El peligro de no entender a los animales

Todos los animales emiten información de forma constante a través de vocalizaciones, colores o posiciones. Sin embargo, muchas veces malinterpretamos esa información, y eso repercute en el bienestar de esos animales y en el nuestro.

Hace poco, en mi cumpleaños me hicieron una sorpresa con tarjetas en las que salían chimpancés “graciosos”. Mi amiga, con la mejor intención del mundo, eligió una foto de uno de estos primates, mostrando toda su dentición, de forma similar a una sonrisa humana. Al ver la tarjeta, tuve sentimientos encontrados. Por un lado, un detalle que no olvidaré, pero por otro la sensación que da una foto que representa un sentimiento en las antípodas de lo intencionado.

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La imagen en cuestión – Autoría desconocida

No es algo anormal, de hecho, la misma imagen que utilizó mi amiga para ilustrar la tarjeta aparece en miles de webs, entre ellas, algunas de divulgación científica seria. Y es que incluso especies tan cercanas a nosotros tienen un lenguaje distinto al nuestro, y para ellos, el mostrar toda la dentición suele significar miedo o tristeza. Y este es uno de los peores ejemplos de las consecuencias de no comprender a los animales: Primates actores entrenados, para entre otras cosas, poner una expresión que nos resulta graciosa pero que significa miedo. ¿Cómo se consigue que un animal salvaje exprese miedo mediante el entrenamiento? Creo que no hace falta dar muchos detalles.

No entendemos a los animales. Por eso se hace muy difícil hablar en su nombre. Y fruto de ese desconocimiento existen múltiples consecuencias, principalmente para el bienestar y conservación de especies silvestres y nuestra relación con estas. Otro caso sería el mascotismo: Comportamientos anormales de mascotas “particulares” se vuelven virales, porque al desconocer su verdadero significado nos resultan graciosos; un claro ejemplo es el comportamiento defensivo del loris lento.

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Macaco de Gibraltar con cara de pocos amigos – Fotografía de Stephanie Piri

Pero el no entender a otras especies también tiene consecuencias directas para nosotros. De hecho, esta es una de las principales razones de ataques de animales silvestres a personas, pues normalmente todo conflicto con estos animales viene precedido de avisos por parte de estos, en forma de expresiones faciales o corporales. Sin embargo, las solemos ignorar, como bien señala un estudio reciente de la universidad de Lincoln, donde se demuestra que confundimos un aviso amenazante de un macaco con que nos lanzan un beso. A esto están acostumbradas muchas ONG que trabajan con este tipo de animales, como BMAC, una asociación conservacionista que trabaja con el macaco de Berbería. Desde BMAC, opinan que “Cuando invertimos tiempo entre animales salvajes, tenemos la responsabilidad de intentar entenderles, al igual que hacemos con otras personas para evitar estresarles. Aprender unas pocas expresiones faciales sencillas puede hacer una enorme diferencia positiva cuando observamos a estos animales”.

En otras ocasiones, malinterpretar a estos animales no nos lleva a un peligro directo, pero sí al estrés del animal. Es el caso de aquellos centros que mantienen animales salvajes en cautividad, ya sean santuarios o zoológicos. Reírnos o imitar a los animales al otro lado de la barrera no suele ser lo más respetuoso, y puede hacer más difícil la vida de los animales del centro y de la gente a su cargo. La ignorancia lleva a hacer muecas a primates o a agacharnos de espaldas ante un tigre esperando despertar en él comportamientos de depredador. También pensamos que un animal se sorprende por un truco de magia cuando en realidad le estamos molestando, o que un chimpancé lanzándonos cosas es gracioso.

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Imagen de “Proyecto Nim”

Por último, esta el caso inverso. En lugar de pensar que un animal esta alegre cuando está estresado, a veces pasa al revés. Y esto ya es un comentario personal: He colaborado con algún centro que acoge animales decomisados, y no sabéis lo que fastidia estar meses cuidando de animales que han sido maltratados por el ser humano, y que te venga el listo de turno (muchas ves tras haberse reído un rato del animal y que le expliques todo esto) a decirte “Ya…si se les ve tan tristes. Pobres”. Por favor, intentemos no hablar en nombre de animales y especies que no conocemos, porque a veces puede resultar ofensivo o incluso peligroso. Tal vez, en lugar de hablar tanto en su nombre, deberíamos empezar a aprender a escucharles.

 


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Los zorros que explicaron la inteligencia de nuestros perros

Dmitri Beliáyev es uno de esos nombres desconocidos que nos han traído grandes descubrimientos de cara a nuestra forma de ver el mundo. Dmitri fue un genetista ruso, que participo en la WWII, y que continúo estudiando la teoría darwiniana y la domesticación durante la Rusia de Stalin, estudiando la domesticación desde el punto de vista genético, siendo su trabajo uno de los más importantes del siglo XX en cuanto a comportamiento.

El experimento de Beliáyev era bastante sencillo, a pesar de su tremenda duración (Su creador murió hace más de 30 años, y a día de hoy continúa dicho experimento tras más de 50 años). Tenía dos poblaciones de zorros plateados (una variante del zorro rojo): Una de ellas era seleccionada por su reacción al contacto con humanos (si no se dejan tocar no se les permitía reproducirse), es decir, seleccionando animales mansos, y no permitiendo a aquellos más temerosos reproducirse, forzando una domesticación rápida. Tras varias generaciones, curiosamente, también se produjo una selección morfológica no intencionada: Estos animales tenían un cráneo feminizado (más pequeño), un esqueleto más estilizado, aparición de capas moteadas (si os fijáis, manchas blancas en cara aparecen en muchas razas de especies domesticadas), orejas elásticas y colas más curvadas.  La otra población actúa como población control, y en ella no se producía selección (pero sí contacto humano) pero el resto de condiciones eran las mismas.

