Disney no tiene la culpa de como vemos la naturaleza

Tener como única referencia del medio natural a las películas “Disney” de los 90 no sea la mejor idea para educar a nuestros hijos. Sin embargo, como fan del cine de animación, me niego a creer que se pueda culpar a estas películas de nuestra concepción de la naturaleza.

Concept art de “El Rey León”

En primer lugar, el cine de animación ha ido adquiriendo complejidad a lo largo de los años. De las sutiles morajelas de “bien y mal” y los animales que ponen el mantel a Blancanieves hemos pasado a ver películas como Wall-E, que retrata un futuro catastrófico para la especie humana por sus errores ambientales, o la reciente Moana, que nos acaba de sustituir el concepto “princesa Disney” por el de “Heroína”, una heroína que se enfrenta a una catástrofe ambiental causada porque el ser humano toma el poder de “dar vida” de la Madre Tierra (¿Os suena de algo?). Hoy veo valores mucho más interesantes en muchas películas de animación que en las series tipo “Hannah Montana”.

Concept art de “Wall-E”

Aún así, no se puede negar que en estas películas, especialmente en las más antiguas, se mantenían roles humanizados para los animales. El antropomorfismo une nuestra parte más emocional con nuestra necesidad por conocer y admirar la fauna, y ha hecho bastante daño a nuestro trato al medioambiente, si bien habría que recordar que la concepción de animales como seres no sintientes, el imperante anterior, ha traído mil veces más desgracias.

Es cierto que en los clásicos Disney hemos visto a las hienas como traicioneras, y a los conejos y ciervos como seres amigables. Yo mismo he “denunciado” algunos de estos conceptos mal traídos (Buen momento para recordaros que tengo un análisis “biofriki” de El Rey León y Buscando a Nemo). Pero también he visto como Disney nos trasmite a través de su “ciclo de la vida” el funcionamiento de la cadena trófica mientras algunos sectores, como el cinegético, simplifican y humanizan aún más los roles de la fauna salvaje (Cormorán malo por comer nuestro pescado, cazador bueno por matar al malvado lobo).

Mulan Viz Dev - Lake
Concept art de “Mulán”

También habría que decir, que no es responsabilidad de la televisión educar a los niños en valores ambientales. Tal vez su función pueda ser reforzar esa educación, o despertarla, pero no se puede sustituir un paseo por el bosque por ver “Bambi” en el salón. Tal vez ahí falla la cosa, y es que todo este viene a que yo he visto Disney toda mi vida, y tan mal no he salido…¿No? Mientras, hay padres que han comprado peces payaso a sus hijos tras ver Nemo, que han durado dos días (¿Sabías que Disney ha sacado guías para la compra responsable de peces con “Buscando a Dory”?)

Tal vez es porque yo al volver en coche de casa de mis abuelos y de haber visto “Balto”, veía un potro con la panza desgarrada tras el ataque de los lobos. O tal vez, porque antes de ver “Bichos”, había visto a mi abuelo embutido en un traje de apicultor. O simplemente porque las aventuras de Bambi podían haber ocurrido en los bosques que podía encontrar a 5 minutos de mi casa. Y es que el “efecto Walt Disney” tiene más que ver con nuestra desconexión con la naturaleza que con el cine de animación.

Concept Art de “Buscando a Dory”

Y es que no, por supuesto que Disney no sustituye a nuestras raíces rurales o a coger unos prismáticos para buscar buitres en el horizonte, a sentir el olor del musgo durante el camino o simplemente a los vuelos de un petirrojo a unos metros de nosotros. Pero eh! Tampoco es incompatible con la educación ambiental u otro tipo de programas. Yo veía Pocahontas, pero también “El Hombre y la Tierra”. ¿Veis por donde voy?

Aún así, las cosas van cambiando, y es que esta famosa empresa de animación no solo está introduciendo más valores sociales y ambientales en sus películas animadas, también lleva una década produciendo documentales bastante desconocidos en nuestro país, pero de una enorme calidad, y en los que la narrativa Disney y la crudeza del medio natural se mezclan sin forzar la cosa. ¿Sabíais que por ejemplo, Disney cuenta con un documental de polinizadores? 

Lo cierto es que los documentales de esta franquicia son ideales para poner a los más pequeños de la casa. Mientras que “Bears” nos narra las aventuras de unos oseznos y su madre en Alaska, “Monkey Kingdom” nos traslada a los líos jerárquicos de los macacos de Sri Lanka, que habitan las místicas ruinas de Polonnaruva.

