¿Son los ratones la gran fobia de los elefantes?

Los elefantes aparecen retratados en múltiples películas y series como gigantescas criaturas torpes, que en contraste con su tamaño están asustados de pequeños roedores. Sin duda queda efectista y gracioso en la gran pantalla, pero parece que hay poco de verdad en este supuesto miedo a los ratones.

Lo cierto es que ya en la antigua Grecia existen fábulas de ratones que entran por la trompa del elefante y le vuelven loco. Incluso el médico irlandés Allen Moulin buscó justificación anatómica a tal teoría, causa de la famosa fobia de los paquidermos; en Dumbo y otras películas animadas también explotan esta irónica relación. Sin embargo, un elefante poco tiene que temer a un roedor, como os podéis imaginar, salvo su aparición (o la de cualquier otro animal rápido y de movimientos bruscos) correteando entre sus enormes piernas, y de hecho este mito ha sido descartado por varios expertos en estos gigantes africanos. Aunque no lo he puesto en el título, claramente esto es un #CazadoresDeMitos.

Elefante africano – Fotografía de Sebastiao Salgado

Lo cierto es que la realidad supera a la ficción, y existen unos animales muy pequeños que sí despiertan temor en los elefantes: Las abejas. Y es que las abejas africanas son más agresivas que las europeas y de picaduras más dolorosas, algo que puede llegar a ser muy dañino para los elefantes, especialmente cuando las picaduras caen sobre su sensible trompa o sus finas orejas, zonas muy sensibles en contrastes con el resto de su gruesa piel.

La alarma que suscita la cercanía de estos insectos hace que los elefantes, al menos en el este de África, tengan un sonido específico para informar al resto de compañeros de la presencia del enjambre. El lenguaje de los elefantes es muy rico, sin embargo, es una de las llamadas más específicas que se han encontrado, un hallazgo muy importante pues es uno de los primeros sonidos en adquirir una traducción clara “elefante-lenguaje humano”.

Las primeras observaciones etológicas que evidenciaron esto fueron las de la ONG “Save the Elephants”, que mostraron en 2002 como los elefantes esquivaban las acacias con abejas. Comportamientos similares se han visto relacionados con especies de hormigas africanas, sin embargo, ello no ha tenido las increíbles aplicaciones que luego veremos. Esta fobia a las abejas fue confirmada por una zoóloga, Lucy King, que grabó el sonido de estos enjambres y lo reprodujo cerca de varios grupos de elefantes, obteniendo la siguiente respuesta:

Pero…¿Tiene esto alguna aplicación? ¿Tendrá que corregir Tim Burton la fobia de Dumbo en el futuro remake de la película? Lo cierto es que esta fobia podría ayudar a conservar a los paquidermos africanos.

Para comenzar, debemos decir que los elefantes, ahí donde los veis, son uno de los animales “más destructivos” con los cultivos humanos. La expansión poblacional ha hecho que elefantes y humanos deban convivir, o más concretamente, agricultores y elefantes. Las plantaciones, único recurso de muchas poblaciones rurales, son un manjar para estos animales.

Relaciones similares ocurren en nuestro país, siendo bastante normal ver hozaduras de jabalí en huertos saqueados. Mismamente, nuestra relación con el lobo ibérico también es muy similar. ¿Cuál es la opción? ¿Controles letales? Poco recomendables éticamente (e incluso científicamente), más en una especie tan en peligro de extinción. ¿Qué la gente se las apañe? Esa es la idea que tienen algunos con el lobo en España, y es la que está llevando indirectamente a que se muestren decapitados en carreteras asturianas. Las poblaciones rurales, en directo contacto con la fauna silvestre, deben ser los conservadores últimos de estos animales, y por ello, se debe apoyar esta convivencia.

Elefantes africanos – Fotografía de autor desconocido

 

Las medidas de protección apoyadas por gobiernos y ONGs son sin duda la medida más razonable, que puede satisfacer tanto a agricultores como conservacionistas. Con herbívoros pequeños es más fácil, incluso con depredadores del ganado…pero…¿Cómo detener al mamífero terrestre más grande sobre la faz de la Tierra?

¿Veis por donde voy? Fue la propia Lucy King y esta ONG quien comenzó en 2007 un proyecto en Kenia, creando “Cercados de colmenas”, con una colmena cada 10 metros: Si un elefante intentaba llegar a los cultivos, tocaba la barrera y las abejas eran liberadas. Durante los años siguientes, se demostró que este método podía reducir los saqueos, especialmente si es combinado con otros métodos como el uso de perros guardianes.

Barrera-colmena – Fotografía perteneciente a http://elephantsandbees.com

El proyecto ha continuado expandiéndose, apostando no solo por utilizar las abejas como método de protección, sino como fuente de recursos: La calidad de la miel ha ido también mejorando junto a la eficacia de las barreras.

La propia ONG recoge la miel y la prepara para ser vendida como un producto sostenible y de comercio justo. La idea es que la miel producto de estas barreras pueda ser vendida por servicios turísticos de varios países africanos, como los hoteles y organizadores de safaris.

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Tarros de “Elephant friendly honey” – Fotografía perteneciente a http://elephantsandbees.com

La idea se ha expandido por África en 9 países: A la pionera Kenia se unieron Botswana, Mozambique, Sudáfrica, Tanzania, Uganda, Chad, Gabón y Malawi. El proyecto ha comenzado a tomar forma en Asia, donde agricultores de Sri Lanka, India y Tailandia ya cuentan con barreras similares. Su implementación en Asia requirió de nuevos estudios, pues por ejemplo Sri Lanka posee tres especies de abeja con diferentes características comportamentales. En India y Malasia se ha comenzado a usar dando eficacias superiores al 70%.

La idea demuestra así ser aplicable a diferentes especies de elefante, abeja e incluso distintos hábitats, pues no olvidemos que en África podemos encontrar elefantes en extensas sabanas y frondosos bosques, y los agricultores ligados a todas estas variables se pueden beneficiar del proyecto, incluso aunque no esté implementado por la ONG en su país gracias a los manuales gratuitos para realizar estas barreras. Os dejo el vídeo oficial del proyecto, en el cual Disney Conservation Fund y la Universidad de Oxford también participan, además de la web, donde podéis colaborar:

 

Bibliografía empleada:

  • Elephants Have an Alarm Call for Bees – Science
  • Bee Buzz Scares off African Elephants – NatGeo
  • Web del proyecto “Abejas y Elefantes
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¿Qué mascotas puedo tener en España? Tal vez demasiadas

La tenencia de mascotas exóticas no es algo nuevo: Los egipcios y romanos ya tenían peces ornamentales o utilizaban guepardos para cazar. Sin embargo, la magnitud que ha alcanzado actualmente el mascotismo de fauna silvestre, en una época de supuesto cenit moral, es preocupante y peligrosa, tanto para el bienestar de animales individuales como para el equilibrio ecológico que guardan las poblaciones a las que estos pertenecen. Conviene preguntarse que animales no podemos tener de mascotas, y conviene plantearse si la pregunta adecuada para protegerlos no debería ser “¿Qué animales puedo tener de mascota?”

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La demanda de yaco de cola roja para ejercer de mascota es una de sus mayores amenazas (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

No estoy en contra de la tenencia de fauna exótica por particulares; conozco a amantes de los animales (De los de verdad, que conocen la problemática de las especies invasoras o saben identificar toda fauna que se les cruza por delante) que tienen ajolotes, serpientes o hurones. Son conscientes de que las necesidades que estas especies piden son mayores y actúan en consecuencia; sin embargo, basta darse una vuelta por las mismas páginas web que usamos para comprar artículos de segunda mano para encontrar titís, linces y otros animales.