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Zorro plateado – Fotografía de Kevin76

En cuanto a niveles hormonales, los zorros seleccionados tenían mayores niveles de serotonina, mientras que tenían menores niveles de corticosteroides, lo cual se relaciona enormemente con la reducción de comportamientos agresivos y la reducción de estrés. Comportamientos como ladridos, llantos y movimientos de cola también fueron seleccionados de forma no intencionada.  Dmitri descubrió así lo que es la domesticación: La selección contra comportamientos agresivos y a favor de la interacción humana, la cual, genéticamente parece ligada a muchas otras características fenotípicas.

Pero el experimento de Dmitri podría tener otras implicaciones: Un equipo de la universidad de Duke viajo al Instituto de Citología y Genética fundado por Dmitri en Siberia para testar su hipótesis: La domesticación se encuentra tras la enorme inteligencia de los perros, que han demostrado ser capaces de entender la comunicación humana mucho mejor que otros animales que se consideran altamente inteligentes, como los grandes simios.

Es importante recalcar que no hubo selección de cara a dicha habilidad comunicativa: De aparecer en los zorros seleccionados y no en los otros, es muy probable que dicha habilidad sea fruto de la domesticación. Y es que el equipo de la Universidad de Duke, liderado por Brian Harne, ya había comprobado que esta habilidad aparece en cachorros que aún no han tenido contacto con el ser humano (ergo no es que nos empiecen a comprender mediante la convivencia) y que no aparece en lobos (ergo no esta presente en sus “antepasados” salvajes), al igual que tampoco parece muy desarrollada en los chimpancés y bonobos que participaron también en estos juegos.

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Zorro domesticado – Fotografía de Luz Rovira

El experimento consistió en el juego del trilero apoyado en señales y gestos (es decir, ocultar comida en dos sitios y dar pistas de que se encuentra en uno de ellos), con dos poblaciones de animales de animales de 3-4 meses:

  • Cachorros “experimentales”: Animales pertenecientes a la línea seleccionada pero que aún no han estado expuestos al ser humano.
  • Cachorros “control”: Animales pertenecientes a la línea no seleccionada, pero con 5 semanas de exposición al ser humano.

Lo que el equipo de Brian Harne encontró fue que los cachorros “experimentales” eran muy buenos detectando las pistas que realizaba el investigador, mientras que los cachorros control no lo eran. Hay que recalcar que la exposición de los cachorros control consistió en entrenarles en esta clase de juegos y en la interacción con el ser humano, es decir, un periodo de socialización.

Estos animales control, si bien tuvieron menos éxito que los cachorros seleccionados o que los cachorros de perro utilizados en anteriores investigaciones, tuvieron bastantes aciertos, lo cual parece indicar que la socialización les ayudo bastante a desarrollar esta habilidad. Es decir, la capacidad de interpretar señales humanas parece estar, en mayor o menor medida presente en cánidos silvestres, pues podemos entrenar dicha habilidad a través de la socialización; sin embargo, dicha habilidad ha sido seleccionada durante la domesticación, haciendo a los perros unos expertos en interpretar los gestos humanos.

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Zorro rojo domesticado – Wikipedia.org

Se realizó otro experimento, diferenciándose del anterior en que no se socializó a los animales control y tampoco se utilizó comida como premio. En este caso, una persona toca uno de los juguetes con una lámina de metal que suena al tocarla; el otro es exactamente igual. ¿Cogerían el juguete con el que interacciona el ser humano? Se utilizó como “experimento control” el mismo proceso, pero tocando el juguete utilizando una pluma (sin que vieran que era movida por una persona). Se encontró en los animales experimentales un mayor interés en interaccionar por el juguete con el que previamente había interaccionado una persona, sin embargo, dicho aumento del interés no se produjo con la pluma. Lo interesante es que en la población control ocurre exactamente lo contrario: Los animales que no han sido “domesticados” prefieren el juguete que no ha sido tocado por una persona.

Todos estos comportamientos, dado que ambas poblaciones únicamente se diferenciaban en la domesticación, parecen indicar que la domesticación es la única responsable; esto apoya de forma bastante fuerte la hipótesis de la domesticación de la que hablábamos anteriormente, en la que se teoriza que las increíbles habilidades sociales de los perros son debidas a la domesticación.

Esta línea de investigación llevo a Brian Harne a teorizar que bonobos, e incluso humanos, somos fruto de una autodomesticación, tanto por nuestras increíbles habilidades sociales como por algunas características morfológicas que compartimos con la domesticación canina (nuestro cráneo es más feminizado que el de nuestros antepasados, y nuestros esqueletos, más frágiles). Aquí ya no me voy a meter, pero sería increíble que los zorros de Beliáyev nos lleven a replantearnos si nosotros mismos estamos domesticados.

Por desgracia, el mascotismo de fauna silvestre entro en escena y al parecer durante un tiempo se vendieron ejemplares como método de financiación. Aunque éticamente hay un par de “vacíos legales” (es fauna silvestre, pero domesticada, ergo solo puede vivir en cautividad y son animales que disfrutan de la interacción humana), enviamos un mensaje equivocado al incentivar que la gente tenga fauna salvaje como mascotas; aún así, y a pesar de este mensaje final, los zorros de Siberia nos han permitido entender mejor a nuestros amigos los perros, curioso, ¿cierto? Como siempre, os invito a seguir el facebook (que es el que uso principalmente), twitter (admito que lo tengo abandonadete) e instagram del blog. Y creo que también os anima a compartir el contenido para poder llegar a más gente este proyecto de divulgación científica y educación ambiental! Nos vemos pronto!

