El genoma del Lince Ibérico revela nuevos retos y problemas para su recuperación

Hace unos meses el lince ibérico cambio de categoría en la lista roja de especies amenazadas, pues sus poblaciones presentaban una clara mejoría. Así lo atestiguaba Miguel Delibes, uno de los mayores expertos en esta especie, en una charla a la que asistí hace poco. Sin embargo, que una especie mejore a nivel poblacional no quiere decir que no continue con problemas (es decir, hay que tomarse los cambios en la lista roja de la IUCN con cautela) y en este caso, un nuevo estudio revela las flaquezas del lince a nivel genético.

En este estudio publicado en “Genome Biology” (liderado por científicos españoles) y que os enlazo al final del artículo, se ha investigado un poco la historia que hay detrás del genoma del lince especialmente a través de Candiles, uno de los ejemplares más importantes para el programa de cría, de 10 años de edad y padre de 11 crías, y del que se ha secuenciado el ADN, llegando a varias conclusiones: La primera, que existieron varios cuellos de botella previos a los grandes descensos de su número durante el s. XX; y algunos coinciden con la historia reciente del hombre (el anterior, hace 315 años, cuando el lince perdió el 90% de su población). Además, hay que sumar que el lince ibérico nunca ha contado con una gran población al ser una especie relegada únicamente de la Península Ibérica.
¿Y que era un cuello de botella? Básicamente, si una población de animales pierde muchos miembros y debe reproducirse a partir de los restantes, pierde variabilidad genética, causando un proceso de selección anormal que queda marcado en la historia genética de la especie y que en general tiene consecuencias negativas (ya hablamos del caso del guepardo hace tiempo). También se ha descubierto una gran erosión genética en las poblaciones de lince ibérico, así como una diversidad genética por los suelos, algo que aunque ya era conocido se ha determinado con mayor exactitud. Además, cabría mencionar que se ha comprobado que las poblaciones de lince ibérico y lince euroasiático se han reproducido entre ellas históricamente tras su separación evolutiva, concretamente tras la expansión poblacional que produjo el interglaciar Riss-Würm hace 140.000 años (Ya que el estudio también estudio el genoma de esta otra especie), y además que su separación ocurrió hace tan solo 300.000 años, un período mucho más temprano del que se pensaba anteriormente.

¿Y que consecuencias tiene esto para el lince ibérico? Principalmente la pérdida de adaptación al medio y supervivencia, además de problemas reproductivos. En una especie que se enfrenta al cambio total del ecosistema (y los atropellos consecuentes de ello) o la escasez de presas (los problemas que genera la enfermedad vírica hemorrágica o la mixomatosis en el conejo), esto podría confirmar las dificultades que presenta la conservación de nuestro felino más amenazado a corto y largo plazo.

Los cambios genéticos acumulativos pueden poner en grave dificultad la recuperación de especies, más aún cuando intentamos sacar adelante una población estable y grande a través de unos pocos individuos, “esquivando” la inminente extinción, resultando en que estos individuos se deban reproducir por endogamia (entre animales con parentesco), lo cual produce una depresión por consanguinidad (ya tocamos esto con el gorila), relacionada en el lince con el descenso del tamaño de las camadas y la aparición de enfermedades como la glomerulonefritis (problemas para el riñón), depleción linfoide (problemas para la inmunidad), epilepsia idiopática y criptorquidia (problemas para la reproducción). Es decir, tras un cuello de botella, no solo haces una criba genética, sino que fuerzas a los restantes a reproducirse entre “parientes”, agravando el problema.

Además, el lince ibérico se revela como el mamífero con menor heterocigosis registrada (102 SNPs/Mb), frente por ejemplo al guepardo, que ya comentamos que es prácticamente “clónico”, y aún así su heterocigosis es de 200 SNP/Mb. (Estos números raros son el número de variaciones de una sola base de ADN en cierta cantidad de este, y reflejan la heterocigosis de la especie, a menos SNP/Mb, menos heterocigosis, ergo menos variabilidad genética y más problemas). Esta escasa variabilidad también afecta a como responde la población a una enfermedad, y existen riesgos como el de la leucemia felina que podrían suponer el mismo riesgo que supone para el gorila del montaña enfermedades como el ébola o afecciones respiratorias.

La parte buena es que las dos poblaciones de lince están bastante diferenciadas (Doñana y Andujar), lo cual permite “jugar” un poco con la genética, que es lo que se ha estado haciendo para poder aumentar esta variabilidad y alejarse de todos estos problemas. Este estudio no solo trae “malas noticias”, pues todo esto es algo que “ya estaba ahí”, y conociendo mejor los problemas a los que se enfrenta la especie, se podrán diseñar mejores programas de cría que fomenten una buena diversidad genética. Recordemos, el lince ibérico ya no está en “peligro crítico” pero aún tiene muchas amenazas, y cuanto más preparados estén los profesionales que se dedican a protegerlo, más garantías tenemos de que esta especie vuelva con grandeza. Como siempre, os remito a las redes sociales del blog: facebook y twitter. Se agradece la difusión, cuyo único objetivo es divulgar sobre estos temas!