Como ya hemos hablado en el blog, existen muchos tipos de cautividad, y una de las más peligrosas es la de particulares. Hay, como ya comenté, gente muy responsable, y personalmente conozco gente que cuida de animales exóticos o los cría que me caen genial y son muy responsables. Pero también hay compras compulsivas sin conocimiento de especies que no debieran ser la mascota de nadie: Animales peligrosos, que cuando crecen pueden verse obligados a establecer una relación dañina con nosotros. Os aseguro que un adorable tití da unas buenas dentelladas, y la cosa se complica si viene cargado de VIH

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Tití común, una especie muy traficada en nuestro país (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Debido a esto, muchas de ellas son abandonadas, desembocando en la aparición de especies invasoras que acaban con la fauna autóctona (Si quieres conocer algunas de las especies más problemáticas en nuestro país, te enlazo esta entrada del blog) o que acaban con la muerte del animal “liberado”.

Pero no solo supone un peligro para el medio ambiente: Por desgracia, tener un perro o un macaco no es lo mismo. Los animales exóticos tienen requerimientos que son muy difíciles de satisfacer, y en muchos casos aquellos que optan por las mascotas exóticas, permitidas o no, acaban maltratando al animal sin saberlo: Mala alimentación, recintos pobres o falta de ejemplares de la misma especie pueden llevar al animal a comportamientos estereotipados, enfermedades graves o agresividad dirigida hacia los dueños.

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La serpiente del maíz, uno de los herpetos más criados en nuestro país (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Por supuesto, los animales exóticos también son fuente de enfermedades, y sobre todo me refiero a los que provienen de tráfico ilegal, con CITES falseados y capturados del medio natural, sin pasar ni un solo chequeo veterinario. Esta situación hace que un simple arañado pueda desembocar en enfermedades graves que se transmiten al hombre.

Un ejemplo sería el herpesvirus B, altamente letal en el hombre pero que los macacos tienen de forma latente (recordemos que España es la gran vía de entrada al tráfico de macaco de Gibraltar por Europa), o la salmonelosis presente en la piel de muchos reptiles.

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Rafi, macaco que apareció en un parque (Rainfer) – Fotografía propia

Pero, ¿Por qué estamos hablando de esto? ¿Acaso CITES no nos protege de esto? Si bien CITES posee cierta utilidad, a día de hoy se pueden tener cientos de especies distintas en tu casa con el documento adecuado, a cual más extravagante, e incluso algunas arrancadas de su medio natural, pues dado el dinero que mueve el tráfico de fauna silvestre, no hay problema en invertir una parte en la falsificación de documentos CITES y otros permisos. Además, CITES no prohíbe la tenencia de muchas especies ya que eso recae en la legislación de cada país.

Actualmente, en la mayoría de Europa se trabaja con listas negativas: Se prohíbe tener ciertas especies animales, ya sea por temas de conservación, salud pública o riesgo medioambiental; un poco lo que ya hemos hablado. El panorama de mascotas exóticas es el siguiente: Una nueva especie se pone de moda, ya sea porque a Paris Hilton le ha dado por tener un kinkajou o a Justin Bieber un mono capuchino (en esta especie de primate sudamericano ha influido mucho su aparición en películas como Piratas del Caribe).

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Brutus, mono capuchino intervenido por el SEPRONA (Rainfer) – Fotografía propia

Esto hace que las ventas se disparen, ergo el tráfico ilegal nutre en mayor o menor medida esta demanda (sí, hay criaderos legales…pero los clicks en internet van muy rápido y os aseguro que es mucho más rápido que en Barajas aparezcan en una maleta la especie de turno y se venda quedando por internet en alguna gasolinera, a que se monte un negocio de cría).

Cuando la gente comienza a darse cuenta de que estas especies no son fáciles de mantener en cautividad, ya sea porque se hacen grandes, muerden o hacen ruido, son “liberadas” al medio natural: Pasó con las tortugas de Florida, pasó con los mapaches (sí, tenemos colonias en Madrid, por ejemplo), con los coatíes y pasará en un futuro con más especies. Posteriormente, dado que es una especie invasora, toca sacrificar a estos animales.

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Los mapaches han formado varias colonias en nuestro país tras ser abandonados (zoo el Bosque) – Fotografía propia

En otras ocasiones, dada la ilegalidad y peligrosidad de estas “mascotas” muchos animales acaban en sótanos…por suerte, muchos de ellos tienen un mejor futuro, y cuando son incautados acaban en centros de rescate o acogida. Por desgracia, la mayoría de estos centros son de financiación privada: El Ministerio de Economía es dueño de los animales incautados pero son estos centros los que costean su mantenimiento de por vida (Recordemos que muchos primates no humanos, psitácidas o quelonios pueden rebasar los 50-70 años).

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Los guacamayos pueden llegar a edades similares a las humanas (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Actualmente, son muchas las asociaciones y centros de rescate que piden el uso de listas positivas (entre los que destaca AAP, con su asesoramiento en varios países de la UE para instaurar este tipo de control en toda Europa), que ya se desarrollan en varios países. Tal vez el ejemplo más claro sea Bélgica,ya que su lista positiva, a diferencia de otras, no tiene “peros”: Apenas 40 especies de mamíferos pueden ser tenidas en cautividad por particulares, convirtiéndose en el único país europeo con una lista positiva real.

Mientras, la legislación de otros países como el nuestro está basada en la prohibición de ciertas especies. El problema es que las especies no mencionadas está permitido tenerlas; así que como comentábamos antes, tras comprobar que una especie ausente en la lista se puede convertir en invasora o en peligrosa (es decir, tarde), es prohibida, y otra nueva especie se pone de moda.

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Los perritos de las praderas han ganado popularidad a pesar de su necesidad de realizar galerías (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Este tipo de legislación se vuelve obsoleta pronto y permite que el mercado ilegal encuentre nuevas especies que traer a nuestro país. En España, la mayoría de restricciones son por ser una especie invasora o por presentar peligros para el hombre (por ejemplo, los primates por temas sanitarios); sin embargo, por motivos de bienestar animal apenas existen restricciones, como si cualquier especie salvaje pudiera vivir en el jardín de casa.

La venta de exóticos está aún menos regulada, tanto en tiendas como por internet, no existiendo la obligación de informar de requerimientos específicos de especie o siquiera formación a los vendedores de estos animales, en prácticamente ninguna comunidad.

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El coatí es otra de las especies que se ha convertido en invasora tras popularizarse como mascota (Zoo de Oviedo) – Fotografía propia

Todo ello permite que en muchos países de Europa como el nuestro exista una enorme demanda de animales exóticos, cada vez de especies distintas: Un mercado poco regulado, volátil y cambiante, ideal para que continúen apareciendo maletas en Barajas con animales arrancados de su medio natural. También fomenta la cría de nuevas especies con ánimo de lucro. Personalmente, creo que debemos caminar a una legislación que regule la cautividad animal, la cual solo permita tener a particulares ciertas especies cuya cría este ya asentada en Europa y sean fáciles de mantener en entornos controlados; por lo demás, la mayoría de especies silvestres en cautividad solo deberían encontrarse así por motivos conservacionistas y educativos, y con unos estándares de bienestar animal muy superiores a los exigidos actualmente.

De momento, solo nos queda apoyar a las ONG que impulsan este tipo de iniciativas y a los centros que acogen a los animales víctimas de la pobre legislación que tenemos en estos temas. Especial mención a AAP, por todo su trabajo a nivel europeo. Las fotografías de la entrada han sido realizadas por mí durante mis estancias como voluntario en diversos centros, concretamente en el zoológico el Bosque (que actúa como centro de rescate de fauna exótica y salvaje en Asturias) y Rainfer (El Centro de Rescate de Primates más antiguo de España), pero existen muchos otros centros que realizan una labor vital como fundación MONA o el CRARC, y zoológicos y centros de acogida que colaboran con estos centros como Marcelle o Karpin.

