Asturias…¿Paraíso natural?

Adoro mi tierra natal, Asturias,  pero lo cierto es que cuando cojo un bastón y me calzo las botas para perderme unas horas por retazos del camino primitivo, no dejo de preguntarme si podemos seguir hablando de “Paraíso Natural”; aunque tal vez se acerque al paraíso cristiano, una visión utilitarista de la naturaleza de donde fuimos expulsados por utilizar el único recurso natural que se nos tenía prohibido: El fruto del Edén.

En mi concejo hay otro eslogan para atraer al turismo: “Naturaleza a la carta”. ¿En que momento la naturaleza se convirtió en un restaurante donde vemos y tomamos lo que queremos y cuando lo queremos? La respuesta es que tristemente es así desde hace muchos años, pero tal vez no sea oportuno hacer gala de ello.

Cuando un0 da un paseo por la sierra astur, es cierto que ve belleza y naturaleza, pero hablamos de una naturaleza tan modificada por el hombre que resulta difícil encontrar restos de lo salvaje. Aún el glayu y el ratonero se espantan a 3 fincas de distancia (en el momento en el que tienes que medir en fincas, ya ves que algo falla), mientras el oso patrulla por la cordillera y los dragones se esconden por las callejuelas de Oviedo; pero en cierta medida el paisaje silvestre ha sido sustituido por cientos de terrenos particulares, muchos de ellos abandonadas por el éxodo rural, y de vez en cuando nos encontramos sierras pobladas de molinos de viento, “bosques” plantados en cuadrantes desafiando el azar de la naturaleza, o 4 jóvenes castaños de donde antaño emergía uno solo, señal de que no dejamos a nuestros bosques envejecer.

Que oye, no es mi intención criticar este sistema: la producción extensiva asturiana no deja de ser mucho más ética, necesaria y sostenible que el sistema imperante, y la energía eólica no deja de ser una de las opciones más deseables para obtener electricidad, pero hay que admitir que muy de “bosque cantábrico”, no es, y debemos fomentar que las zonas rurales no pierdan viva, pero si la pierden tal vez sea hora de fomentar la vuelta de los bosques a aquellos terrenos que se han convertido en improductivos.

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Pajares – Fotografía de Mariluz Rodríguez

Pero cuando uno sigue profundizando en la “naturaleza cantábrica”, no puede dejar de sentir rabia y lástima. Y es que hay mil ejemplos de las tropelías que se están cometiendo, que si bien ocurren cosas similares en buena parte de España, en el “paraíso terrenal” de la península adquiere todo un toque más bizarro y contradictorio.

A partir de aquí voy a enlazar numerosas noticias de prensa, e intentar opinar lo menos posible, pues no son temas de los que sepa mucho: Para empezar, el paisaje que antes comentaba, que es legítimo y que en muchos lugares han perdido hasta esa naturaleza fragmentada y domesticada, también convive con montes y pastos desbrozados para poder disparar y pastorear mejor (¿invadida por el matorral?), pero que no benefician en nada a la fauna.

También con monocultivos de pinos, y especialmente de eucalipto, un árbol que drena el suelo como una bomba y arde como gasolina, lo cual es perfecto, pues Asturias también es una de las comunidades más afectadas por una política forestal ridícula, y es que los incendios darían para otra entrada del blog. Por desgracia el eucalipto se extiende por España, y no porque tengamos koalas: Os dejo esta excelente reflexión de Arsenio Terrón de cara a su expansión por El Bierzo; tal vez debamos gestionar estos recursos madereros de una forma más respetuosa con el medio. Los “bosques” marinos tampoco están para tirar cohetes, con la desaparición casi total de las laminarias del Cantábrico.

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Plantación de eucalipto – Agencia SINC

Podríamos mencionar numerosas especies invasoras que parecen no importar mucho a la administración: La invasión de la avispa asiática, que pone en riesgo a los apicultores mucho más que las anecdóticas incursiones oseras, y que a día de hoy buena parte de su control y de la educación que debe acompañarla es realizada por entidades como el CEPESMA, que realiza charlas por toda Asturias y ha invertido en drones y fusiles sin apoyo del gobierno.

También la reacción tardía a la polilla guatemalteca que amenaza el cultivo de la patata, y de paso la soberanía alimentaria que buena cantidad de asturianos tienen la fortuna de dominar, aunque no sin sudor derramado. Los plumeros son otro ejemplo, que parecen ya flora autóctona de la cantidad que podemos ver por las cunetas de muchos kilómetros de autovía, son otra amenaza, muy ignorada durante años por la administración.