Bibliografía empleada: Extreme genomic erosion after recurrent demographic bottlenecks in the highly endangered Iberian lynx

 

 

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Reflexiones sobre el lince ibérico: Nunca doblegado

Esta semana nos llega un notición a todos los amantes de la fauna autóctona de nuestro país, y es que el lince ibérico (Lynx pardinus), el felino patrio, sube un escalón en la lista roja de la IUCN, pasando de estar en peligro crítico a estar “solo” en peligro.

El año pasado se produjeron grandes avances en la conservación de este animal, siguiendo con la recuperación de la especie de los últimos años.  El Pacto nacional para la conservación del lince ibérico en Portugal, la firma del convenio para la protección del lince entre Andalucía y Murcia o el regreso de la especie a la provincia de Extremadura y de Castilla la Mancha son buenas muestras de ello.

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Fotografía de Jose B. Ruiz

Sin duda, el lince ibérico ha mejorado sus censos. “52 individuos maduros en 2002 a 156 en 2012”, esa es la razón de la subida a un puesto más estable en la lista de especies amenazadas, o mejor dicho, un puesto “menos malo”. Y es que, sin dejar de celebrar esta noticia, no nos podemos olvidar que el lince ibérico está en peligro de extinción. Sin duda, detrás del proyecto LIFE existen enormes profesionales, tanto a nivel de campo como en los múltiples centros de cría de la especie.

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Fotografía de John Cancalosi

Algo esta fallando: Casi una treintena de linces ibéricos murieron el año pasado. La mayoría de ellos fueron causados por el ser humano. De ellos, la mayoría murieron atropellados; el resto a causa del furtivismo, veneno, lazo, traumatismos o disparos. Sin duda, el atropello es la causa predominante; el 2014 se muestra como un récord en atropellos de lince, y 2015 no parece ir a mejor. Los atropellos del felino han aumentado un 375 % desde el 2012. WWF denunció durante la CE este hecho, informando de que las carreteras españolas carecen de suficientes pasos de fauna, y los pocos que hay se encuentran con un mantenimiento precario; teniendo incluso puntos negros en los que ha perdido la vida más de un lince.

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Fotografía de Wild Wonders of Europe

La realidad es que mientras Europa aporta 20 millones de euros a la conservación del lince ibérico mediante el proyecto LIFE , estos esfuerzos se ven minados por el poco interés de nuestro país en hacer las cosas correctamente, como bien apuntó hace ya un tiempo Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España, si bien en los últimos meses se han hecho algunos logros en estos aspectos.

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Fotografía de WWF-UK

Junto a los atropellos, otra de las principales amenazas del lince ibérico es el declive de su principal presa: El conejo, amenazado por múltiples enfermedades víricas, como son la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica del conejo, de la cual ha aparecido una nueva variante recientemente, ambas especialmente virulentas, diezmando las poblaciones de este lagomorfo a su paso.

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Fotografía de Wild Wonders of Europe

Y es que ahora más que nunca, hay que garantizar que liberamos los ejemplares en territorios en los que no corran peligro. No es admisible que se sigan atropellando decenas de individuos al año mientras mucha gente dedica sus esfuerzos a la protección del lince. No es admisible que los políticos se acuerden del lince para levantar la tapa y salir en la foto, y sin embargo, cuando hay que reformar carreteras y legislar, se olviden de nuestro patrimonio medioambiental. Es un buen momento para apoyar la campaña “Ni un lince más atropellado”, que precisamente busca lo que su nombre indica.

Se acercan las elecciones, y este logro puede servir de excusa para que los fondos y medidas en favor del lince se reduzcan. Los políticos jugarán como siempre el medio ambiente como carta electoral, como ya se está haciendo con el lobo, y como se seguirá haciendo. Pero aún cabe esperanza. ¿Será este año, el año en el que el lince logre deshacerse de la guillotina del asfalto? Ojalá.

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Fotografía de Mike Lane

Así que enhorabuena al lince, y enhorabuena a toda la gente que está detrás de la conservación de la especie. Pero cuidado, no nos relajemos: Ahora, más que nunca, debemos de proteger a este animal y pedir a las instituciones que no se relajen. Que todo el mundo sepa que detrás de esta noticia hay mucho trabajo, pero eso no quiere decir que dicho trabajo esté finalizado, ni que el lince ibérico está fuera de peligro. Sigamos luchando por él. Que el lince ibérico merece la pena.