pacífica e imaginativa esta convivencia? Vaya, tal vez desconozco alguna especie endémica que tenga este tipo de comportamientos, pero al menos por el norte, lo más que nos puede pasar es ver alguna urraca atacando un ratonero. Como en otras ocasiones, os animo acompartir el post y a seguir el blog en el facebook y twitter de Nasua, y os animo a participar en los comentarios.

Bibliografía empleada:

  • Página del verdugo flautista en wikipedia.org
  • Web de la iniciativa “Magpie Alert”
  • Web de Wildlife Australia