Espero que os gustase la entrada; como en otras ocasiones, os invito a difundirla a través de las redes sociales (facebookinstagram y twitterpara dar a conocer la problemática que tiene la tenencia de fauna exótica y apoyar el mascotismo responsable. La educación ambiental que realizo desde este proyecto se nutre del boca a boca, así que ayudadme un poco 😉

 

  • Analysis of national legislation related to the keeping and sale of exotic pets in Europe – Eurogroup for Animals
  • Think positive: Why Europe needs positive lists to regulate the sale and keeping of exotic animals as pets – AAP & Eurogroup for Animals

7 razones para reducir tu consumo de Aceite de Palma

Cuando lees sobre el aceite de palma parece que existen varias corrientes: Unos atacan su perjuicio al medio ambiente, otros hablan de como las plantaciones vulneran los derechos de los trabajadores; mientras también se ha hablan de los daños que puede causar en la salud. Todos parecen confluir en una cosa: Basar nuestra dieta en este aceite vegetal es dañino en muchos ámbitos, y aún así parece que en España aún no nos hemos enterado, pues mientras en otros países de Europa los sellos relacionados con este producto están a la orden del día por pura ley de la oferta y la demanda, en nuestro país parece que este problema sigue requiriendo de divulgación, pues el consumidor medio aún no penaliza la presencia de este producto en los alimentos que consume.

Aún así, es un producto que está en boca de todos, y recientemente ha sido noticia el hecho de que varios supermercados españoles lo están retirando. Es por ello que quería reunir todas estas vertientes que justifican el no usar aceite de palma en un solo artículo y explorar todas las razones por las que debemos reducir nuestro consumo de aceite de palma (y es que creo que esa es una de las claves, es

  • Porque está destruyendo las principales selvas del planeta (y acelerando el cambio climático): Para plantar palma aceitera es necesario terreno, y que mejor que una gigantesca selva para empezar: Solamente en Indonesia se han destruido en la última mitad de siglo la superficie equivalente a España y Reino Unido juntos. En los últimos años, se estima que más de la mitad de la producción de aceite de palma en Malasia e Indonesia (los 2 principales productores) se hizo a costa de bosques tropicales, y es que cada hora desaparece el equivalente a 88 campos de fútbol. La deforestación será la desencadenante de muchas problemáticas secundarias de las que hablaremos, entre las que destaca el aumento del cambio climático: Para plantar palma muchas veces se queman selvas enteras. De hecho, Sumatra supera a países como Holanda en emisiones anuales principalmente por este método para degradar los bosques. Los satélites de la NASA evidenciaron en 2015 unos 117.000 incendios, siendo quemadas unas 1,7 millones de hectáreas.
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Fotografía de AP Images
  • Porque podría aumentar la mortalidad del cáncer: O mejor dicho, con la aparición de metástasis, que no deja de ser la causa primordial de muerte en procesos cancerígenos. Para simplificarlo, la metástasis es la extensión por diversos órganos de un tumor maligno originado en otro punto del organismo. Esta “extensión” tumoral parece depender de las grasas, especialmente de las originadas en el aceite de palma. De hecho, si comparásemos dos gráficas, una con el aumento de la mortalidad por cáncer en países desarrollados y otra del aumento del consumo de este aceite, veríamos que guardan cierta similitud. Aún así, hay que destacar que los estudios realizados han sido en pruebas de laboratorio sin modelos animales, y que únicamente relacionan genes ligados a la metástasis con el ácido palmítico, por ello recalco lo de “PODRÍA aumentar”.
India and China must be part of the green palm oil process
Fotografía de foodnavigator
  • Porque se está extendiendo fuera de Asia: Siempre se ha puesto el foco en las selvas de Malasia e Indonesia, y lo cierto es que siguen siendo los principales productores, pero en los últimos años están entrando otros jugadores a la partida, y trístemente, todo ello continúa ligado a deforestación, pérdida de biodiversidad y explotación laboral: El este y el centro de África o América Latina son ejemplos de ello, y es que la palma aceitera ha llegado a otros países con puntos calientes de biodiversidad, como Camerún, Ecuador, Congo, Guatemala y Colombia. La amenaza pasa así a otras especies no muy lejanas al orangután como pueden ser los gorilas, o también otras especies amenazadas como el jaguar. Aunque no lo he visto, el documental “Appetite for Destruction: The Palm Oil Diaries,” pone el foco en la expansión de la palma en estos países, así que puede ser recomendable echarle un ojo.
    Fotografía de MONGABAY
  • Porque está acelerando la pérdida de biodiversidad: Parece que los animales están aún más amenazados que las selvas de el sudeste asiático. Un informe de WWF hace unos años demostró que mientras que la provincia de Riau perdió en 25 años el 65% de sus bosques, la población de tigres decrecio un 70% y la de elefantes un 84%. Este descenso tan acusado se debe a que la fragmentación del hábitat facilita la actuación de otras amenazas, principalmente las ligadas directamente al hombre como el conflicto con la agricultura/ganadería o el furtivismo. Entre las especies afectadas, sin duda destaca el orangután, el cual ha visto reducido su hábitat a la mitad en las últimas dos décadas, y según WWF ha perdido más de la mitad del censo en 60 años. El resultado es la aparición de cientos de crías huérfanas, además de la aparición de animales descuartizados. Os dejo un vídeo muy interesante sobre el tema.

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    Fotografía propia
  • Porque aún está muy lejos de la sostenibilidad: En este punto cabría decir que se han hecho esfuerzos para hacer la producción de palma sostenible, a través de mesas redondas y asociaciones. Desde luego, no estamos igual que hace una década, pero a día de hoy las promesas de la Mesa Redonda del Aceite de Palma Sostenible (RSPO) siguen muy lejos de satisfacer las necesidades medioambientales. Por ejemplo, dentro de sus criterios aún se permite deforestar “bosque secundario” o que se plante en antiguos suelos de turba; de hecho, muchas de las plantaciones bajo el sello RSPO fueron protagonistas de las quemas masivas de 2015. Las propias auditorias de la RSPO fueron analizadas y criticadas por la EIA en un informe bajo el título “¿Quién vigila a los vigilantes?“, mientras que Greenpeace realizó hace 4 años lo propio con el informe “Certificando destrucción”. La conclusión es que eso de que “no es que debamos dejar la palma, debemos apoyar la palma sostenible” no parece aún viable. Son de hecho varias las ONG que se han dado de baja de la RSPO tildándola de mero maquillaje, como por ejemplo PanEco.

    Fotografía de Paulina L. Ela
  • Porque esta ligado a derechos laborales escasos: Existen plantaciones donde hay trabajo infantil (niños de 8 años), y de nuevo hablamos de empresas importantes como Nestlé o Kellogg´s, y también se han encontrado condiciones laborales cercanas a la esclavitud en miembros de RSPO como Felda, llegando a sueldos de 2,5 dólares diarios. También ha hecho a muchos agricultores perder su tierra, de nuevo en países lejos de Malasia, como Colombia, amenazando la soberanía alimentaria de las regiones rurales. Además, se trabaja con compuestos como el paraquat, que ha sido prohibido en la UE y causa lesiones en los trabajadores.

    Fotografía de Amnistía Internacional
  • Porque entraña otros riesgos para la salud: Además de estar relacionado con las metástasis, el aceite de palma contiene aproximadamente un 50% de ácidos grasos saturados. La grasa no es el mal, pero deberíamos tender a grasas polinsaturadas en lugar de a saturadas, entre las cuales destaca (y no para bien) el ácido palmítico, ligado a enfermedades como la diabetes. Antes hablabamos de metástasis, pero hay más relaciones con el cáncer: La EFSA ha evidenciado que el procesamiento del aceite de palma podría hacer emerger ésteres glicidílicos al calentar el producto a altas temperaturas (son carcinogénicos). Esto no quiere decir que el aceite de palma (o la nutella) cause cáncer como tal, como se ha llegado a sugerir en ciertos medios: Muy recomendable sobre este tema es el artículo de Beatriz de Vera.
Fotografía de Business Insider

A pesar de todo esto, sigue siendo un tema complicado. Como hemos visto, la RSPO no ha sabido aún satisfacer las necesidades medioambientales, pero dada la demanda mundial de aceites vegetales baratos quedan pocas alternativas. Una de las razones por las que el aceite de palma es barato es debido a que requiere muy poco terreno comparado con otros cultivos. Mientras, empresas como Danone o Ferrero han añadido criterios no obligatorios y más exigentes que los de RSPO. Parece que el aceite de palma sostenible tiene que acabar imponiéndose, y que incluso puede ser un suplemento alimenticio en ciertos países si es tomado con moderación; pero eso no quiere decir que la reducción en nuestro consumo personal no sea más que recomendable y necesaria por todo lo que hemos visto, más teniendo en cuenta que en España es prácticamente imposible encontrar este tipo de sellos. Lo que esta claro es que queda mucho camino por recorrer, pues aún hay gente que se hace millonaria a costa de este aceite mientras perjudica a personas y naturaleza por igual.