Lo que no nos hace humanos: Luto

Entre las habilidades cognitivas complejas más llamativas para el ser humano en otras especies, destaca la consciencia de la muerte y el luto; principalmente documentado en grandes simios, mediante las reacciones de individuos ante la muerte de congéneres; sin embargo, día a día se encuentran casos similares en otros animales más alejados de nosotros en la escala evolutiva. Como recordaréis, en “Lo que no nos hace humanos” busco traer características tradicionalmente asociadas al hombre y al que se atribuye su exclusividad, en este caso, hablamos de luto como “respuesta comportamental a la muerte”, no de vestir de negro y realizar funerales, si bien hay animales que presentan comportamientos que podrían tratarse como ritos.

Recientemente uno de estos encuentras se ha dado en una pareja de langures dorados de nariz chata (Rhinopithecus roxellana), que fueron observados en la reserva natural nacional de Zhouzhi (China). Durante la jornada de campo, la hembra “DM” mostraba signos de debilidad, resultando finalmente fallecida. La secuencia de acontecimientos sucedió durante la observación, por parte de investigadores de la Universidad de Kyoto (Japón), de un grupo de 150 monos de esta especie en la reserva natural nacional de Zhouzhi (China). 

Ejemplar de R. roxellana. Fotografía de David Blank

Durante el estudio, los expertos percibieron que, en un subgrupo, una hembra apodada “DM”, reaparecía tras 3 días, presentando epistaxis (sangrado por la nariz) y signos de debilidad. Un macho del grupo conocido como “ZBD” se acercó donde esta yacía, tocando su mano dos veces de forma suave, mientras realizaba advertencias al resto de los miembros del grupo.

Posteriormente “DM” subía a un árbol, siendo seguida por “ZBD”. Tras unos minutos de acicalamiento. Tras esto, “DM” se precipita al vacío, recibiendo una contusión que la deja en estado crítico. Los miembros del grupo realizaron vocalizaciones de alarma y descendieron para rodear a “DM”, y durante 50 minutos rodearon el cadáver para inspecionar a la hembra, olerla, realizar grooming (acicalamiento con importancia social en primates), abrazarla y agarrárla del brazo con delicadeza.

Poco a poco, algunos miembros del grupo fueron alejándose del cuerpo de “DM”, mientras que otras hembras adultas y “ZBD” permanecían a su alrededor. Las hembras realizaron grooming entre ellas mientras que “ZBD” continuó realizando miradas, toques y gromming a “DM”, que finalmente falleció. “ZBD” permaneció con el cuerpo sin vida durante varios minutos, continuando con la misma actitud. Finalmente se aleja del cadáver de “DM”, realizando miradas de forma esporádica, para posteriormente sentarse a la orilla del río, observando tanto al grupo como a su compañera fallecida. Tras su marcha, los investigadores quemaron el cuerpo, sin embargo, el grupo retornó al lugar del fallecimiento, donde “ZBD” permaneció varios minutos.

No es el único caso; miembros de otros grupos taxonómicos han demostrado tener comportamientos que podrían significar algún tipo de duelo. El caso más conocido es el de los elefantes, los cuales inspeccionan durante largos periodos los cadáveres de otros miembros de la especie, hasta el punto de volver varias veces al esqueleto de un compañero fallecido. En ese sentido os recomiendo el documental “El alma del elefante” que trata de esta especie, enfocando la obra en dicho comportamiento de luto.

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Elefante asiático en Tailandia. Fotografía de Alexander Klink

 

Como se comentaba al principio, el luto y la reacción a la muerte de miembros del grupo ha sido bastante documentada en los grandes simios, especialmente en chimpancés, comenzando por el registro de las reacciones de Flint a la muerte de su madre Flo, hecho observado por Jane Goodall en 1972. Existen otras especies que muestran luto, entre ellas algunos cetáceos (y apostaría a que la inmensa mayoría de ellos simplemente es que no está documentado). Se han registrado muchos casos donde los delfines arrastran a sus crías muertas durante horas antes de dejar que se hundan en el océano. El mismo comportamiento se ha visto en orcas.

Como en muchas ocasiones en el campo de la etología, el excepticismo esgrime como arma el antropomorfismo. Pero lo cierto es que, a pesar de la dificultad de medir niveles hormonales ante situaciones improvistas como puede ser la muerte de un miembro del grupo, la bióloga Anne Engh comprobó la subida de glucocorticoides (hormonas relacionadas con el estrés) en los miembros de un grupo de papiones del delta del Okavango, tras la muerte de una de las hembras del grupo (Engh et al. 2006), vamos, que demostró de forma científica que la muerte de este ejemplar generó estrés en el grupo.

Reacción ante la muerte de un chimpancé en Camerún. Fotografía de Monica Szczupider

Aún así, aún se desconocen todos los múltiples factores que pueden influir en la respuesta a la muerte, como pueden ser la propia circunstancia de la muerte, factores culturales o la relación social entre los miembros del grupo. Así, por ejemplo, Ian Douglas-Hamilton registró un fenómeno de luto en elefantes en el que solo participaron hembras de diferentes familias, pero ningún macho.

Lo que está cada vez más claro es que la empatía hacia otros congéneres fallecidos con los que se guardaba un vínculo no es exclusiva del ser humano, y cada día, parece ampliarse más el abanico de especies que sufren respuestas similares a las nuestras ante procesos traumáticos como la muerte de otro animal. Queda en mano de los etólogos un estudio exhaustivo de estos eventos para continuar rompiendo las barreras entre los primates humanos y el resto de fauna del planeta.