Y estos son los casos más sonados, pero siempre puede aparecer algún mapache merodeando las zonas urbanas, mientras el cerdolí continúa ganando presencia por culpa del mascotismo de cerdo vietnamita.

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Avispa asiática – Fotografía de Danel Solabarrieta

Mientras, los varamientos de cetáceos y otra fauna marina siguen sin atenderse en Asturias: Durante los inicios del año aparecieron 20 delfines muertos en apenas 3 semanas, cuerpos ignorados por la guardería del Principado. Lo que en otros países hubiera activado un protocolo nacional de varamientos masivos, movilizando a la comunidad científica y a organismos públicos, en Asturias ha desembocado en animales pudriéndose durante días en las playas.

En muchas ocasiones se aprovecha la dejadez para alimentar en tráfico ilegal de fauna, además de suponer un riesgo sanitario terrible (no hablemos de la indignación en cuanto a la falta de responsabilidades en el caso de que el animal llegue vivo a la costa). Durante 20 años fueron atendidos por el CEPESMA y su extensa red de voluntarios, pero la consejería no ha renovado el convenio con esta ONG que realizaba su labor con ejemplaridad, a pesar del enorme apoyo de los ciudadanos a esta institución y de que esta únicamente pedía respeto (y no dinero).

Si, señores, esta labor se hacía de forma altruista por particulares, que hacían el trabajo del gobierno, pero parece que no son capaces ni de mantener una relación honesta y de respeto con estas iniciativas populares.

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Uno de los delfines varados en Asturias – Fotografía de Juan Llaca

Luego podríamos hablar de algunas de nuestras aves: Para el caso del urogallo, del cual mucho se podría decir, os remito a este excelente documental de “Más que pájaros”, que finaliza con esta cita “Si el urogallo llega a desaparecer sabremos que ya no queda nada salvaje en la Cordillera Cantábrica, sabremos que ha sido domesticada”, no sin instar desde la Universidad de León a “Renaturalizar la cordillera”, que ya tiene poco de salvaje.

Si no vais a ver el documental, simplemente dejaros con la lectura que ha sido denunciada por múltiples divulgadores y biólogos, y es que el LIFE del urogallo parece estar gastando una millonada de forma ineficaz. Hay animales más comunes que también están sufriendo las políticas medioambientales asturianas: Nuestros humedales y nuestras aves acuáticas son buen ejemplo de ello.

Otras aves de las que podríamos hablar es de las carroñeras, donde Asturias va con años de retraso frente a otras comunidades en cuanto al depósito de cadáveres para su alimentación (¿lo cual tal vez redujera los ataques de lobos y osos al ganado? Bueno, comida se deja para el lobo, pero para cebaderos ilegales que permitan pegarles un tiro sin andar mucho), si bien se comenta que el negocio de convertir cadáveres en biomasa es muy rentable a día de hoy para ciertas empresas.

El ecoturismo empieza a plantearse como alternativa, pero la Cordillera Cantábrica es uno de los sitios donde menos se respeta a los animales observados, como el oso, con lo cual esta actividad parece más una amenaza para nuestras especies amenazadas a falta de ser convenientemente regulada.

Que por cierto, seguimos con dos poblaciones fragmentadas y una oriental especialmente escasa, poco apoyo para unirlas pero aún casos de furtivismo (y los censos auguran muertes cuyas dimensiones no son desconocidas), mientras la dinámica poblacional es guiada por decisiones políticas y económicas, haciendo oídos sordos a los investigadores pertinentes.

Por otro lado, parece que la política con otros grandes depredadores pasa más por disparar con riflesalgunos acusan de soberbia a aquellos que no creen en los controles letales del lobo, amparando a aquellos que cuelgan animales decapitados de señales, imagen ya habitual en el Principado de Asturias (este mismo febrero se ha cerrado con ¿3?), alimentada por noticias falsas y exageraciones que culpan al lobo de muertes animales e incluso humanas, mientras se implantan jaulas para capturarlos con motivos cuanto menos sospechosos e inconexos. Ya hemos hablado en otras ocasiones, ya sabéis que pienso que hay que apoyar a la ganadería, pero los controles letales no son la solución: Señores, hay bastantes estudios que nos llevan a pensar que matar lobos desestabiliza manadas y las hace más proclives a atacar el ganado!