Con una narración a medio camino entre la fábula y el documental, estos documentales no renuncian a poner nombres y “humanizar” a los animales en su justa medida, narrando sus historias no solamente como uno de los ciclos de un ecosistema, sino como una aventura de un conjunto de seres sintientes que tienen lazos familiares. Y es que tampoco podemos caer en retratar a los animales como máquinas que cumplen una función ecológica, que cumplen las 5 funciones vitales de todo ser vivo y se van de este mundo habiendo cumplido “su parte”.

Oscar, protagonista de “Chimpancés” – DisneyNature

Por cierto, a través de Disney Conservation Fund, en gran parte financiada a través de estos documentales, Disney apoya a 330 ONGs, invirtiendo más de 65 millones de dólares en conservación. En nuestro país, el angelote, un tiburón que surca las aguas canarias, es una de las especies beneficiadas por esta iniciativa. Pero también hay muchas ONG conocidas, como el instituto Jane Goodall, Panthera o Save the Elephants (Sí, justo hablamos en el post anterior de abejas y elefantes). Tampoco es mi intención ensalzar a una de las empresas más grandes del mundo por su “compromiso” con el medioambiente, pues es lo mínimo que se debería pedir a toda gran empresa, no solo a aquellas que hacen documentales.

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Concept Art de “El Rey León”

Por supuesto que muchos niños conocen mejor la fauna africana que la autóctona, pero ¿Vamos a esperar que un estudio americano haga una película animada del alimoche? ¿Pretendemos que sea una multinacional la que enseñe de fauna ibérica? Por supuesto que no. Eso es deber de nuestro sistema educativo, de la divulgación ambiental y de la relación con la naturaleza que mantenemos los adultos cuando nos calzamos las botas y nos perdemos en los bosques, cada vez que salimos de la jungla de cristal. Y sobre todo, a la curiosidad y capacidad crítica propias una vez tenemos las herramientas y el conocimiento para conocer nuestro patrimonio natural y su fauna de forma independiente y sin sesgos.

Bueno, cerramos el post como siempre, animándoos a compartirlo y difundirlo, y a meteros en las redes sociales del blog (facebookinstagram y twitter), dad un like o un follow, que son gratis y me ayudan con la difusión! Un saludo, gente!

La biología tras “El Rey León”

Tanto en mi infancia como en la actualidad disfruto enormemente del cine de animación; crecí con Disney y Pixar, y he visto como el género evolucionaba mientras yo crecía, y hoy podemos disfrutar cada año de películas de animación que invitan a divertirse y reflexionar: El cine de animación cincela la percepción del mundo de los más jóvenes, y el Rey León fue una de las películas que más me ha marcado, por ello tenía muchas ganas de hablar de ella. ¿Cómo representa el ecosistema africano el Rey León? ¿Ensalza valores medioambientales? Vamos a ello, no sin antes decir que en muchas especies os he enlazado a la imagen de la película para no saturar esto de fotos, y que muchas de las especies que os hablaré fueron identificadas en el blog de Biogeocarlos hace tiempo, el cual os recomiendo encarecidamente!

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Amanecer en el Serengeri – Fotograma de “El Rey León”/Fotografía de Ellen Therese Hoff

El Rey León trata de las desventuras de Simba, heredero de Mufasa y Sarabi: Los animales de la sabana llegan de todo los rincones para asistir al nacimiento del futuro rey de la sabana, y empezamos a ver que Disney se lo curró a la hora de representar a los animales africanos: El rinoceronte negro, los topis (una especie de antílope cuyo nombre científico es Damaliscus korrigum), los marabúes (Las “cigüeñas carroñeras” de África) y otros animales alzan la mirada ante el amanecer, mientras unos elefantes africanos (Loxodonta africana) caminan al pie de la icónica silueta del Monte Kilimanjaro, lo cual parece indicarnos que la película se desarrolla en las cercanías de este, colindando con el Serengeti. Al buscar fotografías reales de este accidente geográfico, me quedé embobado ante el parecido que tienen la escena de la película y esta foto de Martyn Colbeck:

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Elefantes bajo el Kilimanjaro – Fotografía de Martyn Colbeck/Fotograma de El Rey León

La bella canción del Ciclo de la Vida da fondo al inicio de la película, que nos continua presentando buena parte de la fauna del film: Mientras las gacelas de Thompson surcan la niebla como flechas, cebras y jirafas se apresuran pues no se quieren perder el evento; incluso las hormigas cortadoras de hojas parecen estar desplazándose al bautizo, y podríamos decir que son las que más interés pusieron en llegar, ya que en África no hay este tipo de hormigas…son una especie endémica del continente americanopero se lo perdonamos a Disney ya que de momento están a la altura del continente africano.