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Fotografía de Bing Yang et al.

En el caso de esta entrada, es una actividad que realicé durante el curso de Especialización en Biología y Comportamiento de Primates organizado por la gente de IPRIM. Os recomiendo seguirles en las redes sociales, tanto a ellos como a fundación MONA, si estáis interesados en formación e información de ese orden de animales tan maravilloso al que pertenecemos que son los primates. Como en otras entradas del blog, os animo a seguirlo en las redes sociales del blog: Facebook y Twitter, que me permitirá tener mayor alcance con esta herramienta divulgativa. Como siempre, encantado si participáis en los comentarios. Nos leemos!

Artículo original: Bin Yang, James R.Anderson y Bao-Guo Li:”Tending a dying adult in a wild multi-level primate society”.Current Biology 23 de mayo de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2016.03.062

El verdugo de los cielos australianos

El verdugo flautista o urraca canora (Gymnorhina tibicen) es una de las aves cantoras más conocidas de Australia, aunque aquí nos suene al protagonista de alguna fábula extraña. Parece un ave bastante normal, que nos recuerda a nuestros córvidos, de color blanco y negro, con unos ojos de un marrón muy vivo. Pero su comportamiento esconde un oscuro secreto que la convierte en el castigo de miles de australianos durante cada verano, y que le ha valido el apodo extraoficial de “la orca de los cielos”:

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Ilustración de Ego Guiotto

 

Esta paseriforme, prima de los córvidos, se ha ganado su nombre oficial a pulso. Es flautista debido a su amplio repertorio de vocalizaciones; de hecho, puede imitar a más de 35 especies de aves, además de perros, caballos y humanos. Son además aves bastante inteligentes. Sin querer entrar a profundizar en temas de cultura y luto, me ha chocado toparme con un vídeo de una especie de “ritual funerario”. Pero lo interesante es el origen de su apodo de verdugo. Dado que es un ave bastante común, se ha adaptado muy bien a la presencia humana, siendo habitante habitual de parques y jardines como pudiera ser aquí la urraca.

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Ejemplar joven de verdugo flautista. Fotografía de David Midgley (Freeimages)
 Pero en verano (Agosto-Octubre), en plena etapa de reproducción, coincidiendo con el periodo desde que los polluelos nacen hasta que abandonan el nido, algunos machos de esta especie se vuelven especialmente territoriales y agresivos, atacando a cualquier ser que se acerque a sus nidos. Este comportamiento es bastante típico de los córvidos (que recordemos, no es un córvido pero recuerda a uno), siendo capaces de atacar a aves mucho mayores como águilas o halcones hasta expulsarlas de su territorio. Sin embargo, el verdugo flautista ha llevado esto al siguiente nivel, y su principal víctima son los humanos, especialmente aquellos que van en bici, dada su mayor velocidad y “envergadura”.
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Ciclista siendo atacado por un verdugo flautista

Todo aquel que pasa a 50 metros del nido o menos pueden recibir un ataque, que en el caso de los ciclistas llega a 100 metros. Tan frecuentes son estos ataques que el 90% de los australianos dice que ha sido atacado por un verdugo (Y el 92% de la gente cree que este tipo de estadísticas se inventa, pero bueno). La mayoría de los atacados son ciclistas, aunque 1/4 de los ataques se producen durante simples paseos a pie. Según la web “MagpieAlert”, el año pasado, el 15% de los ataques resultaron el algún tipo de lesión.

Al principio, este animal utilizará llamadas de alarma e intentará asustar al intruso con vaivenes aéreos a su alrededor. Si no consigue su objetivo (Hay que decir que es un animal con poca paciencia), el ataque pasará a una fase más agresiva, que consiste en lanzarse en picado contra su enemigo, emitiendo estridentes sonidos, e incluso atacando directamente al rostro o al pecho. Dado que no tiene el pico más limpio del mundo, estos ataques pueden causar conjuntivitis o desprendimiento de retina.

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Cartel del ayuntamiento de Brisbane sobre el verdugo flautista

Los ataques del verdugo también se producen contra otras aves, y es por ello que se le considera una dañina especie invasora en Nueva Zelanda, donde fue introducido alrededor de 1860 para combatir plagas. Ha desplazado a varias especies de avifauna de zonas importantes para su supervivencia, poniendo en jaque a especies como la paloma maorí. Además, poseen preferencia por los pastizales, siendo los protagonistas de bastantes choques con avionetas.

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Verdugo Flautista adulto. Fotografía de Justin Otto (Flickr)

Sin embargo, los verdugos flautistas son un ave protegida en Australia, ergo los australianos, especialmente los aficionados a utilizar la bicicleta como medio de transporte, han tenido que aprender a convivir con estos particulares vecinos. Medidas “efectivas” parecen los sombreros de ala ancha, o imitar un rostro en la parte trasera de la cara mediante gafas de sol u ojos pintados. Los que más complicado lo tienen son los ciclistas: Algunos llevan una bandera en la parte trasera de la bicicleta, otros llevan cables u otras “extensiones” en el casco…existen muchas técnicas, pero ninguna parece infalible. De hecho, a pesar de su estado de protección, las autoridades locales podrán disparar al animal si agrede a la gente, o capturarlo y alejarlo del nido (Más de 30 km, para que no vuelva a la zona). Lejos de quedar en anécdota, existen webs y asociaciones que recaban ataques e incluso elaboran mapas para saber donde nidifican estas aves y evitar esas zonas.