La convivencia entre lobos y población rural se hace vital, y en mi opinión tal vez debamos comenzar a plantear, en lugar de dar ayudas a toro pasado, darlas como prevención: Si tienes tu ganado en zona de lobos y convives con ellos, subvencionemos ese tipo de ganadería, y fomentemos sellos “pro-lobo” para ligar la protección de este emblemático animal a líneas de productos de calidad que también protejan al mundo rural. Pero a día de hoy sale más rentable para la clase política prometer cabezas colgadas y cacerías que no ayudan nada al mundo rural pero sacian la sed de sangre y alimentan la polarización y el odio.

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Lobo ibérico – Fotografía propia

Como veis, muchos animales son ignorados, y los pocos de los que nos acordamos es para darles caza. Parece que uno de los animales con más protección es una especie invasora, la trucha arcoiris, que hay que mantener para sacar beneficio económico de ella (que bien se nos da rentabilizar el medio natural). Otros peces, como el salmón o la angula (en peligro de extinción), parecen no tener tanta suerte.

En otros países o incluso comunidades, no habría problema en prohibir la pesca deportiva durante un tiempo, pero en Asturias siempre podemos ayudar a las pobres truchas arcoiris matando unos cuantos cormoranes y nutrias; y es que en el caso de los cormoranes, desde el sector cinegético se habla de acabar con la mitad de su censo (que bien se nos da señalar a otras especies como las culpables de nuestra participación en la sexta extinción), y sus excrementos parecen mucho más peligrosos para algunos que noticias como estas: Avilés registra records nacionales que podrían suponer riesgos sanitarios, mientras Gijón intenta rivalizar con ella y nuestras centrales térmicas ahí andan, junto con otras industrias.

Recordemos que Asturias produce 1/5 de la polución industrial de nuestro país. ¿Qué clase de paraíso natural produce tal nivel de emisiones? La industrialización de Asturias ha traído muchos beneficios a la población, pero a día de hoy se debe respetar la salud de la población y los ecosistemas por encima de los beneficios económicos de unos pocos.

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Grupo de cormoranes – Fotografía propia

Pero bueno, cuando un animal lo pasa mal seguro que el Principado reacciona, ¿no? Lo cierto es que Asturias no cuenta con un centro de rescate oficial de fauna silvestre: El centro de Sobrescobio, que costo 5,3 millones de euros, está cerrado y actualmente solo sirve para criar urogallos en un programa de cría que los expertos tachan de ineficaz. Lo último que se sabe es que tras varios años “se planea” abrir de forma parcial.

De la piscifactoría de Infiesto apenas existen registros de su actividad recuperando fauna, si bien ha tenido veterinarios que han recuperado bastantes animales con escasos recursos; sin embargo si que se conocen varios centros privados que recuperan fauna sin ayuda económica pública: “El Parque de la Vida”o Fauna Urbana Gijón son algunos ejemplos, bajo el paraguas organizativo del ya mencionado CEPESMA, además del “Zoológico el Bosque”.

Este último es un centro situado a las afueras de Oviedo que actúa como centro de recuperación y tampoco cuenta con apoyos de la administración, recuperando a decenas de animales al año y corriendo con sus gastos veterinarios, realizando también charlas de divulgación y educación ambiental por Asturias para fomentar la protección al medio ambiente que parece inexistente, mientras el Ayuntamiento de Oviedo y el Principado no colaboran con el centro.

Además, este centro actúa como punto de recogida de fauna exótica y especies invasoras, muchas de ellas decomisadas o abandonadas (Más del 70% de sus animales son rescatados), ergo también juega un papel importante en la educación en torno al mascotismo responsable de los asturianos, por ello os recomiendo encarecidamente visitar el centro. Uno se podría preguntar las maravillas que podrían hacer estos centros, asociaciones y personas con una ínfima parte de los recursos utilizados en centros que no registran actividad en cuanto a recuperación de fauna se refiere.

Y seguro se me olvida algún veterinario de esos que se busca aún más problemas de los que ya da de por sí nuestra profesión, o particulares como Xuan Fernández con las gaviotas de la costa de Gijón, pero este texto no va tanto de nombres como de recordar lo desamparada que está la naturaleza más allá del Negrón.

Al ecoturismo de fauna antes mencionado se le une el senderismo y otras actividades más que necesarias pero mal reguladas, y parece que la administración se niega a admitir que ciertos paisajes tienen una capacidad de acogida límite. Un ejemplo claro son los Lagos de Covadonga, cada año más erosionado por las pisadas de miles de turistas, pero hay muchos otros, pues el paraíso natural es, como decía al principio, el eslogan de una visión mercantilizada de la naturaleza sin tener en cuenta que es un recurso limitado y sobre el que nos sostenemos: Escopeta, bastón o prismáticos pueden ser una forma de convivir con la naturaleza, pero de forma respetuosa y sostenible siempre.