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Autoría desconocida

Para reducir nuestro consumo de este producto, debemos tener en cuenta que aparece en miles de productos en el supermercado, principalmente bajo la etiqueta de “aceite vegetal”, y aunque a día de hoy se ha hecho obligatorio mencionar la palma, hay empresas que siguen sin cumplirlo (además de utilizar cientos de nombres distintos). En mi opinión, es vital reducir su presencia en productos enfocados a un público joven o infantil, como ha sugerido ERC recientemente al pretender eliminarlo de las máquinas expendedoras de centros educativos, y que los adultos tomemos conciencia. Para ello, recomiendo encarecidamente utilizar aplicaciones como Scangutan, una app pensada para detectar aceite de palma en los productos que compramos de forma rápida y sencilla, diseñada por la buena gente de proyecto Melindungi, una plataforma genial para informar de esta problemática.

¿Qué más podéis hacer? Lo primero, informaros. Recomiendo hacerlo de una forma amena a través de documentales como Green. Y estar muy atentos a ONG relacionadas con la conservación de las selvas asiáticas y del orangután: International Animal Rescue, The Orangutan Project o Borneo Nature Project.¿Y por qué no hacer una visita a estos bosques desde tu ordenador? Genial visita virtual de la mano de Ian Redmond o de National Geographic, vídeo que os dejo a continuación y que me sirve de cierre para dar un poco de esperanza:

Y poco más que añadir, salvo que si queréis conocer primates más de cerca, no dudéis en visitar los centros de rescate de nuestro país: Fundación MONA (Girona), Rainfer (Alcobendas) y Primadomus (Alicante), que dedican parte de su actividad divulgativa a esta problemática. Como en otras ocasiones, os invito a interaccionar por las redes sociales del blog (facebookinstagram y twitter), con “Me Gusta”, “RT”, “Compartir” y demás historias, lo cual aumentará mi capacidad para difundir este tipo de problemáticas.

Bibliografía empleada:

 

 

Asturias…¿Paraíso natural?

Adoro mi tierra natal, Asturias,  pero lo cierto es que cuando cojo un bastón y me calzo las botas para perderme unas horas por retazos del camino primitivo, no dejo de preguntarme si podemos seguir hablando de “Paraíso Natural”; aunque tal vez se acerque al paraíso cristiano, una visión utilitarista de la naturaleza de donde fuimos expulsados por utilizar el único recurso natural que se nos tenía prohibido: El fruto del Edén.

En mi concejo hay otro eslogan para atraer al turismo: “Naturaleza a la carta”. ¿En que momento la naturaleza se convirtió en un restaurante donde vemos y tomamos lo que queremos y cuando lo queremos? La respuesta es que tristemente es así desde hace muchos años, pero tal vez no sea oportuno hacer gala de ello.

Cuando un0 da un paseo por la sierra astur, es cierto que ve belleza y naturaleza, pero hablamos de una naturaleza tan modificada por el hombre que resulta difícil encontrar restos de lo salvaje. Aún el glayu y el ratonero se espantan a 3 fincas de distancia (en el momento en el que tienes que medir en fincas, ya ves que algo falla), mientras el oso patrulla por la cordillera y los dragones se esconden por las callejuelas de Oviedo; pero en cierta medida el paisaje silvestre ha sido sustituido por cientos de terrenos particulares, muchos de ellos abandonadas por el éxodo rural, y de vez en cuando nos encontramos sierras pobladas de molinos de viento, “bosques” plantados en cuadrantes desafiando el azar de la naturaleza, o 4 jóvenes castaños de donde antaño emergía uno solo, señal de que no dejamos a nuestros bosques envejecer.

Que oye, no es mi intención criticar este sistema: la producción extensiva asturiana no deja de ser mucho más ética, necesaria y sostenible que el sistema imperante, y la energía eólica no deja de ser una de las opciones más deseables para obtener electricidad, pero hay que admitir que muy de “bosque cantábrico”, no es, y debemos fomentar que las zonas rurales no pierdan viva, pero si la pierden tal vez sea hora de fomentar la vuelta de los bosques a aquellos terrenos que se han convertido en improductivos.

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Pajares – Fotografía de Mariluz Rodríguez

Pero cuando uno sigue profundizando en la “naturaleza cantábrica”, no puede dejar de sentir rabia y lástima. Y es que hay mil ejemplos de las tropelías que se están cometiendo, que si bien ocurren cosas similares en buena parte de España, en el “paraíso terrenal” de la península adquiere todo un toque más bizarro y contradictorio.

A partir de aquí voy a enlazar numerosas noticias de prensa, e intentar opinar lo menos posible, pues no son temas de los que sepa mucho: Para empezar, el paisaje que antes comentaba, que es legítimo y que en muchos lugares han perdido hasta esa naturaleza fragmentada y domesticada, también convive con montes y pastos desbrozados para poder disparar y pastorear mejor (¿invadida por el matorral?), pero que no benefician en nada a la fauna.

También con monocultivos de pinos, y especialmente de eucalipto, un árbol que drena el suelo como una bomba y arde como gasolina, lo cual es perfecto, pues Asturias también es una de las comunidades más afectadas por una política forestal ridícula, y es que los incendios darían para otra entrada del blog. Por desgracia el eucalipto se extiende por España, y no porque tengamos koalas: Os dejo esta excelente reflexión de Arsenio Terrón de cara a su expansión por El Bierzo; tal vez debamos gestionar estos recursos madereros de una forma más respetuosa con el medio. Los “bosques” marinos tampoco están para tirar cohetes, con la desaparición casi total de las laminarias del Cantábrico.

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Plantación de eucalipto – Agencia SINC

Podríamos mencionar numerosas especies invasoras que parecen no importar mucho a la administración: La invasión de la avispa asiática, que pone en riesgo a los apicultores mucho más que las anecdóticas incursiones oseras, y que a día de hoy buena parte de su control y de la educación que debe acompañarla es realizada por entidades como el CEPESMA, que realiza charlas por toda Asturias y ha invertido en drones y fusiles sin apoyo del gobierno.

También la reacción tardía a la polilla guatemalteca que amenaza el cultivo de la patata, y de paso la soberanía alimentaria que buena cantidad de asturianos tienen la fortuna de dominar, aunque no sin sudor derramado. Los plumeros son otro ejemplo, que parecen ya flora autóctona de la cantidad que podemos ver por las cunetas de muchos kilómetros de autovía, son otra amenaza, muy ignorada durante años por la administración.

Y estos son los casos más sonados, pero siempre puede aparecer algún mapache merodeando las zonas urbanas, mientras el cerdolí continúa ganando presencia por culpa del mascotismo de cerdo vietnamita.

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Avispa asiática – Fotografía de Danel Solabarrieta

Mientras, los varamientos de cetáceos y otra fauna marina siguen sin atenderse en Asturias: Durante los inicios del año aparecieron 20 delfines muertos en apenas 3 semanas, cuerpos ignorados por la guardería del Principado. Lo que en otros países hubiera activado un protocolo nacional de varamientos masivos, movilizando a la comunidad científica y a organismos públicos, en Asturias ha desembocado en animales pudriéndose durante días en las playas.