En fin, espero que os resultase interesante descubrir como conviven los australianos con un ave tan “pesada”. ¿Qué pasaría en España si tuviéramos aves tan agresivas? ¿Se desarrollaría de forma tan pacífica e imaginativa esta convivencia? Vaya, tal vez desconozco alguna especie endémica que tenga este tipo de comportamientos, pero al menos por el norte, lo más que nos puede pasar es ver alguna urraca atacando un ratonero. Como en otras ocasiones, os animo acompartir el post y a seguir el blog en el facebook y twitter de Nasua, y os animo a participar en los comentarios.

Bibliografía empleada:

  • Página del verdugo flautista en wikipedia.org
  • Web de la iniciativa “Magpie Alert”
  • Web de Wildlife Australia

 

 

Chimpancé parasitado busca leopardo

Recientemente se ha publicado un artículo científico bajo el título “Atracción de chimpancés infectados por toxoplasma a la orina del leopardo” por parte de un grupo de investigadores del centro de ecología funcional y evolutiva de Montpellier. Normalmente la mayoría de animales, en caso de reconocer el olor de sus depredadores, huyen de la zona. Los chimpancés no son una excepción…y entonces ¿Queréis descubrir como es posible que esto lo produzca un parásito? Seguid leyendo:

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“Leopard”, fotografía del usuario DaSchu (Deviantart)

Toxoplasma gondii es un protozoo que parasita, principalmente, a los felinos, que son su hospedador definitivo (donde el parásito alcanza su madurez). Sus hospedadores intermediarios (donde se desarrollan sus fases anteriores), sin embargo, van desde los roedores a las aves, pasando por los primates, incluido el ser humano. Así que cada vez que hable de hospedador intermediario, pensad en todos estos.

Resumiendo: El hospedador intermediario ingiere (1) el ooquiste (el “huevo”), el cual invade (2) a los glóbulos blancos (monocitos), que se extienden por el cuerpo vía sanguínea, permitiendo que se formen quistes de bradizoitos (3) en músculo y cerebro, que al ser ingeridos por el hospedador definitivo (4), se reproducen y son excretados en heces (5) en forma de ooquiste. Es ingerido y vuelta a empezar. Ambos hospedadores sufren la enfermedad conocida como toxoplasmosis.

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Hasta aquí todo correcto, pero aquí viene la parte interesante: Se sabe que Toxoplasma gondii hace que las ratas tengan reacciones más lentas, letargo, disminución del miedo…de hecho, produce cambios bastante más precisos: No afecta al miedo a los espacios abiertos o al olor de alimentos desconocidos…pero si afecta al miedo al olor de los gatos. Lo que normalmente les causa pavor, les atrae si están afectadas por toxoplasmosis: Las ratas son atraídas por la orina de los gatos. El mecanismo es aún bastante desconocido, pero se cree que el parásito aumenta los neurotransmisores que afectan a todo esto (como GABA). Se ha especulado con que podría ser una adaptación evolutiva del parásito: Si el gato atrae al roedor infectado por toxoplasma, se lo zampa: El gato come, y el parásito infecta al gato, continuando la diseminación de ooquistes.

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Rat on cat. Montaje fotográfico del usuario Danfantom (Deviantart)

Lo interesante es que cambios similares se han comprobado en humanos: Aumento de comportamientos de alto riesgo: Una persona infectada podría tener más probabilidades de suicidarse o ser atropellado. Y lo cierto es que T. gondii está bastante extendido, aunque su infección en humanos suele ser asintomática.

Pues bien. ¿Dónde están los chimpancés y los leopardos? Resulta que una bióloga francesa, Clémence Poirotte, decidió averiguar si esta relación existía en otras especies: Estudiaron 33 chimpancés en Gabon, 9 de los cuales estaban infectados por T. gondii. Y en lugar de usar orina de gato, usaron orina de diferentes animales: Leopardo (su depredador natural), tigre, león y hombre. Los chimpancés sanos exploraban más las zonas con orina humana y una vez explorada la orina de leopardo, se alejaban; mientras que los chimpancés portadores del parásito exploraban la orina de leopardo con asiduidad. El efecto no ocurrió con la orina de otros felinos, que no son depredadores naturales del chimpancé, siendo esto un cambio de comportamiento muy específico que sugiere que el responsable es el mismo que reduce el miedo de las ratas al olor de nuestros gatos domésticos; si bien, como apunta Jacques Bernard en los comentarios, aún es muy prematuro asegurar que el mismo mecanismo que ocurre en roedores y gatos es el que ha desencadenado los resultados en este estudio (La propia doctora Clémence habla de realizar este mismo estudio con los primates antes y después de ser infectados por toxoplasmosis).

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“Family Time at Gombe”, fotografía de Anup Shah y Fiona Rogers (N)

Me pregunto si esto podría sugerir que el efecto que causa este parásito no apareció con la relación humano-gato doméstico, ¿podría ser muy anterior, e incluso que nuestros propios antepasados, antiguas presas del león de las cavernas y otros felinos prehistóricos, estuvieran también bajo los efectos de esta relación parasitaria tan fenomenal? Pero no me quiero meter en temas evolutivos. Como siempre, Nasua también está en las redes (facebook y twitter) donde comparto noticias, reflexiones e iniciativas de otros blogs y webs. Si os ha gustado el post, os sugiero amablemente compartirlo por las redes sociales! La divulgación científica y educación ambiental no es nada sin el boca a boca! Nos leemos, gente!