El desdén al equipo científico del Jardín Atlántico, los intentos de implantar empresas sin medir impactos ambientales o de seguir mercantilizando el medio natural suponiendo peligros para este son otros ejemplos en los que no me extenderé. Lo que esta claro es que llenarnos la boca con el “paraíso natural” no tiene sentido si analizamos todas las tropelías que se cometen en torno a la naturaleza asturiana. Lo peor es que en muchas ocasiones, esto beneficia a unos pocos y perjudica a muchos, es por ello que hay que apoyar al sector primario y al medio rural más que señalarles como culpables, pero siempre respetando el medioambiente e intentando compatibilizar la soberanía sobre nuestra tierra y nuestra producción alimentaria con la conservación de la naturaleza a largo plazo.

¿Qué podemos hacer? Pues no creáis que tengo muchas ideas, pero los hay que si las tienen, y muchas. De momento, apoyemos a las ONGs y centros que recuperan fauna en Asturias, mientras el Principado les da la espalda. No permitamos que los últimos retazos salvajes de la fauna y flora asturiana sean doblegados, y vayamos en la dirección correcta; por nuestra parte solo queda votar a la gente adecuada, exigir responsabilidades políticas, y respetar el medio ambiente tanto como fuente de ocio como de recursos.

Ah, y ejerzamos nuestra responsabilidad como consumidores, que tal vez nuestro carro de la compra tenga algo que ver. Poco más que añadir; como hago siempre, os animo a seguir el facebook (que es el que uso principalmente), twitter e instagram del blog. Y creo que también os anima a compartir el contenido para poder llegar a más gente este proyecto de divulgación científica y educación ambiental! Nos vemos pronto!

Reflexiones sobre el lobo (IV): Matando lobos en el super

La conservación del lobo ibérico, y en general de todos los grandes carnívoros a lo largo del globo, siempre ha dado que hablar: Dos bandos se conforman rápidamente, aquellos que defienden a los depredadores y aquellos que defienden a las presas, o mejor dicho, a su forma de vida. En los casos más extremos, hay ganaderos que llaman a ecologistas a tener a los lobos en las ciudades, o ecologistas que llaman al resto a boicotear los productos de estos mismos ganaderos. En este caso, y por una vez, ya que suelo ser “pro-lobo”, y pienso que no tiene sentido matar lobos, voy a pasarme al “centro anti-lobo” para hablar del apoyo a la ganadería. Y es que la pregunta que se me pasó el otro día por la cabeza fue “Y con lobos…¿no se seguiría haciendo boicot?“. Lejos de ser un consumidor ejemplar, procedo a reflexionar sobre este tema.

Y es que son muchos aquellos que critican al sector ganadero por pretender producir sin respetar el medio ambiente. Puede que parte del sector ganadero no este respetando del todo el medio ambiente como productor (cuestionable, pues a pesar del conflicto con depredadores, un ganadero extensivo en Picos de Europa causa un impacto bastante menor que una gran explotación americana), pero debíeramos preguntarnos…¿Nosotros respetamos al medio ambiente como consumidores? ¿De verdad compramos productos locales de gente que convive con depredadores y con la naturaleza? ¿Es que acaso no existe ya un boicot a los productores locales independientemente del lobo? O por contra, compramos la leche barata de hacendado, mientras muchos productores se ven obligados a venderla a un precio ridículo, ya que el consumidor, es decir, usted, demanda una leche de 50 céntimos.

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Lobos euroasiáticos alimentándose de ganado – Angelo Gandolfi

Pero quizás usted no sea así. Quizás usted sea un gran ecologista, y consuma quinoa. Aunque tal vez esa quinoa la hayan plantado en Francia, y los productores bolivianos se vean en quiebra por un capricho a miles de kilómetros. ¿Fruta ecológica? Sí por favor, pero bien rodeada de plásticos, y a ser posible, directa de Nueva Zelanda, que ahora mismo no se dan kiwis en España y tengo antojo de comerlos cuando yo decida. Muy ecológico todo, sobre todo el petróleo necesario para que tu fruta cruce medio planeta. Bollería con aceite de palma destroza las selvas de Malasia, mientras el coltán de nuestros smartphones genera violaciones de los derechos humanos. Todo ello sin contar con la cantidad enorme de energía que se necesita para traer nuestros alimentos de todas partes del mundo, porque preferimos lo barato. No se alarme, todos caemos en infinitas paradojas y contradicciones, es más fácil decir (o escribir en un blog), que hacer.