En muchas ocasiones se aprovecha la dejadez para alimentar en tráfico ilegal de fauna, además de suponer un riesgo sanitario terrible (no hablemos de la indignación en cuanto a la falta de responsabilidades en el caso de que el animal llegue vivo a la costa). Durante 20 años fueron atendidos por el CEPESMA y su extensa red de voluntarios, pero la consejería no ha renovado el convenio con esta ONG que realizaba su labor con ejemplaridad, a pesar del enorme apoyo de los ciudadanos a esta institución y de que esta únicamente pedía respeto (y no dinero).

Si, señores, esta labor se hacía de forma altruista por particulares, que hacían el trabajo del gobierno, pero parece que no son capaces ni de mantener una relación honesta y de respeto con estas iniciativas populares.

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Uno de los delfines varados en Asturias – Fotografía de Juan Llaca

Luego podríamos hablar de algunas de nuestras aves: Para el caso del urogallo, del cual mucho se podría decir, os remito a este excelente documental de “Más que pájaros”, que finaliza con esta cita “Si el urogallo llega a desaparecer sabremos que ya no queda nada salvaje en la Cordillera Cantábrica, sabremos que ha sido domesticada”, no sin instar desde la Universidad de León a “Renaturalizar la cordillera”, que ya tiene poco de salvaje.

Si no vais a ver el documental, simplemente dejaros con la lectura que ha sido denunciada por múltiples divulgadores y biólogos, y es que el LIFE del urogallo parece estar gastando una millonada de forma ineficaz. Hay animales más comunes que también están sufriendo las políticas medioambientales asturianas: Nuestros humedales y nuestras aves acuáticas son buen ejemplo de ello.

Otras aves de las que podríamos hablar es de las carroñeras, donde Asturias va con años de retraso frente a otras comunidades en cuanto al depósito de cadáveres para su alimentación (¿lo cual tal vez redujera los ataques de lobos y osos al ganado? Bueno, comida se deja para el lobo, pero para cebaderos ilegales que permitan pegarles un tiro sin andar mucho), si bien se comenta que el negocio de convertir cadáveres en biomasa es muy rentable a día de hoy para ciertas empresas.

El ecoturismo empieza a plantearse como alternativa, pero la Cordillera Cantábrica es uno de los sitios donde menos se respeta a los animales observados, como el oso, con lo cual esta actividad parece más una amenaza para nuestras especies amenazadas a falta de ser convenientemente regulada.

Que por cierto, seguimos con dos poblaciones fragmentadas y una oriental especialmente escasa, poco apoyo para unirlas pero aún casos de furtivismo (y los censos auguran muertes cuyas dimensiones no son desconocidas), mientras la dinámica poblacional es guiada por decisiones políticas y económicas, haciendo oídos sordos a los investigadores pertinentes.

Por otro lado, parece que la política con otros grandes depredadores pasa más por disparar con riflesalgunos acusan de soberbia a aquellos que no creen en los controles letales del lobo, amparando a aquellos que cuelgan animales decapitados de señales, imagen ya habitual en el Principado de Asturias (este mismo febrero se ha cerrado con ¿3?), alimentada por noticias falsas y exageraciones que culpan al lobo de muertes animales e incluso humanas, mientras se implantan jaulas para capturarlos con motivos cuanto menos sospechosos e inconexos. Ya hemos hablado en otras ocasiones, ya sabéis que pienso que hay que apoyar a la ganadería, pero los controles letales no son la solución: Señores, hay bastantes estudios que nos llevan a pensar que matar lobos desestabiliza manadas y las hace más proclives a atacar el ganado!

La convivencia entre lobos y población rural se hace vital, y en mi opinión tal vez debamos comenzar a plantear, en lugar de dar ayudas a toro pasado, darlas como prevención: Si tienes tu ganado en zona de lobos y convives con ellos, subvencionemos ese tipo de ganadería, y fomentemos sellos “pro-lobo” para ligar la protección de este emblemático animal a líneas de productos de calidad que también protejan al mundo rural. Pero a día de hoy sale más rentable para la clase política prometer cabezas colgadas y cacerías que no ayudan nada al mundo rural pero sacian la sed de sangre y alimentan la polarización y el odio.

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Lobo ibérico – Fotografía propia

Como veis, muchos animales son ignorados, y los pocos de los que nos acordamos es para darles caza. Parece que uno de los animales con más protección es una especie invasora, la trucha arcoiris, que hay que mantener para sacar beneficio económico de ella (que bien se nos da rentabilizar el medio natural). Otros peces, como el salmón o la angula (en peligro de extinción), parecen no tener tanta suerte.

En otros países o incluso comunidades, no habría problema en prohibir la pesca deportiva durante un tiempo, pero en Asturias siempre podemos ayudar a las pobres truchas arcoiris matando unos cuantos cormoranes y nutrias; y es que en el caso de los cormoranes, desde el sector cinegético se habla de acabar con la mitad de su censo (que bien se nos da señalar a otras especies como las culpables de nuestra participación en la sexta extinción), y sus excrementos parecen mucho más peligrosos para algunos que noticias como estas: Avilés registra records nacionales que podrían suponer riesgos sanitarios, mientras Gijón intenta rivalizar con ella y nuestras centrales térmicas ahí andan, junto con otras industrias.

Recordemos que Asturias produce 1/5 de la polución industrial de nuestro país. ¿Qué clase de paraíso natural produce tal nivel de emisiones? La industrialización de Asturias ha traído muchos beneficios a la población, pero a día de hoy se debe respetar la salud de la población y los ecosistemas por encima de los beneficios económicos de unos pocos.

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Grupo de cormoranes – Fotografía propia

Pero bueno, cuando un animal lo pasa mal seguro que el Principado reacciona, ¿no? Lo cierto es que Asturias no cuenta con un centro de rescate oficial de fauna silvestre: El centro de Sobrescobio, que costo 5,3 millones de euros, está cerrado y actualmente solo sirve para criar urogallos en un programa de cría que los expertos tachan de ineficaz. Lo último que se sabe es que tras varios años “se planea” abrir de forma parcial.

De la piscifactoría de Infiesto apenas existen registros de su actividad recuperando fauna, si bien ha tenido veterinarios que han recuperado bastantes animales con escasos recursos; sin embargo si que se conocen varios centros privados que recuperan fauna sin ayuda económica pública: “El Parque de la Vida”o Fauna Urbana Gijón son algunos ejemplos, bajo el paraguas organizativo del ya mencionado CEPESMA, además del “Zoológico el Bosque”.

Este último es un centro situado a las afueras de Oviedo que actúa como centro de recuperación y tampoco cuenta con apoyos de la administración, recuperando a decenas de animales al año y corriendo con sus gastos veterinarios, realizando también charlas de divulgación y educación ambiental por Asturias para fomentar la protección al medio ambiente que parece inexistente, mientras el Ayuntamiento de Oviedo y el Principado no colaboran con el centro.

Además, este centro actúa como punto de recogida de fauna exótica y especies invasoras, muchas de ellas decomisadas o abandonadas (Más del 70% de sus animales son rescatados), ergo también juega un papel importante en la educación en torno al mascotismo responsable de los asturianos, por ello os recomiendo encarecidamente visitar el centro. Uno se podría preguntar las maravillas que podrían hacer estos centros, asociaciones y personas con una ínfima parte de los recursos utilizados en centros que no registran actividad en cuanto a recuperación de fauna se refiere.

Y seguro se me olvida algún veterinario de esos que se busca aún más problemas de los que ya da de por sí nuestra profesión, o particulares como Xuan Fernández con las gaviotas de la costa de Gijón, pero este texto no va tanto de nombres como de recordar lo desamparada que está la naturaleza más allá del Negrón.

Al ecoturismo de fauna antes mencionado se le une el senderismo y otras actividades más que necesarias pero mal reguladas, y parece que la administración se niega a admitir que ciertos paisajes tienen una capacidad de acogida límite. Un ejemplo claro son los Lagos de Covadonga, cada año más erosionado por las pisadas de miles de turistas, pero hay muchos otros, pues el paraíso natural es, como decía al principio, el eslogan de una visión mercantilizada de la naturaleza sin tener en cuenta que es un recurso limitado y sobre el que nos sostenemos: Escopeta, bastón o prismáticos pueden ser una forma de convivir con la naturaleza, pero de forma respetuosa y sostenible siempre.