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Fotograma de “El Rey León”

Un elefante emerge del río, acarreando un montón de aves en sus codiciados colmillos, entre ellas, lo que parece un calao, cuyos primos asiáticos están bajo seria amenaza por el tráfico de su pico, que vale tres veces más que el marfil. Es entonces cuando el mandril “chamán” Rafiki aparece en escena, reverenciado por lo que parecen kudús (el gif que está bajo este párrafo) y búfalos cafre, para mostrar a la sabana su futuro monarca, alzándole sobre la Roca del Rey (Por cierto…pobre Rafiki, viviendo en su árbol de soltero cuando el mandril es uno de los primates que viven en grupos más amplios!).

Tras la bella escena en la que Rafiki dibuja a Simba en su baobab (un árbol del género Adansonia muy bien reflejado en la película), Simba exige a su padre que le acompañe a ver el amanecer, mientras sortea todo el harén de Mufasa: Y es que recordemos, los leones son polígamos, y uno o varios machos (suelen ser 2) forman una coalición con varias hembras emparentadas, formando una manada…aunque obviamente, esto sería un poco fuerte para una película infantil de hace unos años (Bueno, y aunque vamos avanzando, de ahora también). Hay otros comportamientos poco apropiados para una película animada: Cuando nuevos machos derrotan a la coalición y quieren tomar control sobre el grupo de leonas, suelen matar a las crías, lo cual hubiera convertido a Scar en mayor villano (o incluso a Simba, que al final de la película retoma el control).

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Rinoceronte negro – Fotografía de WWF/ Fotograma de El Rey León

Es entonces cuando Mufasa le explica a Simba el límite de sus terrenos y el “ciclo de la vida”, que se quedaría grabado en mi mente por muchos años y que es una de las grandes enseñanzas de la película: Todos los seres vivos de un ecosistema dependen de unos de otros, en un ciclo donde la energía fluye por la cadena trófica, los leones mueren y sirven de mantillo para la hierba (dios, hace más de una década que no uso esa palabra), que alimenta a las gacelas. Las cadenas tróficas tienen muchas más implicaciones, y los leones tienen un papel importante que cumplir: Mismamente lo que paso al devolver los depredadores a Yellowstone es un ejemplo de ello. Lejos de demonizar el papel del depredador, o de ignorar el conflicto “ético” que supone, Disney da una elegante lección de “ecología” a los más pequeños.

Sin embargo, Simba no hace mucho caso a su padre, y tras la charla emprende el viaje al territorio de las hienas junto a Nala, acompañados de Zazú; por cierto, el cual es un pájaro de la especie toco piquirrojo (os dejo una foto más abajo). Por el camino, Simba se las arregla para despistar al secretario del rey con una canción muy pegadiza, en la cual es acompañado por muchos animales de la sabana: Gorilas, leopardos, hipopótamos, avestruces e incluso osos hormigueros, que de nuevo, vuelven a ser un gazapo: No hay osos hormigueros en África, debemos volver al continente americano para encontrarlos.

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Toco piquirrojo – Fotograma de “El Rey León”/Fotografía de Toy Janssen

Finalmente, Simba y Nala consiguen llegar a los reinos de Scar, donde se las tendrán que ver con las hienas: Entran en escena, pues, nuestro trío favorito: Banzai, Shenzi y Ed, a las que ya intenté hacer un “lavado de cara” en la entrada sobre  lo incomprendidos que están los carroñeros, pues si que es cierto que las películas de animación ilustran a estos animales como malvados y estúpidos, cargando con estereotipos nada ciertos, e incluso llevo a algunos conservacionistas a criticar la película por dar mala fama a estos geniales animales. Puede parecer una tontería, pero lo cierto es que si tienes que apadrinar de forma simbólica a un animal para contribuir a su conservación, seguramente la gente prefiere leones a hienas por cosas como esta.

