¿Qué mascotas puedo tener en España? Tal vez demasiadas

La tenencia de mascotas exóticas no es algo nuevo: Los egipcios y romanos ya tenían peces ornamentales o utilizaban guepardos para cazar. Sin embargo, la magnitud que ha alcanzado actualmente el mascotismo de fauna silvestre, en una época de supuesto cenit moral, es preocupante y peligrosa, tanto para el bienestar de animales individuales como para el equilibrio ecológico que guardan las poblaciones a las que estos pertenecen. Conviene preguntarse que animales no podemos tener de mascotas, y conviene plantearse si la pregunta adecuada para protegerlos no debería ser “¿Qué animales puedo tener de mascota?”

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La demanda de yaco de cola roja para ejercer de mascota es una de sus mayores amenazas (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

No estoy en contra de la tenencia de fauna exótica por particulares; conozco a amantes de los animales (De los de verdad, que conocen la problemática de las especies invasoras o saben identificar toda fauna que se les cruza por delante) que tienen ajolotes, serpientes o hurones. Son conscientes de que las necesidades que estas especies piden son mayores y actúan en consecuencia; sin embargo, basta darse una vuelta por las mismas páginas web que usamos para comprar artículos de segunda mano para encontrar titís, linces y otros animales.

Como ya hemos hablado en el blog, existen muchos tipos de cautividad, y una de las más peligrosas es la de particulares. Hay, como ya comenté, gente muy responsable, y personalmente conozco gente que cuida de animales exóticos o los cría que me caen genial y son muy responsables. Pero también hay compras compulsivas sin conocimiento de especies que no debieran ser la mascota de nadie: Animales peligrosos, que cuando crecen pueden verse obligados a establecer una relación dañina con nosotros. Os aseguro que un adorable tití da unas buenas dentelladas, y la cosa se complica si viene cargado de VIH

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Tití común, una especie muy traficada en nuestro país (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Debido a esto, muchas de ellas son abandonadas, desembocando en la aparición de especies invasoras que acaban con la fauna autóctona (Si quieres conocer algunas de las especies más problemáticas en nuestro país, te enlazo esta entrada del blog) o que acaban con la muerte del animal “liberado”.

Pero no solo supone un peligro para el medio ambiente: Por desgracia, tener un perro o un macaco no es lo mismo. Los animales exóticos tienen requerimientos que son muy difíciles de satisfacer, y en muchos casos aquellos que optan por las mascotas exóticas, permitidas o no, acaban maltratando al animal sin saberlo: Mala alimentación, recintos pobres o falta de ejemplares de la misma especie pueden llevar al animal a comportamientos estereotipados, enfermedades graves o agresividad dirigida hacia los dueños.

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La serpiente del maíz, uno de los herpetos más criados en nuestro país (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Por supuesto, los animales exóticos también son fuente de enfermedades, y sobre todo me refiero a los que provienen de tráfico ilegal, con CITES falseados y capturados del medio natural, sin pasar ni un solo chequeo veterinario. Esta situación hace que un simple arañado pueda desembocar en enfermedades graves que se transmiten al hombre.

Un ejemplo sería el herpesvirus B, altamente letal en el hombre pero que los macacos tienen de forma latente (recordemos que España es la gran vía de entrada al tráfico de macaco de Gibraltar por Europa), o la salmonelosis presente en la piel de muchos reptiles.

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Rafi, macaco que apareció en un parque (Rainfer) – Fotografía propia

Pero, ¿Por qué estamos hablando de esto? ¿Acaso CITES no nos protege de esto? Si bien CITES posee cierta utilidad, a día de hoy se pueden tener cientos de especies distintas en tu casa con el documento adecuado, a cual más extravagante, e incluso algunas arrancadas de su medio natural, pues dado el dinero que mueve el tráfico de fauna silvestre, no hay problema en invertir una parte en la falsificación de documentos CITES y otros permisos. Además, CITES no prohíbe la tenencia de muchas especies ya que eso recae en la legislación de cada país.