Bibliografía empleada

  • Toxoplasmosis, nuevos descubrimientos. Artículo publicado en National Geographic
  • Temas de Zoonosis IV. Edit. Asociación Argentina de Zoonosis. Capítulo 42.
  • Toxoplasma gondii hace que las ratas macho se sientan atraídas por los gatos. Joaquín Ventura García para Argos, portal de veterinaria
  • Induction of changes in human behaviour by the parasitic protozoan Toxoplasma gondii. J. Flegr, S. Zitková, P. Kodym and D. Frynta
  • “Latent” infection with Toxoplasma gondii: Association with trait aggression and impulsivity in healthy adults. Thomas B. Cook, Lisa A. Brenner et al.
  • Morbid attraction to leopard urine in Toxoplasma-infected chimpanzees. Clémence Poirotte et al.
  • A Parasite, Leopards, and a Primate’s Fear and Survival. Carl Zimmer en NYtimes

 

Cazadores de mitos: Los 25 lobos en la nieve

En la red corren muchos bulos virales: Animales extintos, fotos trucadas e historias falsas sobre animales, que si bien pueden incluso ayudar a la causa conservacionista, creo que se puede educar y divulgar sin contar patrañas. Sin ser un experto en ninguno de los temas que trataré en esta “nueva sección” llamada CAZADORES DE MITOS (sutil homenaje al mítico programa), suelo encontrarme con este tipo de informaciones virales, y tengo por costumbre que me pique la curiosidad e intentar contrastarlas y saber si son verdaderas o falsas, ergo creo que es una buena idea exponer aquí las conclusiones.

En este caso le toca el turno a la famosa foto de los 25 lobos en la nieve. La imagen es esta en cuestión:

Os copio el texto que suele acompañar a la imagen:

“Una manada de lobos: los primeros 3 son los viejos o enfermos, quienes dan el ritmo a toda la manada. Si fuera al revés, serían dejados atrás, perdiendo el contacto con la manada. En caso de una emboscada ellos serían sacrificados. Luego siguen los 5 FUERTES, en la línea del frente. En el centro está el resto de los miembros de la manada, luego de los 5 siguientes. El último va solo, el alfa. Él lo controla todo desde la parte trasera. En esa posición puede verlo todo, decidir la dirección. Él ve a todos los de la manada. La manada se mueve según el ritmo de los ancianos y ayudándose el uno al otro y cuidándose el uno al otro.”

La foto suele ir acompañada de un autor random y una localización random, en muchos grupos de facebook se ha dicho incluso que la foto era de nuestro país, no se si por desconocimiento o con intención de “caldear” aún más el ambiente en cuanto al conflicto lobo-ser humano que tenemos en el norte de España. Pero lo primero que hay que decir es claramente de donde sale esta foto: Fue hecha durante el documental “Frozen Planet” de la BBC, por el director y productor Chadden Hunter, en el Parque Nacional Wood Buffalo, en Alberta. Aunque no supiéramos la localización de la foto ni tengamos ninguna referencia para saber el tamaño, la verdad es que no parecen lobos ibéricos, ni siquiera con pelaje de invierno…

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Fotografía de Gaetan Bourque

Gracias al propio equipo de la BBC sabemos que en este caso, la que lidera la manada en este caso es una hembra “alfa”. Normalmente, según la etología clásica del lobo, las manadas de lobos están lideradas por una pareja de alfas y no tienen por costumbre controlar la “zona trasera”. En general suelen ir delante porque son los que más libertad tienen para decidir el camino, y el resto les sigue. Según el naturalista Grande del Río, el que lidera la marcha también puede ser un lobo que actúa de prospector

Posteriormente tendríamos un macho y/o hembra beta, y no los llamados “5 fuertes”, aunque hablamos de la organización de la manada, no de como se colocan para avanzar. El resto de lobos se consideran “subordinados” y “omegas”, que es uno de los rangos más bajos en esta escala social. Pero lo cierto es que hay una corriente liderada por uno de los mayores expertos del lobo a nivel mundial, David Mech, que habla de que en la inmensa mayoría de manadas, el término “alfa” es erróneo, pues hablamos simplemente de la pareja reproductora, y que las manadas no estarían tan estrictamente jerarquizadas como se creía en el pasado siglo. Os dejo un pequeño vídeo donde el propio David Mech habla del tema:

Respecto a “La marcha en fila india”, es la forma en la que los lobos suelen desplazarse durante las nevadas para ahorrar energía, usando el rastro de su predecesor. Lo de que la manada se deja llevar por los ancianos y protege a los débiles, me ha parecido muy “disney” y viralizable, pues las manadas siguen el ritmo de la pareja reproductora. No tiene sentido darle importancia, pero: ¿La manada va a su ritmo y se cuida entre sí, pero en caso de “emboscada” son sacrificados? ¿Qué emboscadas sufre un depredador como el lobo? Ni siquiera en Alberta, donde los osos de vez en cuando pueden atacar a una cría de lobo, estos se atreverían a ir a por una manada de lobos. Así que creo que deberíamos sustituir el texto “viral” por uno más realista:

“Una manada de lobos: El primero es la hembra reproductora, siendo seguida por el resto de la manada en fila india, para ahorrar fuerzas debido al temporal. La manada presenta una densidad de miembros atípica, de 25 miembros, que permite la caza de presas mayores como pueden ser los bisontes. Del resto, no podemos apenas especular”

Finalizando, espero haber aclarado alguna cosilla, y sobre todo, que la próxima vez os pase como a mí, y cuando veáis ciertas publicaciones nos entre la curiosidad y nos pongamos a descubrir la verdad que se esconde tras tanto viral. En otras ocasiones “atacaré” publicaciones más fáciles, porque no soy ningún experto para ir corrigiendo, pero si creo que hay que ser curioso y crítico para tener una visión realista del mundo. Si queréis historias reales y virales de lobos, pero contadas con algo más de rigor, os dejo aquí la historia de los lobos de Yellowstone. Como siempre, Nasua también está en las redes (facebook y twitter) donde comparto noticias, reflexiones e iniciativas de otros blogs y webs. Si os ha gustado el post, os sugiero amablemente compartirlo por las redes sociales! La divulgación científica y educación ambiental no es nada sin el boca a boca!