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Hienas “moteadas” – Fotograma de “El Rey León”/Fotografía de Danita Delimont

De hecho, si bien la mayoría de especies del Rey León están genial ilustradas, los secuaces de Scar poco se parecen a las hienas moteadas, pues se les ha acentuado todo rasgo o color que acreciente su maldad: Melenas negras, orejas puntiagudas, ojos amarillentos que destilan maldad y colores oscuros, perfectos para camuflarse en cementerios y demás sitios tétricos. Por si fuera poco, las hienas, además de no ser “malas”, son muy inteligentes, pudiendo resolver problemas cognitivos complejos, como cajas con premios con varias formas complejas de apertura. Poseen además una gran inteligencia social, pudiendo reconocer a otros miembros del clan y su relación con ellos sin problema, de forma similar a algunos primates. Además, aunque son carroñeras, son también excelentes cazadoras, y de hecho es más común que los leones les roben la presa a ellas que al revés…¿No te lo esperabas, eh?

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Guepardo – Fotografía de Kayla Stevenson/Fotograma de El Rey León

Pero volvemos a las viles hienas del Rey León, que ponen en problemas a Simba y Nala. Por suerte, son rescatados por Mufasa, que da una última charla a su hijo sobre los reyes del pasado antes de que se ponga en marcha el plan de Scar, en el que Mufasa muere a raíz de una avalancha de antílopes (SPOILER!). Concretamente la especie es el ñu azul, cuyas migraciones son mastodónticas en cuanto a número, ideales para generar estas estampidas.

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Y es así como Simba huye y desafiará durante unos años la dieta tradicional de los leones, en consonancia con la filosofía de sus dos nuevos amigos: Un suricato y un jabalí verrugoso, que normalmente serían más bien presas del primero. Mientras, Scar tomará el control de la manada y las hienas abandonarán el cementerio de elefantes. Por cierto…de eso no hemos hablado: ¿Existen los cementerios de elefantes? Desde luego, existen teorías, rumores y otras fuentes de este “mito”, como la búsqueda de agua por parte de elefantes moribundos. Pero la realidad supera a los mitos, y si bien no parece que los elefantes vayan a morir a algún sitio concreto, si se ha observado que los paquidermos entienden el concepto de la muerte y el encuentro de una manada con un esqueleto de elefante es siempre un momento muy especial, donde los elefantes mueven los huesos y pasan sus trompas por estos. No me extenderé en ello porque si queréis saber más del luto de los elefantes y otras especies, os remito a esta entrada del blog.

happy disney cartoons & comics quote monkey

Tras años de vida contemplativa, Simba se reencuentra con Nala, que se encuentra de avanzadilla, buscando alimento: Los viejos sentimientos resurgen y el heredero retornará a sus dominios, donde Scar ha causado un auténtico desastre ecológico, haciendo que todas las presas emigren y la hambruna se extienda en la manada. Parece que la película le echa gran parte de la culpa a las hienas de nuevo, cuando precisamente son una de las especies que más tiene que aportar a ese “Ciclo de la Vida” que mencionaba Mufasa.

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Acacia de copa plana – Fotograma del Rey León/Fotografía de Fineart america

El caso, que Simba vuelve a su antiguo hogar, Scar intenta culparle de la muerte de Mufasa pero le sale el tiro por la culata y le explota en la cara, siendo devorado por las hienas (o eso nos insinúan de forma sutil). Así, Simba reclamará el trono y devolverá la grandeza a la sabana junto a Nala…el resto, ya es otra historia. Para mí esta película significo mucho en su momento, estropeé el VHS de tanto verla, en el mismo salón que tengo plagado de cuadros con personajes de la película. Y aunque en otros apartados es espectacular (banda sonora o arte), lo cierto es que no me esperaba que la sabana estuviera tan bien representada, a pesar de algún que otro “fallo”. Veremos como se las apañan con el remake, que está en camino (Personalmente creo que lo están haciendo bastante bien, véase “El Libro de la Selva”), seguro que también es digna de analizar! Me quedo con una de mis frases favoritas de la película: “El pasado puede doler…pero puedes huir de él, o aprender”, precedido de dos buenos varazos de Rafiki. Espero que os gustase esta entrada, porque para mí ha sido un placer escribirla. En esta ocasión, os dejo a Mufasa, que creo que os quiere recomendar…

lion king work it turn around

…seguir el facebook (que es el que uso principalmente), twitter (admito que lo tengo abandonadete) e instagram del blog. Y creo que también os anima a compartir el contenido para poder llegar a más gente este proyecto de divulgación científica y educación ambiental! Nos vemos pronto!