Actualmente, en la mayoría de Europa se trabaja con listas negativas: Se prohíbe tener ciertas especies animales, ya sea por temas de conservación, salud pública o riesgo medioambiental; un poco lo que ya hemos hablado. El panorama de mascotas exóticas es el siguiente: Una nueva especie se pone de moda, ya sea porque a Paris Hilton le ha dado por tener un kinkajou o a Justin Bieber un mono capuchino (en esta especie de primate sudamericano ha influido mucho su aparición en películas como Piratas del Caribe).

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Brutus, mono capuchino intervenido por el SEPRONA (Rainfer) – Fotografía propia

Esto hace que las ventas se disparen, ergo el tráfico ilegal nutre en mayor o menor medida esta demanda (sí, hay criaderos legales…pero los clicks en internet van muy rápido y os aseguro que es mucho más rápido que en Barajas aparezcan en una maleta la especie de turno y se venda quedando por internet en alguna gasolinera, a que se monte un negocio de cría).

Cuando la gente comienza a darse cuenta de que estas especies no son fáciles de mantener en cautividad, ya sea porque se hacen grandes, muerden o hacen ruido, son “liberadas” al medio natural: Pasó con las tortugas de Florida, pasó con los mapaches (sí, tenemos colonias en Madrid, por ejemplo), con los coatíes y pasará en un futuro con más especies. Posteriormente, dado que es una especie invasora, toca sacrificar a estos animales.

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Los mapaches han formado varias colonias en nuestro país tras ser abandonados (zoo el Bosque) – Fotografía propia

En otras ocasiones, dada la ilegalidad y peligrosidad de estas “mascotas” muchos animales acaban en sótanos…por suerte, muchos de ellos tienen un mejor futuro, y cuando son incautados acaban en centros de rescate o acogida. Por desgracia, la mayoría de estos centros son de financiación privada: El Ministerio de Economía es dueño de los animales incautados pero son estos centros los que costean su mantenimiento de por vida (Recordemos que muchos primates no humanos, psitácidas o quelonios pueden rebasar los 50-70 años).

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Los guacamayos pueden llegar a edades similares a las humanas (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Actualmente, son muchas las asociaciones y centros de rescate que piden el uso de listas positivas (entre los que destaca AAP, con su asesoramiento en varios países de la UE para instaurar este tipo de control en toda Europa), que ya se desarrollan en varios países. Tal vez el ejemplo más claro sea Bélgica,ya que su lista positiva, a diferencia de otras, no tiene “peros”: Apenas 40 especies de mamíferos pueden ser tenidas en cautividad por particulares, convirtiéndose en el único país europeo con una lista positiva real.

Mientras, la legislación de otros países como el nuestro está basada en la prohibición de ciertas especies. El problema es que las especies no mencionadas está permitido tenerlas; así que como comentábamos antes, tras comprobar que una especie ausente en la lista se puede convertir en invasora o en peligrosa (es decir, tarde), es prohibida, y otra nueva especie se pone de moda.

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Los perritos de las praderas han ganado popularidad a pesar de su necesidad de realizar galerías (Zoo el Bosque) – Fotografía propia

Este tipo de legislación se vuelve obsoleta pronto y permite que el mercado ilegal encuentre nuevas especies que traer a nuestro país. En España, la mayoría de restricciones son por ser una especie invasora o por presentar peligros para el hombre (por ejemplo, los primates por temas sanitarios); sin embargo, por motivos de bienestar animal apenas existen restricciones, como si cualquier especie salvaje pudiera vivir en el jardín de casa.

La venta de exóticos está aún menos regulada, tanto en tiendas como por internet, no existiendo la obligación de informar de requerimientos específicos de especie o siquiera formación a los vendedores de estos animales, en prácticamente ninguna comunidad.

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El coatí es otra de las especies que se ha convertido en invasora tras popularizarse como mascota (Zoo de Oviedo) – Fotografía propia

Todo ello permite que en muchos países de Europa como el nuestro exista una enorme demanda de animales exóticos, cada vez de especies distintas: Un mercado poco regulado, volátil y cambiante, ideal para que continúen apareciendo maletas en Barajas con animales arrancados de su medio natural. También fomenta la cría de nuevas especies con ánimo de lucro. Personalmente, creo que debemos caminar a una legislación que regule la cautividad animal, la cual solo permita tener a particulares ciertas especies cuya cría este ya asentada en Europa y sean fáciles de mantener en entornos controlados; por lo demás, la mayoría de especies silvestres en cautividad solo deberían encontrarse así por motivos conservacionistas y educativos, y con unos estándares de bienestar animal muy superiores a los exigidos actualmente.