Y es que esta entrada ha sido especialmente dificil de escribir, porque recuerda las hipocresías propias, que sin duda todos cometemos en nuestro día a día por las circunstancias que sean. Creo que el caso es ser consciente de estas cosas e intentar cambiarlas con mayor o menor celeridad. Os invito a reflexionar más sobre las hipocresías propias y menos sobre las ajenas, que cada uno cargaremos con ellas como podamos según nuestra concienciación, moral y situaciones.

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Y es que la crisis del sector primario en España tiene bastante que ver con la globalización del planeta, incluído de la figura del consumidor. Y es que si el productor no baja sus precios, no hay problema: El capital manda, y usted irá a por pescados brasileños, patatas francesas o queso yo que se de donde. Lo que sé es que seguramente no sea de la montaña zamorana, o los valles gallegos, independientemente de como lidie el ganadero con el lobo.

Pedimos a nuestros ganaderos que no molesten al lobo. Que cuiden a su ganado si no quieren que perezca bajo sus colmillos. Existen muchas medidas para proteger a los animales de abasto, pero…¿Quién paga la protección al ganado? Muchos pensarán que el ganadero debiera hacerlo, y en parte tienen razón. Pero la realidad es que es el consumidor quien dicta los precios y por tanto los beneficios del ganadero. Si queremos queso que proteja al lobo, tendremos que estar dispuestos a pagar un poco más. Y si los productores se encuentran sofocados por las actuales exigencias del mercado ¿Cómo se van a arriesgar a dar el paso a este tipo de productos? Es difícil arriesgar, tanto por los tiempos que corren, por el carácter tradicional del sector y sobre todo, por nuestra falta de interés en invertir en una alimentación ética y sostenible.

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Lobo ibérico en Cabárceno – Fotografía propia

Es ahí donde tienen que entrar, desde mi humilde opinión, las entidades conservacionistas. Poco trabajo se está haciendo en cuanto a sellos pro-lobo en productos. Probablemente se requiera asesoramiento, persuasión y colaboración con el sector, en lugar de lo contrario. Cada vez que leo gente que habla de conservar al lobo “sin tener en cuenta a los ganaderos”, siento una gran tristeza. Porque no nos confundamos: Mientras se hable de “ecologetas” y “ganadurros”, este conflicto tiene difícil solución. Necesitamos productores y consumidores responsables, y eso es un trabajo que requiere actitud por ambas partes. Y aunque escribo esto desde la ignorancia creo que hay algo que esta claro: En el mundo de la conservación, no tener en cuenta a las poblaciones locales lleva a un proyecto inmoral y con vistas al fracaso. Estamos tan enfrascados en declarar al lobo como especie protegida en toda España, y hablando tan poco del problema de las ayudas por los daños que causa el lobo. Tal vez si se invirtiera más en ayudas para proteger al ganado y para compensar las pérdidas que causa el lobo nadie querría ponerse a pegar tiros a este emblemático animal (o tal vez no, vaya usted a saber).

Por supuesto, esto no quiere decir que no se deba ser tajante con el furtivismo revanchista, los lobos colgados de señales o las triquiñuelas en las ayudas. Existen, como en todos lados, personas sin ética ni moral, y sin ganas de aportar nada a la sociedad. Pero también existe una buena parte del sector ganadero que solo percibe unos consumidores que no valoran los productos de su tierra, y un lobo que solo les produce pérdidas. ¿Es moral pedir a los ganaderos que inviertan en proteger su ganado, si por nuestra forma de consumir el sector se va a pique? ¿Es moral pedir que el sector primario sea “eco” mientras no lo apoyamos, cuando un enorme % de la población vive de empleos que perjudican al medio ambiente para ganar un jornal que invertimos en un consumismo que sigue dañando ese mismo medio? Creo que lo moral es que cada uno genere su propio cambio, sin entrar a juzgar las hipocresías ajenas, informarse y empatizar. Trabajar juntos y no tirar de una soga desde ambos lados, que puede acabar rompiéndose. Porque si vamos contra nuestros pueblos y productores desde la urbe, el mundo podría cambiar mucho y probablemente, no para bien.