Lobo huargo: Una ficción muy real

Hoy toca cambio de tercio, avisados estáis: En los últimos años se han popularizado sagas literarias de fantasía con su adaptación a la pequeña y gran pantalla: Hablo de la obra de Tolkien, es decir, El Señor de los Anillos (adaptada por Peter Jackson) y la obra de George RR Martin, osea, Canción de Hielo y Fuego (Adaptada en la serie “Juego de Tronos” por David Benioff y D. B. Weiss). Como fan de la literatura fantástica, las sigo muy de cerca (de hecho, si os interesan, os recomiendo el podcast en el que participo, “Podcast de Hielo y Fuego”). En ambas existe un bestiario muy interesante y con puntos en común (si os interesa el tema, lo debatimos en un programa con los compañeros de Regreso a Hobbiton, junto a otras comparaciones de ambas sagas), y una de las criaturas que más importancia tiene, especialmente en la saga de Martin, es el lobo huargo.

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Ejemplar de lobo (Canis lupus) en UK wolf trust – Fotografía del usuario Blackice-wolf (DA)

Como veis, esta entrada se sale un poco de lo habitual en el blog, pero tenía ganas de tratar un tema atípico como este. ¿Existió el lobo huargo?. En la saga en la que se inspira Juego de Tronos, los lobos huargos son lobos enormes, que viven al norte de El Muro (aunque han perdido gran parte de su territorio en circunstancias muy similares a las de su pariente “real”), y además son el emblema de la casa Stark; mientras, en la saga de Tolkien, aunque también son lobos grandes, se les da una connotación malvada, que trasciende lo animal, dándoles incluso la capacidad de debatir los planes que tienen preparados para los enanos durante “El Hobbit”, y son utilizados a modo de montura por orcos y uruks.

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Azog y la matriarca – Obra de Nick Keller (WETA)

Pues eso…¿existió un gran lobo en nuestro planeta Tierra? Lo cierto es que sí; el lobo gigante (Canis dirus) pobló en América durante el Pleistoceno. De hecho, en inglés lobo huargo se dice “direwolf”, que no es otra cosa que el nombre común de C. dirus, “lobo temible”, es decir “Dire wolf”. No es extraño en el mundo de “Canción de Hielo y Fuego”, donde George RR Martin se ha inspirado claramente en la fauna del Pleistoceno, con los mamuts que acompañan a los salvajes o los uros que hizo asar Robert Baratheon durante el torneo de la Mano del Rey. En el caso de Tolkien, es muy probable que su influencia directa, al igual que con muchos otros aspectos de la saga, provenga de inspiración nórdica, en cuyo idioma “huargo” es lobo, animales que aparecen en forma de varias bestias legendarias.

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Comparación entre C. lupus y C. dirus -Ilustración del usuario Goterinamon (DA)

 

Aunque a pesar del nombre no llega a las medidas de Fantasma o Peludo, el lobo gigante o temible llegaba a los 100-80 kg. Desde luego, difícilmente serían utilizados de montura, y posiblemente no podrían igualar el tamaño de un pony, pues son poco más grandes que los lobos de mayores dimensiones que tenemos en la actualidad. Pocas diferencias tendrían con los actuales lobos, una de las más interesantes sería una muela carnicera mayor proporcionalmente a la de los lobos actuales. La muela carnicera es el primer molar de la mandíbula inferior de muchos carnívoros, vital para su alimentación. La diferencia entre sexos de esta muela y otros parámetros es mínima, indicando, al igual que los lobos actuales, que era una especie monógama.

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Atila, ejemplar de lobo ibérico (Canis lupus signatus) – Fotografía propia

Como no pudimos observar a estos animales en todo su esplendor, su componente comportamental es muy difícil de estudiar. Por suerte, existe un yacimiento gigantesco en los Ángeles de esta especie, que ronda los 3500 ejemplares. Dado que superan en número a cualquier otra especie de vertebrado del yacimiento se asume que también eran cazadores de manada, junto a la aparición de animales con antiguas heridas sanadas, lo cual es complicado de ver en animales solitarios cuya manutención depende únicamente de ellos mismos y su estado de salud.