De momento, solo nos queda apoyar a las ONG que impulsan este tipo de iniciativas y a los centros que acogen a los animales víctimas de la pobre legislación que tenemos en estos temas. Especial mención a AAP, por todo su trabajo a nivel europeo. Las fotografías de la entrada han sido realizadas por mí durante mis estancias como voluntario en diversos centros, concretamente en el zoológico el Bosque (que actúa como centro de rescate de fauna exótica y salvaje en Asturias) y Rainfer (El Centro de Rescate de Primates más antiguo de España), pero existen muchos otros centros que realizan una labor vital como fundación MONA o el CRARC, y zoológicos y centros de acogida que colaboran con estos centros como Marcelle o Karpin.

Espero que os gustase la entrada; como en otras ocasiones, os invito a difundirla a través de las redes sociales (facebookinstagram y twitterpara dar a conocer la problemática que tiene la tenencia de fauna exótica y apoyar el mascotismo responsable. La educación ambiental que realizo desde este proyecto se nutre del boca a boca, así que ayudadme un poco 😉

 

  • Analysis of national legislation related to the keeping and sale of exotic pets in Europe – Eurogroup for Animals
  • Think positive: Why Europe needs positive lists to regulate the sale and keeping of exotic animals as pets – AAP & Eurogroup for Animals

Asturias…¿Paraíso natural?

Adoro mi tierra natal, Asturias,  pero lo cierto es que cuando cojo un bastón y me calzo las botas para perderme unas horas por retazos del camino primitivo, no dejo de preguntarme si podemos seguir hablando de “Paraíso Natural”; aunque tal vez se acerque al paraíso cristiano, una visión utilitarista de la naturaleza de donde fuimos expulsados por utilizar el único recurso natural que se nos tenía prohibido: El fruto del Edén.

En mi concejo hay otro eslogan para atraer al turismo: “Naturaleza a la carta”. ¿En que momento la naturaleza se convirtió en un restaurante donde vemos y tomamos lo que queremos y cuando lo queremos? La respuesta es que tristemente es así desde hace muchos años, pero tal vez no sea oportuno hacer gala de ello.

Cuando un0 da un paseo por la sierra astur, es cierto que ve belleza y naturaleza, pero hablamos de una naturaleza tan modificada por el hombre que resulta difícil encontrar restos de lo salvaje. Aún el glayu y el ratonero se espantan a 3 fincas de distancia (en el momento en el que tienes que medir en fincas, ya ves que algo falla), mientras el oso patrulla por la cordillera y los dragones se esconden por las callejuelas de Oviedo; pero en cierta medida el paisaje silvestre ha sido sustituido por cientos de terrenos particulares, muchos de ellos abandonadas por el éxodo rural, y de vez en cuando nos encontramos sierras pobladas de molinos de viento, “bosques” plantados en cuadrantes desafiando el azar de la naturaleza, o 4 jóvenes castaños de donde antaño emergía uno solo, señal de que no dejamos a nuestros bosques envejecer.

Que oye, no es mi intención criticar este sistema: la producción extensiva asturiana no deja de ser mucho más ética, necesaria y sostenible que el sistema imperante, y la energía eólica no deja de ser una de las opciones más deseables para obtener electricidad, pero hay que admitir que muy de “bosque cantábrico”, no es, y debemos fomentar que las zonas rurales no pierdan viva, pero si la pierden tal vez sea hora de fomentar la vuelta de los bosques a aquellos terrenos que se han convertido en improductivos.

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Pajares – Fotografía de Mariluz Rodríguez

Pero cuando uno sigue profundizando en la “naturaleza cantábrica”, no puede dejar de sentir rabia y lástima. Y es que hay mil ejemplos de las tropelías que se están cometiendo, que si bien ocurren cosas similares en buena parte de España, en el “paraíso terrenal” de la península adquiere todo un toque más bizarro y contradictorio.

