Lo que no nos hace humanos: Luto

Entre las habilidades cognitivas complejas más llamativas para el ser humano en otras especies, destaca la consciencia de la muerte y el luto; principalmente documentado en grandes simios, mediante las reacciones de individuos ante la muerte de congéneres; sin embargo, día a día se encuentran casos similares en otros animales más alejados de nosotros en la escala evolutiva. Como recordaréis, en “Lo que no nos hace humanos” busco traer características tradicionalmente asociadas al hombre y al que se atribuye su exclusividad, en este caso, hablamos de luto como “respuesta comportamental a la muerte”, no de vestir de negro y realizar funerales, si bien hay animales que presentan comportamientos que podrían tratarse como ritos.

Recientemente uno de estos encuentras se ha dado en una pareja de langures dorados de nariz chata (Rhinopithecus roxellana), que fueron observados en la reserva natural nacional de Zhouzhi (China). Durante la jornada de campo, la hembra “DM” mostraba signos de debilidad, resultando finalmente fallecida. La secuencia de acontecimientos sucedió durante la observación, por parte de investigadores de la Universidad de Kyoto (Japón), de un grupo de 150 monos de esta especie en la reserva natural nacional de Zhouzhi (China). 

Ejemplar de R. roxellana. Fotografía de David Blank

Durante el estudio, los expertos percibieron que, en un subgrupo, una hembra apodada “DM”, reaparecía tras 3 días, presentando epistaxis (sangrado por la nariz) y signos de debilidad. Un macho del grupo conocido como “ZBD” se acercó donde esta yacía, tocando su mano dos veces de forma suave, mientras realizaba advertencias al resto de los miembros del grupo.

Posteriormente “DM” subía a un árbol, siendo seguida por “ZBD”. Tras unos minutos de acicalamiento. Tras esto, “DM” se precipita al vacío, recibiendo una contusión que la deja en estado crítico. Los miembros del grupo realizaron vocalizaciones de alarma y descendieron para rodear a “DM”, y durante 50 minutos rodearon el cadáver para inspecionar a la hembra, olerla, realizar grooming (acicalamiento con importancia social en primates), abrazarla y agarrárla del brazo con delicadeza.

Poco a poco, algunos miembros del grupo fueron alejándose del cuerpo de “DM”, mientras que otras hembras adultas y “ZBD” permanecían a su alrededor. Las hembras realizaron grooming entre ellas mientras que “ZBD” continuó realizando miradas, toques y gromming a “DM”, que finalmente falleció. “ZBD” permaneció con el cuerpo sin vida durante varios minutos, continuando con la misma actitud. Finalmente se aleja del cadáver de “DM”, realizando miradas de forma esporádica, para posteriormente sentarse a la orilla del río, observando tanto al grupo como a su compañera fallecida. Tras su marcha, los investigadores quemaron el cuerpo, sin embargo, el grupo retornó al lugar del fallecimiento, donde “ZBD” permaneció varios minutos.

No es el único caso; miembros de otros grupos taxonómicos han demostrado tener comportamientos que podrían significar algún tipo de duelo. El caso más conocido es el de los elefantes, los cuales inspeccionan durante largos periodos los cadáveres de otros miembros de la especie, hasta el punto de volver varias veces al esqueleto de un compañero fallecido. En ese sentido os recomiendo el documental “El alma del elefante” que trata de esta especie, enfocando la obra en dicho comportamiento de luto.

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Elefante asiático en Tailandia. Fotografía de Alexander Klink

 

Como se comentaba al principio, el luto y la reacción a la muerte de miembros del grupo ha sido bastante documentada en los grandes simios, especialmente en chimpancés, comenzando por el registro de las reacciones de Flint a la muerte de su madre Flo, hecho observado por Jane Goodall en 1972. Existen otras especies que muestran luto, entre ellas algunos cetáceos (y apostaría a que la inmensa mayoría de ellos simplemente es que no está documentado). Se han registrado muchos casos donde los delfines arrastran a sus crías muertas durante horas antes de dejar que se hundan en el océano. El mismo comportamiento se ha visto en orcas.

Como en muchas ocasiones en el campo de la etología, el excepticismo esgrime como arma el antropomorfismo. Pero lo cierto es que, a pesar de la dificultad de medir niveles hormonales ante situaciones improvistas como puede ser la muerte de un miembro del grupo, la bióloga Anne Engh comprobó la subida de glucocorticoides (hormonas relacionadas con el estrés) en los miembros de un grupo de papiones del delta del Okavango, tras la muerte de una de las hembras del grupo (Engh et al. 2006), vamos, que demostró de forma científica que la muerte de este ejemplar generó estrés en el grupo.

Reacción ante la muerte de un chimpancé en Camerún. Fotografía de Monica Szczupider

Aún así, aún se desconocen todos los múltiples factores que pueden influir en la respuesta a la muerte, como pueden ser la propia circunstancia de la muerte, factores culturales o la relación social entre los miembros del grupo. Así, por ejemplo, Ian Douglas-Hamilton registró un fenómeno de luto en elefantes en el que solo participaron hembras de diferentes familias, pero ningún macho.

Lo que está cada vez más claro es que la empatía hacia otros congéneres fallecidos con los que se guardaba un vínculo no es exclusiva del ser humano, y cada día, parece ampliarse más el abanico de especies que sufren respuestas similares a las nuestras ante procesos traumáticos como la muerte de otro animal. Queda en mano de los etólogos un estudio exhaustivo de estos eventos para continuar rompiendo las barreras entre los primates humanos y el resto de fauna del planeta.

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Fotografía de Bing Yang et al.

En el caso de esta entrada, es una actividad que realicé durante el curso de Especialización en Biología y Comportamiento de Primates organizado por la gente de IPRIM. Os recomiendo seguirles en las redes sociales, tanto a ellos como a fundación MONA, si estáis interesados en formación e información de ese orden de animales tan maravilloso al que pertenecemos que son los primates. Como en otras entradas del blog, os animo a seguirlo en las redes sociales del blog: Facebook y Twitter, que me permitirá tener mayor alcance con esta herramienta divulgativa. Como siempre, encantado si participáis en los comentarios. Nos leemos!

Artículo original: Bin Yang, James R.Anderson y Bao-Guo Li:”Tending a dying adult in a wild multi-level primate society”.Current Biology 23 de mayo de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2016.03.062

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