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Competitividad entre dientes de sable y lobo terrible – Ilustración de Mark Hallet

En las sagas de fantasía, el huargo también se representa como un animal de manada, especialmente en la saga de Tolkien, pues en Poniente solo conocemos a unos pocos lobos huargo que acabaron conviviendo con los miembros más jóvenes de la casa Stark sin posibilidad de demostrarnos su poderío en manada: Únicamente Nymeria, el lobo de Arya, que en los libros se nos deja a entender que se encuentra liderando una manada de lobos. Si bien la domesticación del lobo fue la responsable de la aparición del perro, la cría a mano de ejemplares de la especie nos da animales similares al perro en comportamiento, salvando las distancias.

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Fantasma, el lobo huargo de Jon Snow – HBO

Dada la muy posible existencia de manadas, junto al aumento de tamaño y de la muela carnicera, además de diversos yacimientos, parece razonable que el lobo terrible estaba preparado para enfrentarse a presas de gran tamaño, posiblemente en manadas grandes como las que podemos ver en Estados Unidos actualmente, donde tenemos manadas mucho mayores que las de nuestro país enfrentándose a animales tan poderosos como el bisonte (si quieres saber más sobre estas grandes manadas de lobos, te mando a este post que escribí hace tiempo).

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“The direwolf” – Ilustración del usuario WhelanC (DA)

La especie se extinguió hace aproximadamente 10.000 años; posiblemente ligada al destino de los megaherbívoros, que perecieron probablemente por la caza humana, aunque también se barajan enfermedades o el cambio climático; sin embargo, parece que aún gozan de salud y buenos censos en la Tierra Media, no así en el norte de Poniente, donde lleva sin verse un lobo huargo al sur del Muro más de 200 años ¿Seremos algún día testigos de la caza de un mamut por parte de una manada de lobos huargos en los alrededores del Puño de los Primeros Hombres? Sería algo digno de ver.

Bibliografía empleada

  • Anyonge, W., Baker, A. 2006. Craniofacial morphology and feeding behavior in Canis dirus, the extinct Pleistocene dire wolf. Journal of Zoology
  • Prevosti, Francisco J. 2006. Grandes cánidos (Carnivora, Canidae) del Cuaternario de la República Argentina: sistemática, filogenia, bioestratigrafía y paleoecología (tesis doctoral). Asociación Paleontológica Argentina
  • Web de la Wiki de Hielo y Fuego
  • Web del Museo de Illinois

La biología tras “Buscando a Nemo”

Parte del interés que tiene mucha gente por el mundo natural vino de documentales como “El Hombre y la Tierra” o versiones más modernas. Sin embargo, también tienen mucho poder las películas de animación, permitiendo generar empatía hacia ciertos animales que de otra forma sería imposible. Pero…¿Está bien retratada la naturaleza en estas películas? Vamos a verlo con uno de los clásico de Pixar:

Para quien no lo sepa, la historia gira en torno a Nemo, un pez payaso perdido (Amphiprion ocellaris) que es buscado por su padre Marlin, descubriendo durante a peculiares habitantes del océano. La película empieza mostrándonos la pacífica vida de los peces payasos, que viven, como es natural, en una anémona. Y es que esta especie vive en simbiosis con las anémonas: Estas le proporcionan refugio, pues a pesar de que la anémona produce picaduras, el pez payaso posee una capa de grueso moco que impide que le afecte. Además, el pez payaso elimina parásitos de la anémona y el aleteo remueve el agua, cosa que también beneficia a la anémona. Poseen una relación de mutualismo, pues ambos se ven beneficiados, pero ninguno es dependiente metabólicamente del otro. Esto está representado de lujo en la película.

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A la izquierda, fotografía de JAMESD. A la derecha, captura de “Buscando a Nemo” (Pixar)

Tras la puesta de más de 400 huevos por Coral, la madre de Nemo, la familia es atacada por una barracuda (Sphyraena spp.), dando a entender que en el ataque muere Coral y se pierden para siempre 399 huevos, quedando únicamente Nemo. El huevo sufre un traumatismo, y es el motivo por el que Nemo tendrá una aleta atrofiada o “aleta de la suerte”.