Como siempre, tenéis los comentarios para opinar, aportar “virales” para la sección o corregirme si me he equivocado en algo y este post llega a algún experto en etología lobuna. Nos leemos, gente!

Bibliografía empleada:

  • BBC Frozen Planet: In pictures. The Guardian
  • Alpha status, dominance, and division of labor in wolf packs. Canadian Journal of Zoology. David Mech
  • Desmintiendo erratas: El grupo de 25 lobos. Blog de David Nieto (Muy recomendable)
  • Wolf Pack of Lies. Escrito por Dan Evon para Snopes
  • Manadas de cánidos. Wikipedia en inglés

 

8 increíbles estrategias de caza de las orcas

La orca (Orcinus orca) es uno de los animales más increíbles del mundo. Como buen cetáceo, es uno de los animales más inteligentes que se pueden encontrar bajo el mar, y también fuera de él. Medir la inteligencia en otros animales no es el fuerte del ser humano y aún más si nos metemos bajo el agua. Está claro que una orca no puede resolver ecuaciones, pero puede hacer muchas cosas con las que nosotros apenas podemos soñar, y estoy seguro que muchas de ellas aún nos son desconocidas (de hecho, estoy seguro que muchos conocéis alguna de las técnicas de las que voy a hablar gracias a los múltiples documentales sobre el tema, pero seguro que encontráis alguna sorpresa!).

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Fotografía de Tour the Tongass.

Paso ganas de hacer un post de “10 cosas que no sabías sobre las orcas”. Pero como he dicho, estoy seguro que desconocemos muchas cosas de ellas, así que hoy voy a hablar solo de técnicas de caza. Y es que dada la inteligencia de la orca y las grandes necesidades alimenticias que tiene un animal tan colosal, han tenido que ingeniárselas de formas muy variopintas. Eso, sumado a su amplia distribución (la más amplia de todos los cetáceos, presentes en todos los océanos) hace que la variedad de ecosistemas (con su correspondiente variedad de presas) y su inteligencia creen una enorme variedad de técnicas de caza muy variopintas, de las cuales os voy a hablar hoy (advierto que los nombres con los que bautizo a las diferentes técnicas, son, en la mayoría de ocasiones, inventados y nada científicos):

1. Carrera de resistencia

Tal vez una de las técnicas menos ingeniosas sea el perseguir a sus presas hasta el agotamiento. Es esta técnica la que utilizan para el atún rojo en el estrecho de Gibraltar. También es utilizada contra las marsopas de Dall; pues ambos tienen una velocidad similar, si bien la orca tiene mayor resistencia. Podéis ver este último caso en el siguiente vídeo:

2. La sirena (casi) varada

Esta es la técnica que las orcas utilizan para capturar los pingüinos emperadores (Aptenodytes forsteri); las orcas persiguen a los pingüinos hasta la costa, donde las orcas aprovechan la lentitud de sus presas al hacer pie, llegando a quedar fuera del agua al realizar una de sus embestidas, donde en ocasiones quedan varadas, es por ello que los animales parecen sincronizar sus embestidas con las mareas para que la fuerza del agua les ayude a retornar a la costa. Es una técnica arriesgada de caza, con una escasa tasa de éxito y un enorme gasto de energía. Este comportamiento ha sido especialmente documentado en las islas Crozet, si bien también se produce en otras zonas y con otras especies, siendo también usada esta técnica con leones marinos en la costa de Argentina. Podéis ver esta técnica de caza en movimiento en este enlace.

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Fotografía de Adam Riley

3. Usando cebos

Un caso muy curioso que se ha desarrollado principalmente en cautividad es el uso de cebo para atraer a presas más grandes. Las orcas regurgitan pescado cerca de la orilla y esperan a que un ave intente comer el cebo para capturarla.

4. La picaresca

Esto podría no ser considerado una técnica de caza como tal, pero dada la creciente explotación pesquera de nuestros océanos, la orca se las ha ido ingeniando. Se ha documentado multitud de veces como las orcas “roban” los peces de los pescadores (El entrecomillado es porque en todo caso somos nosotros los que estamos saqueando las presas de este cetáceo de forma exagerada). Especialmente interesante es que en el estrecho de Gibraltar se ha documentado como las orcas aprovechan el tiempo que tardan los pesqueros en subir las redes cargadas de peces, las orcas extraen de los aparejos de pesca su alimento. De esto no existe mucha documentación gráfica, pero os dejo un vídeo muy curioso sobre el tema:

5. El carrusel

Otra técnica muy conocida, para la cual es indispensable tener un grupo de caza. Es utilizada contra bancos de peces pequeños, si bien es especialmente conocida en los fiordos de la península escandinava, donde las orcas se sustentan gracias a los arenques. Varias orcas rodean al grupo de animales, llevando a los arenques a la superficie, para luego girar en torno a ellos hasta formar una esfera. Se van turnando, y utilizan diversas técnicas para atemorizar a sus presas, tales como mostrar sus vientres blancos, expeler burbujas de aire y emitir sonidos. Cuando los arenques van a toda velocidad empiezan a saltar fuera del agua, y es cuando las orcas golpean la esfera con sus colas para comenzar el festín. Se ha documentado el uso de esta técnica junto a yubartas y rorcuales comunes, si bien no esta claro si consiste una caza grupal como tal (las yubartas utilizan una técnica de caza muy similar). Podéis ver a un grupo de orcas utilizar esta técnica en este enlace.