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Lobo ibérico – Fotografía de Terry Whittaker

Mientras, el consumidor debe estar cuanto menos informado. En los tiempos que corren es difícil muchas veces optar por un consumo responsable, especialmente para los más jóvenes, pero un cambio paulatino es interesante. Comencemos a leer las etiquetas de los productos y tengamos claras las consecuencias de nuestro consumo. Si os interesa comprar productos de nuestro país “buenos con el lobo”, os recomiendo productores ecológicos como Casa Grande de Xanceda. Pero creo que un cambio en el consumo hacia lo local, independientemente de sellos o etiquetas, es una de las cosas que puede ayudar al lobo; pues muchas veces, y por desgracia, hay más dinero invertido en crear la “marca eco” que en verdaderamente proteger el medio ambiente.

Y sobre todo, la próxima vez que leas una noticia de ecologistas y ganaderos, y rápidamente te posiciones en un bando, mira tu carrito del super, y que eso al menos nos genere un poco de empatía. Por suerte, existen un buen cúmulo de asociaciones que están apoyando a los productores locales, para ayudar así al lobo, y así a todos nuestros ecosistemas. Como siempre, os animo a compartir el artículo por las redes, y a seguir al blog en facebook y twitter! Nos leemos!

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Lobo ibérico en Zamora – Fotografía propia

Lobo huargo: Una ficción muy real

Hoy toca cambio de tercio, avisados estáis: En los últimos años se han popularizado sagas literarias de fantasía con su adaptación a la pequeña y gran pantalla: Hablo de la obra de Tolkien, es decir, El Señor de los Anillos (adaptada por Peter Jackson) y la obra de George RR Martin, osea, Canción de Hielo y Fuego (Adaptada en la serie “Juego de Tronos” por David Benioff y D. B. Weiss). Como fan de la literatura fantástica, las sigo muy de cerca (de hecho, si os interesan, os recomiendo el podcast en el que participo, “Podcast de Hielo y Fuego”). En ambas existe un bestiario muy interesante y con puntos en común (si os interesa el tema, lo debatimos en un programa con los compañeros de Regreso a Hobbiton, junto a otras comparaciones de ambas sagas), y una de las criaturas que más importancia tiene, especialmente en la saga de Martin, es el lobo huargo.

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Ejemplar de lobo (Canis lupus) en UK wolf trust – Fotografía del usuario Blackice-wolf (DA)

Como veis, esta entrada se sale un poco de lo habitual en el blog, pero tenía ganas de tratar un tema atípico como este. ¿Existió el lobo huargo?. En la saga en la que se inspira Juego de Tronos, los lobos huargos son lobos enormes, que viven al norte de El Muro (aunque han perdido gran parte de su territorio en circunstancias muy similares a las de su pariente “real”), y además son el emblema de la casa Stark; mientras, en la saga de Tolkien, aunque también son lobos grandes, se les da una connotación malvada, que trasciende lo animal, dándoles incluso la capacidad de debatir los planes que tienen preparados para los enanos durante “El Hobbit”, y son utilizados a modo de montura por orcos y uruks.

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Azog y la matriarca – Obra de Nick Keller (WETA)

Pues eso…¿existió un gran lobo en nuestro planeta Tierra? Lo cierto es que sí; el lobo gigante (Canis dirus) pobló en América durante el Pleistoceno. De hecho, en inglés lobo huargo se dice “direwolf”, que no es otra cosa que el nombre común de C. dirus, “lobo temible”, es decir “Dire wolf”. No es extraño en el mundo de “Canción de Hielo y Fuego”, donde George RR Martin se ha inspirado claramente en la fauna del Pleistoceno, con los mamuts que acompañan a los salvajes o los uros que hizo asar Robert Baratheon durante el torneo de la Mano del Rey. En el caso de Tolkien, es muy probable que su influencia directa, al igual que con muchos otros aspectos de la saga, provenga de inspiración nórdica, en cuyo idioma “huargo” es lobo, animales que aparecen en forma de varias bestias legendarias.

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Comparación entre C. lupus y C. dirus -Ilustración del usuario Goterinamon (DA)

 

Aunque a pesar del nombre no llega a las medidas de Fantasma o Peludo, el lobo gigante o temible llegaba a los 100-80 kg. Desde luego, difícilmente serían utilizados de montura, y posiblemente no podrían igualar el tamaño de un pony, pues son poco más grandes que los lobos de mayores dimensiones que tenemos en la actualidad. Pocas diferencias tendrían con los actuales lobos, una de las más interesantes sería una muela carnicera mayor proporcionalmente a la de los lobos actuales. La muela carnicera es el primer molar de la mandíbula inferior de muchos carnívoros, vital para su alimentación. La diferencia entre sexos de esta muela y otros parámetros es mínima, indicando, al igual que los lobos actuales, que era una especie monógama.