El desdén al equipo científico del Jardín Atlántico, los intentos de implantar empresas sin medir impactos ambientales o de seguir mercantilizando el medio natural suponiendo peligros para este son otros ejemplos en los que no me extenderé. Lo que esta claro es que llenarnos la boca con el “paraíso natural” no tiene sentido si analizamos todas las tropelías que se cometen en torno a la naturaleza asturiana. Lo peor es que en muchas ocasiones, esto beneficia a unos pocos y perjudica a muchos, es por ello que hay que apoyar al sector primario y al medio rural más que señalarles como culpables, pero siempre respetando el medioambiente e intentando compatibilizar la soberanía sobre nuestra tierra y nuestra producción alimentaria con la conservación de la naturaleza a largo plazo.

¿Qué podemos hacer? Pues no creáis que tengo muchas ideas, pero los hay que si las tienen, y muchas. De momento, apoyemos a las ONGs y centros que recuperan fauna en Asturias, mientras el Principado les da la espalda. No permitamos que los últimos retazos salvajes de la fauna y flora asturiana sean doblegados, y vayamos en la dirección correcta; por nuestra parte solo queda votar a la gente adecuada, exigir responsabilidades políticas, y respetar el medio ambiente tanto como fuente de ocio como de recursos.

Ah, y ejerzamos nuestra responsabilidad como consumidores, que tal vez nuestro carro de la compra tenga algo que ver. Poco más que añadir; como hago siempre, os animo a seguir el facebook (que es el que uso principalmente), twitter e instagram del blog. Y creo que también os anima a compartir el contenido para poder llegar a más gente este proyecto de divulgación científica y educación ambiental! Nos vemos pronto!

Nuestros mares en 2050

Puede que alguno aún no se haya enterado pero recientemente ha sido declarado el antropoceno como etapa geológica, ya que nuestro paso por la Tierra ya es identificable en los estratos geológicos como lo fue, por ejemplo, el Jurásico. Esta es una de las razones por las que me gustaría hablar de las consecuencias que tendrá a gran escala nuestra forma de vida actual, y para ello me he marcando el clásico “deadline” de 2050, ese donde la población humana ya rondará al menos las 9.000 millones de personas, y en esta ocasión vamos a hablar de cual es el futuro de nuestros océanos, si bien se podría hablar del de los bosques o el de otros ecosistemas, y tal vez sean estos futuras entradas del blog.

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¿Qué futuro le depara a nuestros océanos?

Pero hoy toca el mar: En mi caso, del océano que me tocará vivir y que me tocará cuidar o por contra destruir, en el caso de muchos, el océano que dejaréis a sus hijos de herencia. Pero antes de ello quiero aclarar que me parece muy complicado predecir el mundo dentro de más de 30 años, pero las tendencias están ahí y aunque los números son poderosos lo que si tengo claro es que vamos hacia los escenarios que os comentaré a continuación.

Una de las consecuencias de la actividad humana en los océanos más desconocidas es la acidificación: Nuestras emisiones de dióxido de carbono aumentan, reacciona con el agua del mar, produce ácido carbónico y se aumenta así la acidez. Dicha acidez oceánica ha aumentado un 30% en comparación con los niveles previos a la industrialización, lo cual hace que el pH (medida de la acidez, a más bajo más ácido) haya descendido 0,1, y se calcula que el pH disminuirá otras 0,2 unidades para 2050: El nivel más bajo en 20 millones de años.

Siendo un poco brutos, podríamos decir que estamos transformando el océano en una gigantesca bañera de ácido ¿Qué consecuencias tendrá esto? Principalmente, la dificultad para la supervivencia de muchas especies que dependen del carbonato cálcico para su estructura (permite la formación de esqueletos y conchas), pudiendo acabar directamente con seres vivos como los corales, los cangrejos, las almejas o los pterópodos, todos ellos base vital para todo el ecosistema marino, sirviendo de refugio y alimento sobre el que se sustenta toda la cadena trófica marina (se calcula que más de 9 millones de especies dependen de los corales). Si la desaparición de los lobos tuvo grandes consecuencias para Yellowstone…¿Qué no producirá la extinción masiva marina de estos seres?

El aumento del nivel del mar será otro de los grandes cambios en nuestros océanos: No hay un gran consenso en una cifra exacta, pero el mar podría aumentar entre 30 y 35 centímetros para 2050, y aunque parezca poco, significará la desaparición de muchas poblaciones humanas, como el país de Kiribati (Imprescindible la charla de Anote Tong que os dejo más abajo)una de las futuras causas del aumento de los “refugiados climáticos”, que amenazan con causar crisis humanitarias de índole similar a la crisis de refugiaos que se vive en las fronteras de la UE actualmente.

Además, nuestra actual dependencia de los plásticos podría cambiar radicalmente los ecosistemas marinos: Se calcula que en 2050 habrá más plástico que peces en el océano, y aunque nos parezca una cifra agorera, hay que tener en cuenta que actualmente hay 1/5 de plástico y 4/5 de fauna marina. Muchas veces el problema no es la cantidad, pues también tenemos la amenaza de los microplásticos (usados en cosmética), que si bien no suponen un gran % del total, su tamaño y toxicidad ponen en riesgo a las especies marinas.

Por supuesto, todos estos cambios no tendrán únicamente consecuencias estéticas: Se calcula, por ejemplo, que el 99% de las aves marinas tendrán plástico en sus estómagos en 2050, y también son muchos los animales marinos que confunden el plástico con comida: Mientras las tortugas marinas van a la caza de bolsas de Mercadona, los albatros intentan dar a sus crías tapones de Cocacola. Este problema se hace muy gráfico en el centro del Pacífico Norte, donde se encuentra “la isla de plástico”; un área de 1.400.000 km² de plástico y desechos formada por las corrientes marinas: Imaginaos una isla de plástico del tamaño de Madrid. Ahora una del tamaño de Andalucía. Olvidadlas: España, Portugal y Francia ocupan menos que la gran mancha de basura del Pacífico. Os enlazo una charla de Charles Moore sobre esta problemática.

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Voluntarios recogiendo plástico – Fotografía de Dimitar Dilkoff

Existen múltiples cambios que cada vez afectarán más a nuestros océanos, la mayoría relacionados con el aumento de la temperatura del mar; desde fenómenos climatológicos que sumados a dicho calentamiento causan la muerte masiva de corales y otras especies, hasta el cambio de las corrientes oceánicas, que promete trastocar aún más la cadena trófica y la fijación de dióxido de carbono que nos proporciona el mar. Muchas especies se verán afectadas por el aumento de la temperatura, especialmente algunas vitales como el fitoplancton, que no solo genera esas “playas iluminadas” en las Maldivas, también es responsable de la mitad del oxígeno que respiramos (“Respire dos veces, la segunda vez lo hace gracias al fitoplancton”), y es que desde 1950 se ha reducido la población de estos seres vivos en un 40%, seres vivos que no solo producen oxígeno, también frenan el cambio climático y son vitales para la fauna marina: Muchas veces se menciona el como estamos acabando con el pulmón del planeta refiriéndose a los grandes selvas amazónicas, pero el otro pulmón lo estamos destruyendo a una mayor velocidad.