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Fotografía de Paul Nicklen

6. La vuelta a la tortilla

Una de mis favoritas. En zonas con icebergs y placas de hielo, muchas veces se encuentra a leones marinos y focas descansando en dichos pedazos de hielo flotantes. Las orcas van en formación hacia su presa, y antes de llegar se sumergen y pasan por debajo de la plataforma, produciendo que dicha plataforma de hielo se balancee sobre el agua hasta hacer que su presa caiga al mar. Es muy curioso ver como un grupo de orcas generan una ola en la dirección que quieren. De nuevo, existe una excelente documentación gráfica del tema, de la mano del genial documental por capítulos “Frozen Planet”:

7. Asesinas de ballenas

Sin embargo, la prueba de fuego para este lobo de mar es la caza de ballenas. Es donde las orcas muestran su mayor poderío, consiguiendo dar caza incluso a una ballena azul, el animal más grande de la tierra. De hecho, muchos autores coinciden en que el nombre “ballena asesina” es un error de traducción, con origen en nuestro país. Los balleneros vascos las llamaban “asesinas de ballenas”, que se tradujo mal, y en lugar de “Whale killer” fueron apodadas “Killer whale”, que traducido de nuevo a nuestro idioma viene a ser “ballena asesina”.

En general, para matar a grandes cetáceos, las orcas embisten y muerden diferentes partes del cuerpo de las ballenas, hasta que el animal se acaba rindiendo por la debilidad que le causan las múltiples heridas. Estos animales requieren de grandes grupos de orcas para ser abatidos. El caso más curioso se produjo en 1979, NGS documento a 90 orcas atacando a una ballena azul en la costa de California, si bien normalmente suelen separar a madres y a crías.

8. Coalición con personas: La historia del “Viejo Tom”

La historia del viejo Tom es una de las más curiosas que se pueden encontrar sobre este temible cetáceo. El viejo Tom fue un macho de orca que regentaba la costa sudeste de Australia. Fue este el apodo que recibió por parte de los balleneros del puerto de Edén. Se sospecha que el viejo Tom era el líder de un grupo de orcas que realizaron la técnica de caza más curiosa que os contaré sobre estos animales. Este grupo de orcas era conocido como “Los asesinos del Edén”.

Este punto es un lugar típico de migración de las ballenas jorobadas. El grupo de los “asesinos del Edén” asustaban y perseguían a las ballenas hasta una zona de la bahía con poca profundidad, donde no pueden sumergirse.

Sin embargo, la ballena jorobada sigue siendo un rival muy complicado para las orcas. Era entonces, con sus presas atrapadas, cuando una de las orcas se acercaba al pueblo y empezaba a golpear el agua con la cola. Entonces los balleneros seguían a las orcas con una o dos barcas. Cuentan varios testimonios que si los balleneros se perdían, las orcas volvían a buscarles e incluso se cuenta que dichas orcas arrastraban las embarcaciones utilizando una cuerda.

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Uno de los balleneros de Edén con el viejo Tom de fondo

Los balleneros podían así utilizar una sola barca para lanzar un arpón y acabar con la ballena. Posteriormente, los balleneros tenían que cumplir un pacto conocido como “La ley de la lengua”, y esto era dejar a las orcas alimentarse de la lengua de la ballena, la cual parece ser la su parte favorita (de hecho, se suelen encontrar cadáveres de ballenas con la lengua arrancada).

Como os comentaba anteriormente, Tom el viejo (también conocido como Tom el humorista por las acrobacias y las diversas formas que tenía de molestar a los balleneros) era una de estas orcas que guiaba a los pescadores, una de las que mayor vínculo formó con los pescadores (concretamente, una familia conocida como los Davidson). Era distinguido por una aleta especialmente grande. Entre varias historias, una vez un pescador cayó al mar y Tom y otras orcas protegieron a este pescador de los tiburones (Esto no sería tan paranoico pues dicho comportamiento ha sido documentado en otros cetáceos). El esqueleto de Tom se encuentra en el museo de orcas de la ciudad.

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Viejo Tom guiando a un barco. Fotografía de Charles Eden Wellings

Podría sonar a historia de cuento, pero lo cierto es que la relación entre orcas y balleneros no fue trivial, al igual que tampoco lo fue el uso de la ley de la lengua. Dicha relación entre cetáceos y personas fue establecida siglos atrás por los aborígenes australianos conocidos como Yuin, los cuales “llamaban a las orcas” para realizar la caza de ballenas. Dichos aborígenes creían que las orcas eran antepasados suyos reencarnados, y utilizaban aceite de ballena de estas cacerías en diversos ritos. Es por ello que sentían un profundo respeto a estos animales y desarrollaron la “ley de la lengua” que enseñaron a los balleneros europeos.

Ponemos así fin a nuestro viaje a las técnicas de caza de las orcas. Una muestra más de que no somos los únicos seres con una gran inteligencia y con una cultura propia. Como siempre, Nasua también está en las redes (facebook y twitterdonde comparto noticias, reflexiones e iniciativas de otros blogs y webs. Si os ha gustado el post, os sugiero amablemente compartirlo por las redes sociales! La divulgación científica y educación ambiental no es nada sin el boca a boca! Nos leemos, gente!