Hasta aquí todo normal, el problema es que en realidad, los peces payasos son hermafroditas facultativos. El individuo más grande es siempre una hembra (Coral en la película es más pequeña que Marlin), mientras que el resto son machos. Si muere la hembra, el macho más grande del grupo cambia su sexo a hembra, y el siguiente macho se convierte en el macho reproductor. En la película, Marlin debería sufrir un cambio de sexo tras la muerte de Coral. Puede que Pixar desconociera este detalle o pueden que pensaran que era un giro de guión demasiado transgresor, pero desde luego, hubiera sido interesante verlo en pantalla.

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A la izquierda, fotografía del usuario Nebulosa (Reefs.org). A la derecha, captura de “Buscando a Nemo”

Posteriormente, la película nos lleva directamente al comienzo de la escolarización de Nemo, dejándonos ver que la ausencia de Coral se ha traducido en que Marlin es un padre sobreprotector. Es entonces cuando Nemo conoce al maestro Raya, una raya águila (Aetobatus narinari) que hace de transporte y profesor a la vez. También llegarán otros padres a traer a sus hijos, entre ellos un pez que trae a su progenie en la boca, lo cual ocurre en varias especies en el mundo real.

Es en esta excursión donde Nemo es “raptado” por un buzo, y llevado a su clínica dental en Sidney. A partir de aquí, Marlin deberá embarcarse en la aventura de buscar a su hijo junto a Dory, un pez cirujano regal (Paracanthurus hepatuscon serios problemas de memoria (haciendo referencia al mito de que los peces tienen una memoria de segundos, cuando en realidad muchos de ellos guardan recuerdos a largo plazo durante meses).

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A la izquierda, fotografía de J. de Lange. A la derecha, captura de la película

Durante su epopeya, conoceran a otras especies del océano, entre ellos un grupo de tiburones que han creado un grupo de “carnívoros anónimos” que se reúne en un antiguo submarino. Chum, Ancla y Bruce, que son respectivamente un marrajo, un tiburón martillo y un tiburón blanco. Se los reconoce bastante bien, y se muestran con detalle las múltiples filas de dientes que poseen los escualos. Durante la reunión, Dory sangra, y esto vuelve loco a Bruce. Los tiburones detectan la sangre en el agua a grandes distancias, pero muchas veces se ha confundido el frenesí alimentario con una “locura” por la presencia de sangre, cuando en realidad esto ocurre en especies como los tiburones, debido a la presencia de muchas presas, como por ejemplo, en un gran banco de peces, independientemente de la presencia o no de sangre.

Posteriormente, nuestros protagonistas deberán recuperar unas gafas de buzo con la dirección donde se encuentra Nemo, que han caído en una fosa abisal. En sus profundidades se encuentran con una maravillosa luz, que resulta ser el señuelo de un rape abisalque ilumina su antena mediante bacterias bioluminiscentes, y que al igual que en la película, viven a kilómetros de profundidad. De hecho hace poco se hizo una de las primeras grabaciones de esta especie.

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A la izquierda, fotografía de rape abisal (autor desconocido). A la derecha, captura de la película

Nemo conoce a sus compañeros de pecera, liderados por Gill, un ídolo moro (Zanclus cornutus) doblado por Willem Dafoe (en este post de Biogeocarlos tenéis identificadas todas las especies), mientras Marlin y Dory son guiados a un mar de medusas. En esta escena se hace referencia a la “inmunidad” del pez payaso, pues Marlin dice que está acostumbrado a las picaduras gracias a su vivienda, pero que sí que le ha picado la medusa. Y es que de hecho, el moco del pez payaso no lo inmuniza a las medusas!

Es entonces cuando Dory y Marlin se unen a la corriente de Australia Oriental, una corriente oceánica que en la película parece casi una autopista. Tiene bastante sentido, ya que cada verano son miles los peces que van desde la gran barrera de coral hasta los puertos de Sidney, como en la película, arrastrados por esta corriente. En esta corriente es donde conocen a Crush, una tortuga verde muy hippie, que se encuentra de migración con sus compañeras.

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A la izquierda, cría de tortuga verde (autor desconocido). A la derecha, cartel promocional de la película.

Las migraciones de las tortugas verdes van desde sus lugares de alimentación a las playas donde nacieron, recorriendo distancias de hasta 2.600 km. También se hace referencia al nacimiento en solitario de las pequeñas tortugas, que deben llegar al mar, lo cual para Marlin, un padre tan sobreprotector, es bastante temerario; sin embargo, aunque en la película se reúnen felizmente con sus padres en el mar, en la realidad las nuevas tortugas deberán emprender su aventura sin ellos. Las tortugas marinas están en general en seria amenaza, debido a la caza furtiva, la invasión de sus zonas de puesta, el comercio de sus huevos, los residuos y el cambio global (Os dejo un post de All you need is biology sobre el tema).