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Fitoplancton bioluminiscente en las Maldivas – Fotografía de Will Ho

Por último, la sobrepesca es también una realidad. Dado el aumento de consumo de proteína animal en los países tradicionalmente subdesarrollados, los líderes mundiales tuercen la mirada a los océanos para alimentar a la población. Pero la realidad es que no es una fuente inagotable: Se cree que ya hemos perdido el 90% de la fauna marina de gran tamaño del planeta, y las naves pesqueras deben cada vez buscar sitios más recónditos para conseguir pescado. Lo triste es que mucho de los métodos de pesca existentes acaban con muchas especies que ni siquiera nos comemos, ya que la pesca es mucho menos selectiva que la caza o la producción de carne, y es que se podría hablar en este apartado de la pesca por arrastre o incluso del uso de explosivos en algunos países. ¿Para 2050? Algunos dicen que la producción pesquera habrá colapsado, aunque personalmente creo que contabilizar la fauna marina con el poco conocimiento que tenemos de este medio y hacer previsiones a tan largo plazo tiene que ser extremadamente complicado y tomado con cautela, pero desde luego parece que el peligro de acabar con la fauna marina que nos comemos es una realidad…¿El parche? La proliferación de la acuicultura, una solución que no ataja el verdadero problema: Nuestra forma de consumo (Por cierto, si os interesan estos temas, os recomiendo un libro que estoy leyendo, “De como los animales viven y mueren”, de Javier Ruíz).

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Fotografía de Chris Jordan

Seguramente me deje algún tema en el tintero, pero creo que ya os he contado bastante por hoy: Tras toda esta parrafada pesimista habrá que poner algo de esperanza: el mar es tan vital para nosotros que deberán realizarse los cambios oportunos para evitar el colapso del ecosistema marino si queremos seguir viviendo en La Tierra. El tema es que tal vez lo hagamos tarde, cuando se haya perdido mucha más fauna marina y cuando los cambios que debamos hacer en nuestra vida a nivel cotidiano sean radicales y fomenten fisuras sociales aún más grandes. Y dado nuestro escaso conocimiento del fondo marino, es probable que perdamos cantidad de especies fascinantes sin llegar a conocerlas…lo cual, sería una auténtica tragedia. Así que tal vez sea buen momento para ir planteándose pequeños cambios, como reducir nuestro uso de plástico o nuestra huella de carbono, pues tendemos siempre a culpar a las grandes corporaciones cuando nuestro consumo diario es el causante de muchos de estos problemas. Espero que os haya gustado la entrada, como siempre os remito a mis redes sociales: Facebook y Twitter, que me permitirá tener mayor alcance con esta herramienta divulgativa. Como siempre, encantado si participáis en los comentarios. Nos leemos!

Bibliografía empleada:

  • Web de OCEANA
  • Charla de Rob Dunbar: “La amenaza de la acidificación marina”
  • Almost all seabirds to have plastic in gut by 2050 – CSIRO.au
  • Phytoplankton´s dramatic decline – Spiegel.de
  • Will there be more fish or plastic in the sea in 2050? – BBC Magazine
  • Cuestiones críticas de la sobrepesca – National Geographic

 

 

El genoma del Lince Ibérico revela nuevos retos y problemas para su recuperación

Hace unos meses el lince ibérico cambio de categoría en la lista roja de especies amenazadas, pues sus poblaciones presentaban una clara mejoría. Así lo atestiguaba Miguel Delibes, uno de los mayores expertos en esta especie, en una charla a la que asistí hace poco. Sin embargo, que una especie mejore a nivel poblacional no quiere decir que no continue con problemas (es decir, hay que tomarse los cambios en la lista roja de la IUCN con cautela) y en este caso, un nuevo estudio revela las flaquezas del lince a nivel genético.

En este estudio publicado en “Genome Biology” (liderado por científicos españoles) y que os enlazo al final del artículo, se ha investigado un poco la historia que hay detrás del genoma del lince especialmente a través de Candiles, uno de los ejemplares más importantes para el programa de cría, de 10 años de edad y padre de 11 crías, y del que se ha secuenciado el ADN, llegando a varias conclusiones: La primera, que existieron varios cuellos de botella previos a los grandes descensos de su número durante el s. XX; y algunos coinciden con la historia reciente del hombre (el anterior, hace 315 años, cuando el lince perdió el 90% de su población). Además, hay que sumar que el lince ibérico nunca ha contado con una gran población al ser una especie relegada únicamente de la Península Ibérica.
¿Y que era un cuello de botella? Básicamente, si una población de animales pierde muchos miembros y debe reproducirse a partir de los restantes, pierde variabilidad genética, causando un proceso de selección anormal que queda marcado en la historia genética de la especie y que en general tiene consecuencias negativas (ya hablamos del caso del guepardo hace tiempo). También se ha descubierto una gran erosión genética en las poblaciones de lince ibérico, así como una diversidad genética por los suelos, algo que aunque ya era conocido se ha determinado con mayor exactitud. Además, cabría mencionar que se ha comprobado que las poblaciones de lince ibérico y lince euroasiático se han reproducido entre ellas históricamente tras su separación evolutiva, concretamente tras la expansión poblacional que produjo el interglaciar Riss-Würm hace 140.000 años (Ya que el estudio también estudio el genoma de esta otra especie), y además que su separación ocurrió hace tan solo 300.000 años, un período mucho más temprano del que se pensaba anteriormente.

¿Y que consecuencias tiene esto para el lince ibérico? Principalmente la pérdida de adaptación al medio y supervivencia, además de problemas reproductivos. En una especie que se enfrenta al cambio total del ecosistema (y los atropellos consecuentes de ello) o la escasez de presas (los problemas que genera la enfermedad vírica hemorrágica o la mixomatosis en el conejo), esto podría confirmar las dificultades que presenta la conservación de nuestro felino más amenazado a corto y largo plazo.

Los cambios genéticos acumulativos pueden poner en grave dificultad la recuperación de especies, más aún cuando intentamos sacar adelante una población estable y grande a través de unos pocos individuos, “esquivando” la inminente extinción, resultando en que estos individuos se deban reproducir por endogamia (entre animales con parentesco), lo cual produce una depresión por consanguinidad (ya tocamos esto con el gorila), relacionada en el lince con el descenso del tamaño de las camadas y la aparición de enfermedades como la glomerulonefritis (problemas para el riñón), depleción linfoide (problemas para la inmunidad), epilepsia idiopática y criptorquidia (problemas para la reproducción). Es decir, tras un cuello de botella, no solo haces una criba genética, sino que fuerzas a los restantes a reproducirse entre “parientes”, agravando el problema.

Además, el lince ibérico se revela como el mamífero con menor heterocigosis registrada (102 SNPs/Mb), frente por ejemplo al guepardo, que ya comentamos que es prácticamente “clónico”, y aún así su heterocigosis es de 200 SNP/Mb. (Estos números raros son el número de variaciones de una sola base de ADN en cierta cantidad de este, y reflejan la heterocigosis de la especie, a menos SNP/Mb, menos heterocigosis, ergo menos variabilidad genética y más problemas). Esta escasa variabilidad también afecta a como responde la población a una enfermedad, y existen riesgos como el de la leucemia felina que podrían suponer el mismo riesgo que supone para el gorila del montaña enfermedades como el ébola o afecciones respiratorias.

La parte buena es que las dos poblaciones de lince están bastante diferenciadas (Doñana y Andujar), lo cual permite “jugar” un poco con la genética, que es lo que se ha estado haciendo para poder aumentar esta variabilidad y alejarse de todos estos problemas. Este estudio no solo trae “malas noticias”, pues todo esto es algo que “ya estaba ahí”, y conociendo mejor los problemas a los que se enfrenta la especie, se podrán diseñar mejores programas de cría que fomenten una buena diversidad genética. Recordemos, el lince ibérico ya no está en “peligro crítico” pero aún tiene muchas amenazas, y cuanto más preparados estén los profesionales que se dedican a protegerlo, más garantías tenemos de que esta especie vuelva con grandeza. Como siempre, os remito a las redes sociales del blog: facebook y twitter. Se agradece la difusión, cuyo único objetivo es divulgar sobre estos temas!