A partir de aquí voy a enlazar numerosas noticias de prensa, e intentar opinar lo menos posible, pues no son temas de los que sepa mucho: Para empezar, el paisaje que antes comentaba, que es legítimo y que en muchos lugares han perdido hasta esa naturaleza fragmentada y domesticada, también convive con montes y pastos desbrozados para poder disparar y pastorear mejor (¿invadida por el matorral?), pero que no benefician en nada a la fauna.

También con monocultivos de pinos, y especialmente de eucalipto, un árbol que drena el suelo como una bomba y arde como gasolina, lo cual es perfecto, pues Asturias también es una de las comunidades más afectadas por una política forestal ridícula, y es que los incendios darían para otra entrada del blog. Por desgracia el eucalipto se extiende por España, y no porque tengamos koalas: Os dejo esta excelente reflexión de Arsenio Terrón de cara a su expansión por El Bierzo; tal vez debamos gestionar estos recursos madereros de una forma más respetuosa con el medio. Los “bosques” marinos tampoco están para tirar cohetes, con la desaparición casi total de las laminarias del Cantábrico.

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Plantación de eucalipto – Agencia SINC

Podríamos mencionar numerosas especies invasoras que parecen no importar mucho a la administración: La invasión de la avispa asiática, que pone en riesgo a los apicultores mucho más que las anecdóticas incursiones oseras, y que a día de hoy buena parte de su control y de la educación que debe acompañarla es realizada por entidades como el CEPESMA, que realiza charlas por toda Asturias y ha invertido en drones y fusiles sin apoyo del gobierno.

También la reacción tardía a la polilla guatemalteca que amenaza el cultivo de la patata, y de paso la soberanía alimentaria que buena cantidad de asturianos tienen la fortuna de dominar, aunque no sin sudor derramado. Los plumeros son otro ejemplo, que parecen ya flora autóctona de la cantidad que podemos ver por las cunetas de muchos kilómetros de autovía, son otra amenaza, muy ignorada durante años por la administración.

Y estos son los casos más sonados, pero siempre puede aparecer algún mapache merodeando las zonas urbanas, mientras el cerdolí continúa ganando presencia por culpa del mascotismo de cerdo vietnamita.

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Avispa asiática – Fotografía de Danel Solabarrieta

Mientras, los varamientos de cetáceos y otra fauna marina siguen sin atenderse en Asturias: Durante los inicios del año aparecieron 20 delfines muertos en apenas 3 semanas, cuerpos ignorados por la guardería del Principado. Lo que en otros países hubiera activado un protocolo nacional de varamientos masivos, movilizando a la comunidad científica y a organismos públicos, en Asturias ha desembocado en animales pudriéndose durante días en las playas.

En muchas ocasiones se aprovecha la dejadez para alimentar en tráfico ilegal de fauna, además de suponer un riesgo sanitario terrible (no hablemos de la indignación en cuanto a la falta de responsabilidades en el caso de que el animal llegue vivo a la costa). Durante 20 años fueron atendidos por el CEPESMA y su extensa red de voluntarios, pero la consejería no ha renovado el convenio con esta ONG que realizaba su labor con ejemplaridad, a pesar del enorme apoyo de los ciudadanos a esta institución y de que esta únicamente pedía respeto (y no dinero).

Si, señores, esta labor se hacía de forma altruista por particulares, que hacían el trabajo del gobierno, pero parece que no son capaces ni de mantener una relación honesta y de respeto con estas iniciativas populares.

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Uno de los delfines varados en Asturias – Fotografía de Juan Llaca

Luego podríamos hablar de algunas de nuestras aves: Para el caso del urogallo, del cual mucho se podría decir, os remito a este excelente documental de “Más que pájaros”, que finaliza con esta cita “Si el urogallo llega a desaparecer sabremos que ya no queda nada salvaje en la Cordillera Cantábrica, sabremos que ha sido domesticada”, no sin instar desde la Universidad de León a “Renaturalizar la cordillera”, que ya tiene poco de salvaje.

Si no vais a ver el documental, simplemente dejaros con la lectura que ha sido denunciada por múltiples divulgadores y biólogos, y es que el LIFE del urogallo parece estar gastando una millonada de forma ineficaz. Hay animales más comunes que también están sufriendo las políticas medioambientales asturianas: Nuestros humedales y nuestras aves acuáticas son buen ejemplo de ello.