Nemo, Gill y el resto de los miembros de la pecera se encuentran en pleno plan de escape para evitar que Nemo sea asesinado por Darla, la sobrina del dentista, una niña que parece no entender la responsabilidad que debe ir de la mano con la adquisición de una mascota exótica. Mientras, Marlin y su loca compañera conversan en “balleno” con una ballena para luego ser engullidos (Que por cierto, con quien Dory no podría hablar balleno es con nuestra vieja amiga 52 Hz). Dentro de su boca se ilustran muy bien las barbas, esas formaciones córneas que permiten a los misticetos alimentarse (los cetáceos pueden ser dentados o barbados, estos últimos son los misticetos). Finalmente, la ballena les libera por el espiráculo, que no deja de ser la “fosa nasal” de las ballenas.

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A la derecha, fotografía de David Doubilet. A la izquierda, captura de la película

Tras una “competición” entre pelícanos y gaviotas, y el típico “ohhhh, el tipo al que debía salvar ha muerto”, Nemo y su padre se reencuentran al fin, mientras que Gill consigue finalmente llevar a cabo su plan de fuga con el resto de la pecera. El broche final es una lección de Nemo a su padre, para que sepa que ya es independiente, ayuda a liberar a un banco de peces pescados por arrastre. La pesca por arrastre es la pesca menos selectiva y la más dañina, pues se basa en capturar todo lo que se interpone en el paso de la red, destruyendo los fondos marinos, haciendo capturas accidentales (como la propia Dory, que es capturada en la escena)…Tras esta última aventura, Nemo puede al fin retornar a su anémona, con un Marlin menos sobreprotector que sabe que su hijo a sobrevivido a una epopeya sin límites.

La película parece intentar trasladar un mensaje educativo: No está bien sacar a un animal de la naturaleza para ser la mascota de nadie (y menos de Darla, una auténtica “mata-peces”). Sin embargo, ese no fue el mensaje que pareció trasladar la película: Todo el mundo quería un Nemo, y la demanda de A. ocellaris se disparó, lo cual ha producido un descenso de sus poblaciones salvajes,  si bien no está clasificada como amenazada. En la fauna marina, es bastante más fácil capturar especies silvestres para mantener en cautividad, tanto en acuarios particulares como visitables; aunque por suerte, el pez payaso se cría bien en cautividad, ergo la venta de animales criados en cautividad evita que se sigan extrayendo de su medio natural.

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Concept Art del artista Ralph Eggleston

Sin embargo, esta y otras especies están amenazadas indirectamente por las múltiples amenazas a las que se enfrenta el océano, así que la batalla no está ganada. Y al final es de lo que nos habla esta película. Nos recuerda la belleza del océano; de sus corrientes, de sus bosques de medusas y montañas de corales, de sus miles de especies y rincones por descubrir. Por algo apenas hemos explorado el 5% de sus profundidades. Y eso que conforma 3/4 partes de nuestro planeta. Como en otras ocasiones, os animo a compartir el post y a seguir el blog en el facebook y twitter de Nasua. Os dejo con un vídeo de Conservation International que da que pensar:

 


“Soy la fuente; de mí salieron. ¿Humanos?. No son diferentes. No les debo nada. Yo doy. Ellos toman. Pero yo siempre puedo tomarlo de vuelta…Es la manera en que siempre ha sido. De todas maneras, no es su planeta. Nunca lo ha sido. Nunca lo será. Pero humanos. Ellos siempre toman más de lo que les corresponde. Ellos me envenenan y luego esperan que los alimente…Bueno; las cosas no funcionan de esa manera. Si los humanos quieren existir en la naturaleza conmigo; y vivir de mí…Sugiero que escuchen con atención. Solo voy a decirlo una vez. Si la naturaleza no se mantiene saludable, los humanos no sobrevivirán. Tan simple como eso. ¿A mí? Me da igual, con o sin humanos. Yo soy el Océano. Una vez cubrí este planeta entero. Y siempre puedo cubrirlo nuevamente. Es todo lo que tengo que decir…”

El Océano