Bibliografía empleada: Extreme genomic erosion after recurrent demographic bottlenecks in the highly endangered Iberian lynx

 

 

Reflexiones sobre el lobo (IV): Matando lobos en el super

La conservación del lobo ibérico, y en general de todos los grandes carnívoros a lo largo del globo, siempre ha dado que hablar: Dos bandos se conforman rápidamente, aquellos que defienden a los depredadores y aquellos que defienden a las presas, o mejor dicho, a su forma de vida. En los casos más extremos, hay ganaderos que llaman a ecologistas a tener a los lobos en las ciudades, o ecologistas que llaman al resto a boicotear los productos de estos mismos ganaderos. En este caso, y por una vez, ya que suelo ser “pro-lobo”, y pienso que no tiene sentido matar lobos, voy a pasarme al “centro anti-lobo” para hablar del apoyo a la ganadería. Y es que la pregunta que se me pasó el otro día por la cabeza fue “Y con lobos…¿no se seguiría haciendo boicot?“. Lejos de ser un consumidor ejemplar, procedo a reflexionar sobre este tema.

Y es que son muchos aquellos que critican al sector ganadero por pretender producir sin respetar el medio ambiente. Puede que parte del sector ganadero no este respetando del todo el medio ambiente como productor (cuestionable, pues a pesar del conflicto con depredadores, un ganadero extensivo en Picos de Europa causa un impacto bastante menor que una gran explotación americana), pero debíeramos preguntarnos…¿Nosotros respetamos al medio ambiente como consumidores? ¿De verdad compramos productos locales de gente que convive con depredadores y con la naturaleza? ¿Es que acaso no existe ya un boicot a los productores locales independientemente del lobo? O por contra, compramos la leche barata de hacendado, mientras muchos productores se ven obligados a venderla a un precio ridículo, ya que el consumidor, es decir, usted, demanda una leche de 50 céntimos.

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Lobos euroasiáticos alimentándose de ganado – Angelo Gandolfi

Pero quizás usted no sea así. Quizás usted sea un gran ecologista, y consuma quinoa. Aunque tal vez esa quinoa la hayan plantado en Francia, y los productores bolivianos se vean en quiebra por un capricho a miles de kilómetros. ¿Fruta ecológica? Sí por favor, pero bien rodeada de plásticos, y a ser posible, directa de Nueva Zelanda, que ahora mismo no se dan kiwis en España y tengo antojo de comerlos cuando yo decida. Muy ecológico todo, sobre todo el petróleo necesario para que tu fruta cruce medio planeta. Bollería con aceite de palma destroza las selvas de Malasia, mientras el coltán de nuestros smartphones genera violaciones de los derechos humanos. Todo ello sin contar con la cantidad enorme de energía que se necesita para traer nuestros alimentos de todas partes del mundo, porque preferimos lo barato. No se alarme, todos caemos en infinitas paradojas y contradicciones, es más fácil decir (o escribir en un blog), que hacer.

Y es que esta entrada ha sido especialmente dificil de escribir, porque recuerda las hipocresías propias, que sin duda todos cometemos en nuestro día a día por las circunstancias que sean. Creo que el caso es ser consciente de estas cosas e intentar cambiarlas con mayor o menor celeridad. Os invito a reflexionar más sobre las hipocresías propias y menos sobre las ajenas, que cada uno cargaremos con ellas como podamos según nuestra concienciación, moral y situaciones.

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Y es que la crisis del sector primario en España tiene bastante que ver con la globalización del planeta, incluído de la figura del consumidor. Y es que si el productor no baja sus precios, no hay problema: El capital manda, y usted irá a por pescados brasileños, patatas francesas o queso yo que se de donde. Lo que sé es que seguramente no sea de la montaña zamorana, o los valles gallegos, independientemente de como lidie el ganadero con el lobo.

Pedimos a nuestros ganaderos que no molesten al lobo. Que cuiden a su ganado si no quieren que perezca bajo sus colmillos. Existen muchas medidas para proteger a los animales de abasto, pero…¿Quién paga la protección al ganado? Muchos pensarán que el ganadero debiera hacerlo, y en parte tienen razón. Pero la realidad es que es el consumidor quien dicta los precios y por tanto los beneficios del ganadero. Si queremos queso que proteja al lobo, tendremos que estar dispuestos a pagar un poco más. Y si los productores se encuentran sofocados por las actuales exigencias del mercado ¿Cómo se van a arriesgar a dar el paso a este tipo de productos? Es difícil arriesgar, tanto por los tiempos que corren, por el carácter tradicional del sector y sobre todo, por nuestra falta de interés en invertir en una alimentación ética y sostenible.

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Lobo ibérico en Cabárceno – Fotografía propia

Es ahí donde tienen que entrar, desde mi humilde opinión, las entidades conservacionistas. Poco trabajo se está haciendo en cuanto a sellos pro-lobo en productos. Probablemente se requiera asesoramiento, persuasión y colaboración con el sector, en lugar de lo contrario. Cada vez que leo gente que habla de conservar al lobo “sin tener en cuenta a los ganaderos”, siento una gran tristeza. Porque no nos confundamos: Mientras se hable de “ecologetas” y “ganadurros”, este conflicto tiene difícil solución. Necesitamos productores y consumidores responsables, y eso es un trabajo que requiere actitud por ambas partes. Y aunque escribo esto desde la ignorancia creo que hay algo que esta claro: En el mundo de la conservación, no tener en cuenta a las poblaciones locales lleva a un proyecto inmoral y con vistas al fracaso. Estamos tan enfrascados en declarar al lobo como especie protegida en toda España, y hablando tan poco del problema de las ayudas por los daños que causa el lobo. Tal vez si se invirtiera más en ayudas para proteger al ganado y para compensar las pérdidas que causa el lobo nadie querría ponerse a pegar tiros a este emblemático animal (o tal vez no, vaya usted a saber).

Por supuesto, esto no quiere decir que no se deba ser tajante con el furtivismo revanchista, los lobos colgados de señales o las triquiñuelas en las ayudas. Existen, como en todos lados, personas sin ética ni moral, y sin ganas de aportar nada a la sociedad. Pero también existe una buena parte del sector ganadero que solo percibe unos consumidores que no valoran los productos de su tierra, y un lobo que solo les produce pérdidas. ¿Es moral pedir a los ganaderos que inviertan en proteger su ganado, si por nuestra forma de consumir el sector se va a pique? ¿Es moral pedir que el sector primario sea “eco” mientras no lo apoyamos, cuando un enorme % de la población vive de empleos que perjudican al medio ambiente para ganar un jornal que invertimos en un consumismo que sigue dañando ese mismo medio? Creo que lo moral es que cada uno genere su propio cambio, sin entrar a juzgar las hipocresías ajenas, informarse y empatizar. Trabajar juntos y no tirar de una soga desde ambos lados, que puede acabar rompiéndose. Porque si vamos contra nuestros pueblos y productores desde la urbe, el mundo podría cambiar mucho y probablemente, no para bien.

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Lobo ibérico – Fotografía de Terry Whittaker

Mientras, el consumidor debe estar cuanto menos informado. En los tiempos que corren es difícil muchas veces optar por un consumo responsable, especialmente para los más jóvenes, pero un cambio paulatino es interesante. Comencemos a leer las etiquetas de los productos y tengamos claras las consecuencias de nuestro consumo. Si os interesa comprar productos de nuestro país “buenos con el lobo”, os recomiendo productores ecológicos como Casa Grande de Xanceda. Pero creo que un cambio en el consumo hacia lo local, independientemente de sellos o etiquetas, es una de las cosas que puede ayudar al lobo; pues muchas veces, y por desgracia, hay más dinero invertido en crear la “marca eco” que en verdaderamente proteger el medio ambiente.

Y sobre todo, la próxima vez que leas una noticia de ecologistas y ganaderos, y rápidamente te posiciones en un bando, mira tu carrito del super, y que eso al menos nos genere un poco de empatía. Por suerte, existen un buen cúmulo de asociaciones que están apoyando a los productores locales, para ayudar así al lobo, y así a todos nuestros ecosistemas. Como siempre, os animo a compartir el artículo por las redes, y a seguir al blog en facebook y twitter! Nos leemos!

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Lobo ibérico en Zamora – Fotografía propia