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Atila, ejemplar de lobo ibérico (Canis lupus signatus) – Fotografía propia

Como no pudimos observar a estos animales en todo su esplendor, su componente comportamental es muy difícil de estudiar. Por suerte, existe un yacimiento gigantesco en los Ángeles de esta especie, que ronda los 3500 ejemplares. Dado que superan en número a cualquier otra especie de vertebrado del yacimiento se asume que también eran cazadores de manada, junto a la aparición de animales con antiguas heridas sanadas, lo cual es complicado de ver en animales solitarios cuya manutención depende únicamente de ellos mismos y su estado de salud.

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Competitividad entre dientes de sable y lobo terrible – Ilustración de Mark Hallet

En las sagas de fantasía, el huargo también se representa como un animal de manada, especialmente en la saga de Tolkien, pues en Poniente solo conocemos a unos pocos lobos huargo que acabaron conviviendo con los miembros más jóvenes de la casa Stark sin posibilidad de demostrarnos su poderío en manada: Únicamente Nymeria, el lobo de Arya, que en los libros se nos deja a entender que se encuentra liderando una manada de lobos. Si bien la domesticación del lobo fue la responsable de la aparición del perro, la cría a mano de ejemplares de la especie nos da animales similares al perro en comportamiento, salvando las distancias.

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Fantasma, el lobo huargo de Jon Snow – HBO

Dada la muy posible existencia de manadas, junto al aumento de tamaño y de la muela carnicera, además de diversos yacimientos, parece razonable que el lobo terrible estaba preparado para enfrentarse a presas de gran tamaño, posiblemente en manadas grandes como las que podemos ver en Estados Unidos actualmente, donde tenemos manadas mucho mayores que las de nuestro país enfrentándose a animales tan poderosos como el bisonte (si quieres saber más sobre estas grandes manadas de lobos, te mando a este post que escribí hace tiempo).

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“The direwolf” – Ilustración del usuario WhelanC (DA)

La especie se extinguió hace aproximadamente 10.000 años; posiblemente ligada al destino de los megaherbívoros, que perecieron probablemente por la caza humana, aunque también se barajan enfermedades o el cambio climático; sin embargo, parece que aún gozan de salud y buenos censos en la Tierra Media, no así en el norte de Poniente, donde lleva sin verse un lobo huargo al sur del Muro más de 200 años ¿Seremos algún día testigos de la caza de un mamut por parte de una manada de lobos huargos en los alrededores del Puño de los Primeros Hombres? Sería algo digno de ver.

Bibliografía empleada

  • Anyonge, W., Baker, A. 2006. Craniofacial morphology and feeding behavior in Canis dirus, the extinct Pleistocene dire wolf. Journal of Zoology
  • Prevosti, Francisco J. 2006. Grandes cánidos (Carnivora, Canidae) del Cuaternario de la República Argentina: sistemática, filogenia, bioestratigrafía y paleoecología (tesis doctoral). Asociación Paleontológica Argentina
  • Web de la Wiki de Hielo y Fuego
  • Web del Museo de Illinois

Cazadores de mitos: Los 25 lobos en la nieve

En la red corren muchos bulos virales: Animales extintos, fotos trucadas e historias falsas sobre animales, que si bien pueden incluso ayudar a la causa conservacionista, creo que se puede educar y divulgar sin contar patrañas. Sin ser un experto en ninguno de los temas que trataré en esta “nueva sección” llamada CAZADORES DE MITOS (sutil homenaje al mítico programa), suelo encontrarme con este tipo de informaciones virales, y tengo por costumbre que me pique la curiosidad e intentar contrastarlas y saber si son verdaderas o falsas, ergo creo que es una buena idea exponer aquí las conclusiones.

En este caso le toca el turno a la famosa foto de los 25 lobos en la nieve. La imagen es esta en cuestión:

Os copio el texto que suele acompañar a la imagen:

“Una manada de lobos: los primeros 3 son los viejos o enfermos, quienes dan el ritmo a toda la manada. Si fuera al revés, serían dejados atrás, perdiendo el contacto con la manada. En caso de una emboscada ellos serían sacrificados. Luego siguen los 5 FUERTES, en la línea del frente. En el centro está el resto de los miembros de la manada, luego de los 5 siguientes. El último va solo, el alfa. Él lo controla todo desde la parte trasera. En esa posición puede verlo todo, decidir la dirección. Él ve a todos los de la manada. La manada se mueve según el ritmo de los ancianos y ayudándose el uno al otro y cuidándose el uno al otro.”