Otras aves de las que podríamos hablar es de las carroñeras, donde Asturias va con años de retraso frente a otras comunidades en cuanto al depósito de cadáveres para su alimentación (¿lo cual tal vez redujera los ataques de lobos y osos al ganado? Bueno, comida se deja para el lobo, pero para cebaderos ilegales que permitan pegarles un tiro sin andar mucho), si bien se comenta que el negocio de convertir cadáveres en biomasa es muy rentable a día de hoy para ciertas empresas.

El ecoturismo empieza a plantearse como alternativa, pero la Cordillera Cantábrica es uno de los sitios donde menos se respeta a los animales observados, como el oso, con lo cual esta actividad parece más una amenaza para nuestras especies amenazadas a falta de ser convenientemente regulada.

Que por cierto, seguimos con dos poblaciones fragmentadas y una oriental especialmente escasa, poco apoyo para unirlas pero aún casos de furtivismo (y los censos auguran muertes cuyas dimensiones no son desconocidas), mientras la dinámica poblacional es guiada por decisiones políticas y económicas, haciendo oídos sordos a los investigadores pertinentes.

Por otro lado, parece que la política con otros grandes depredadores pasa más por disparar con riflesalgunos acusan de soberbia a aquellos que no creen en los controles letales del lobo, amparando a aquellos que cuelgan animales decapitados de señales, imagen ya habitual en el Principado de Asturias (este mismo febrero se ha cerrado con ¿3?), alimentada por noticias falsas y exageraciones que culpan al lobo de muertes animales e incluso humanas, mientras se implantan jaulas para capturarlos con motivos cuanto menos sospechosos e inconexos. Ya hemos hablado en otras ocasiones, ya sabéis que pienso que hay que apoyar a la ganadería, pero los controles letales no son la solución: Señores, hay bastantes estudios que nos llevan a pensar que matar lobos desestabiliza manadas y las hace más proclives a atacar el ganado!

La convivencia entre lobos y población rural se hace vital, y en mi opinión tal vez debamos comenzar a plantear, en lugar de dar ayudas a toro pasado, darlas como prevención: Si tienes tu ganado en zona de lobos y convives con ellos, subvencionemos ese tipo de ganadería, y fomentemos sellos “pro-lobo” para ligar la protección de este emblemático animal a líneas de productos de calidad que también protejan al mundo rural. Pero a día de hoy sale más rentable para la clase política prometer cabezas colgadas y cacerías que no ayudan nada al mundo rural pero sacian la sed de sangre y alimentan la polarización y el odio.

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Lobo ibérico – Fotografía propia

Como veis, muchos animales son ignorados, y los pocos de los que nos acordamos es para darles caza. Parece que uno de los animales con más protección es una especie invasora, la trucha arcoiris, que hay que mantener para sacar beneficio económico de ella (que bien se nos da rentabilizar el medio natural). Otros peces, como el salmón o la angula (en peligro de extinción), parecen no tener tanta suerte.

En otros países o incluso comunidades, no habría problema en prohibir la pesca deportiva durante un tiempo, pero en Asturias siempre podemos ayudar a las pobres truchas arcoiris matando unos cuantos cormoranes y nutrias; y es que en el caso de los cormoranes, desde el sector cinegético se habla de acabar con la mitad de su censo (que bien se nos da señalar a otras especies como las culpables de nuestra participación en la sexta extinción), y sus excrementos parecen mucho más peligrosos para algunos que noticias como estas: Avilés registra records nacionales que podrían suponer riesgos sanitarios, mientras Gijón intenta rivalizar con ella y nuestras centrales térmicas ahí andan, junto con otras industrias.

Recordemos que Asturias produce 1/5 de la polución industrial de nuestro país. ¿Qué clase de paraíso natural produce tal nivel de emisiones? La industrialización de Asturias ha traído muchos beneficios a la población, pero a día de hoy se debe respetar la salud de la población y los ecosistemas por encima de los beneficios económicos de unos pocos.

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Grupo de cormoranes – Fotografía propia

Pero bueno, cuando un animal lo pasa mal seguro que el Principado reacciona, ¿no? Lo cierto es que Asturias no cuenta con un centro de rescate oficial de fauna silvestre: El centro de Sobrescobio, que costo 5,3 millones de euros, está cerrado y actualmente solo sirve para criar urogallos en un programa de cría que los expertos tachan de ineficaz. Lo último que se sabe es que tras varios años “se planea” abrir de forma parcial.