La foto suele ir acompañada de un autor random y una localización random, en muchos grupos de facebook se ha dicho incluso que la foto era de nuestro país, no se si por desconocimiento o con intención de “caldear” aún más el ambiente en cuanto al conflicto lobo-ser humano que tenemos en el norte de España. Pero lo primero que hay que decir es claramente de donde sale esta foto: Fue hecha durante el documental “Frozen Planet” de la BBC, por el director y productor Chadden Hunter, en el Parque Nacional Wood Buffalo, en Alberta. Aunque no supiéramos la localización de la foto ni tengamos ninguna referencia para saber el tamaño, la verdad es que no parecen lobos ibéricos, ni siquiera con pelaje de invierno…

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Fotografía de Gaetan Bourque

Gracias al propio equipo de la BBC sabemos que en este caso, la que lidera la manada en este caso es una hembra “alfa”. Normalmente, según la etología clásica del lobo, las manadas de lobos están lideradas por una pareja de alfas y no tienen por costumbre controlar la “zona trasera”. En general suelen ir delante porque son los que más libertad tienen para decidir el camino, y el resto les sigue. Según el naturalista Grande del Río, el que lidera la marcha también puede ser un lobo que actúa de prospector

Posteriormente tendríamos un macho y/o hembra beta, y no los llamados “5 fuertes”, aunque hablamos de la organización de la manada, no de como se colocan para avanzar. El resto de lobos se consideran “subordinados” y “omegas”, que es uno de los rangos más bajos en esta escala social. Pero lo cierto es que hay una corriente liderada por uno de los mayores expertos del lobo a nivel mundial, David Mech, que habla de que en la inmensa mayoría de manadas, el término “alfa” es erróneo, pues hablamos simplemente de la pareja reproductora, y que las manadas no estarían tan estrictamente jerarquizadas como se creía en el pasado siglo. Os dejo un pequeño vídeo donde el propio David Mech habla del tema:

Respecto a “La marcha en fila india”, es la forma en la que los lobos suelen desplazarse durante las nevadas para ahorrar energía, usando el rastro de su predecesor. Lo de que la manada se deja llevar por los ancianos y protege a los débiles, me ha parecido muy “disney” y viralizable, pues las manadas siguen el ritmo de la pareja reproductora. No tiene sentido darle importancia, pero: ¿La manada va a su ritmo y se cuida entre sí, pero en caso de “emboscada” son sacrificados? ¿Qué emboscadas sufre un depredador como el lobo? Ni siquiera en Alberta, donde los osos de vez en cuando pueden atacar a una cría de lobo, estos se atreverían a ir a por una manada de lobos. Así que creo que deberíamos sustituir el texto “viral” por uno más realista:

“Una manada de lobos: El primero es la hembra reproductora, siendo seguida por el resto de la manada en fila india, para ahorrar fuerzas debido al temporal. La manada presenta una densidad de miembros atípica, de 25 miembros, que permite la caza de presas mayores como pueden ser los bisontes. Del resto, no podemos apenas especular”

Finalizando, espero haber aclarado alguna cosilla, y sobre todo, que la próxima vez os pase como a mí, y cuando veáis ciertas publicaciones nos entre la curiosidad y nos pongamos a descubrir la verdad que se esconde tras tanto viral. En otras ocasiones “atacaré” publicaciones más fáciles, porque no soy ningún experto para ir corrigiendo, pero si creo que hay que ser curioso y crítico para tener una visión realista del mundo. Si queréis historias reales y virales de lobos, pero contadas con algo más de rigor, os dejo aquí la historia de los lobos de Yellowstone. Como siempre, Nasua también está en las redes (facebook y twitter) donde comparto noticias, reflexiones e iniciativas de otros blogs y webs. Si os ha gustado el post, os sugiero amablemente compartirlo por las redes sociales! La divulgación científica y educación ambiental no es nada sin el boca a boca!

Como siempre, tenéis los comentarios para opinar, aportar “virales” para la sección o corregirme si me he equivocado en algo y este post llega a algún experto en etología lobuna. Nos leemos, gente!

Bibliografía empleada:

  • BBC Frozen Planet: In pictures. The Guardian
  • Alpha status, dominance, and division of labor in wolf packs. Canadian Journal of Zoology. David Mech
  • Desmintiendo erratas: El grupo de 25 lobos. Blog de David Nieto (Muy recomendable)
  • Wolf Pack of Lies. Escrito por Dan Evon para Snopes
  • Manadas de cánidos. Wikipedia en inglés