De la piscifactoría de Infiesto apenas existen registros de su actividad recuperando fauna, si bien ha tenido veterinarios que han recuperado bastantes animales con escasos recursos; sin embargo si que se conocen varios centros privados que recuperan fauna sin ayuda económica pública: “El Parque de la Vida”o Fauna Urbana Gijón son algunos ejemplos, bajo el paraguas organizativo del ya mencionado CEPESMA, además del “Zoológico el Bosque”.

Este último es un centro situado a las afueras de Oviedo que actúa como centro de recuperación y tampoco cuenta con apoyos de la administración, recuperando a decenas de animales al año y corriendo con sus gastos veterinarios, realizando también charlas de divulgación y educación ambiental por Asturias para fomentar la protección al medio ambiente que parece inexistente, mientras el Ayuntamiento de Oviedo y el Principado no colaboran con el centro.

Además, este centro actúa como punto de recogida de fauna exótica y especies invasoras, muchas de ellas decomisadas o abandonadas (Más del 70% de sus animales son rescatados), ergo también juega un papel importante en la educación en torno al mascotismo responsable de los asturianos, por ello os recomiendo encarecidamente visitar el centro. Uno se podría preguntar las maravillas que podrían hacer estos centros, asociaciones y personas con una ínfima parte de los recursos utilizados en centros que no registran actividad en cuanto a recuperación de fauna se refiere.

Y seguro se me olvida algún veterinario de esos que se busca aún más problemas de los que ya da de por sí nuestra profesión, o particulares como Xuan Fernández con las gaviotas de la costa de Gijón, pero este texto no va tanto de nombres como de recordar lo desamparada que está la naturaleza más allá del Negrón.

Al ecoturismo de fauna antes mencionado se le une el senderismo y otras actividades más que necesarias pero mal reguladas, y parece que la administración se niega a admitir que ciertos paisajes tienen una capacidad de acogida límite. Un ejemplo claro son los Lagos de Covadonga, cada año más erosionado por las pisadas de miles de turistas, pero hay muchos otros, pues el paraíso natural es, como decía al principio, el eslogan de una visión mercantilizada de la naturaleza sin tener en cuenta que es un recurso limitado y sobre el que nos sostenemos: Escopeta, bastón o prismáticos pueden ser una forma de convivir con la naturaleza, pero de forma respetuosa y sostenible siempre.

El desdén al equipo científico del Jardín Atlántico, los intentos de implantar empresas sin medir impactos ambientales o de seguir mercantilizando el medio natural suponiendo peligros para este son otros ejemplos en los que no me extenderé. Lo que esta claro es que llenarnos la boca con el “paraíso natural” no tiene sentido si analizamos todas las tropelías que se cometen en torno a la naturaleza asturiana. Lo peor es que en muchas ocasiones, esto beneficia a unos pocos y perjudica a muchos, es por ello que hay que apoyar al sector primario y al medio rural más que señalarles como culpables, pero siempre respetando el medioambiente e intentando compatibilizar la soberanía sobre nuestra tierra y nuestra producción alimentaria con la conservación de la naturaleza a largo plazo.

¿Qué podemos hacer? Pues no creáis que tengo muchas ideas, pero los hay que si las tienen, y muchas. De momento, apoyemos a las ONGs y centros que recuperan fauna en Asturias, mientras el Principado les da la espalda. No permitamos que los últimos retazos salvajes de la fauna y flora asturiana sean doblegados, y vayamos en la dirección correcta; por nuestra parte solo queda votar a la gente adecuada, exigir responsabilidades políticas, y respetar el medio ambiente tanto como fuente de ocio como de recursos.

Ah, y ejerzamos nuestra responsabilidad como consumidores, que tal vez nuestro carro de la compra tenga algo que ver. Poco más que añadir; como hago siempre, os animo a seguir el facebook (que es el que uso principalmente), twitter e instagram del blog. Y creo que también os anima a compartir el contenido para poder llegar a más gente este proyecto de divulgación científica y educación ambiental! Nos vemos pronto!